CAMPEONATO URUGUAYO

Y si el fútbol vuelve en junio, ¿qué hacemos con el clásico?

Cuando se reanude la actividad lo hará con la cuarta jornada, la del Nacional-Peñarol, que corre el riesgo de jugarse a puertas cerradas.

Gonzalo Castro junto a Facundo Pellistri durante el clásico del Torneo Intermedio. Foto: Gerardo Pérez.
Gonzalo Castro (Nacional) y Facundo Pellistri (Peñarol). Foto: Gerardo Pérez.

Noche del lunes 10 de febrero. Los bolilleros estaban prontos para el sorteo del fixture del Campeonato Uruguayo 2020. Mucho se había hablado en la previa sobre el clásico: ¿debía ser digitado o no? La decisión final fue que no, que debía ser tratado como un partido cualquiera. El tiempo determinó, por varios motivos, que terminó siendo un gran error.

En ese momento los uruguayos veíamos con cierto desdén noticias que hablaban sobre un nuevo coronavirus que estaba causando estragos en China. Pero eso quedaba tan lejos del Río de la Plata que solo se seguía con atención. Nadie imaginaba una pandemia como la actual que ha paralizado al mundo.

Volviendo a aquel lunes a la noche, el sorteo determinó que Nacional recibiría a Peñarol en la cuarta fecha. Y ya empezaron los problemas. La fecha calendario que le correspondía al partido era el 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, por lo cual coincidiría con la multitudinaria marcha. Había que buscar una solución porque el nuevo gobierno no quería que, a siete días de haber asumido, existiera una situación de potencial violencia.

Además, los tricolores estaban (y aún están) en obra en su estadio del Parque Central y el Estadio Centenario no se podría utilizar en la fecha de calendario prevista pues tenía previsto albergar un espectáculo, por lo que se manejó Maldonado como alternativa.

Luego se pensó en postergarlo para el 15 de marzo, pero se dieron cuenta que el Centenario tampoco podía utilizarse por una prueba de karting programada para entonces en sus alrededores.

La postergación de la fecha 3 con motivo del cambio de mando presidencial efectuado el 1° de marzo llevó a mover fechas y entonces el clásico pasó para el domingo 29 de marzo, pero había que intercambiar fechas porque tanto Nacional como Peñarol tenían partidos por Copa Libertadores esa semana. Entonces, se decidió mantener el clásico para la fecha 4 pero aplazarlo para el 1° de abril, el primer miércoles disponible para ambos equipos, luego que las flamantes autoridades del Ministerio del Interior dieran el OK para jugar de noche.

Finalmente tanta (mala) planificación de nada sirvió, porque el gobierno nacional decretó la crisis sanitaria el viernes 13 de marzo y se paralizó el fútbol al igual que casi todo el país.

¿Fecha de regreso? Por ahora no hay. Es seguro que no habrá fútbol hasta junio, como ya lo informó Ovación el pasado domingo 29 de marzo, pero en el hipotético caso de que la emergencia sanitaria se resuelva con celeridad y efectivamente vuelva la actividad entonces, ¿qué hacemos con el clásico?

Lo más probable es que, según ha anunciado el gobierno, una vez que se levante la emergencia sanitaria se aplicarán medidas paulatinas para que la vida vuelva a la normalidad. Esto significa que seguramente no se habilitarán los espectáculos públicos por algún tiempo, lo cual deja al fútbol en posición de que pueda volver pero sin gente en las tribunas, tal como se lo están imaginando incluso las ligas más poderosas del mundo.

A eso hay que añadirle que la Conmebol necesita que sus torneos internacionales (Copa Libertadores y Copa Sudamericana) regresen lo antes posible, por lo cual también se acumularán fechas en el calendario y habrá actividad cadas martes, miércoles y jueves. Cuando no la haya será porque se tendrá que jugar la Eliminatoria para Catar 2022. Es decir, no habrá fechas para mover el clásico.

Esto hace que hoy sea alta —por no decir muy alta— la posibilidad de que el clásico se juegue a puertas cerradas. Una posible alternativa es mandar el clásico a la fecha 13 o 14, intercambiando una de esas jornadas con la cuarta. Al menos se ganaría tiempo para que las autoridades nacionales habiliten el regreso del público a los espectáculos.

Noche del lunes 10 de febrero. ​Nadie se imaginó que las consecuencias de no haber digitado el clásico por una supuesta igualdad de condiciones entre todos los equipos (que evidentemente no la hay por historia, por el poder de convocatoria de los dos grandes y porque no todos juegan torneos internacionales) acarrearía tantos inconvenientes.

Este 2020 vino cargado de complicaciones extradeportivas. El 2021 las tendrá de agenda, porque habrá Eliminatorias, Copa América, Eurocopa y Juegos Olímpicos. Ya hay que empezar a pensar en soluciones para lo que queda del año y para el que viene. Y quizás esto sirva de experiencia para darse cuenta que el clásico siempre debe digitarse.

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