TORNEO APERTURA

La noche que Pablo García volvió para conducir a Nacional a su mejor juego

Luego de siete meses el extremo de 21 años recuperó la confianza del técnico Gustavo Munúa y fue figura en el triunfo 2-0 sobre Montevideo City Torque.

Ya prácticamente pocos se acuerdan porque la pandemia de COVID-19 y la pausa obligada de casi cinco meses lo dejaron muy atrás, pero el 16 de febrero de este año Nacional empezaba su camino en el Torneo Apertura con una dolorosa derrota 2-0 ante Rentistas, hoy todavía líder del certamen.

En realidad no es que se haya borrado de la memoria (mucho menos de los hinchas tricolores) aquel inesperado inicio, sino que lo que quedó relegado en el tiempo fue que algunos jugadores tuvieron un muy flojo desempeño. Repasando lo que vino después, el señalado como la principal decepción resultó ser Pablo García.

Pablo García en el duelo entre Nacional y Montevideo City Torque. Foto: Gerardo Pérez.
Pablo García le dio la asistencia a Oliveros, quien llega para saludarlo. Foto: Gerardo Pérez.

El chico de solo 21 años no tuvo un buen partido, es cierto, pero desde esa fatídica noche fue perchado. Gustavo Munúa lisa y llanamente le perdió la confianza al punto que solo le dio cuatro minutos unos días después en el triunfo 1-0 en casa sobre Estudiantes de Mérida por la Copa la Copa Libertadores.

Pasaron las fechas 2 y 3, la interminable pausa por la pandemia y las jornadas 4 (la del clásico) y 5 sin que el extremo estuviera siquiera a la orden, porque aunque entró en las convocatorias luego no consiguió un lugar en el banco de posibles relevos.

Como la paciencia es una virtud, el botija parece haberla tenido y siguió trabajando hasta que un día recuperó la confianza del entrenador. El martes Munúa —que no había quedado conforme con los rendimientos de Armando Méndez y Santiago Rodríguez en el triunfo 3-2 ante River Plate— sorprendió al ubicarlo entre los titulares para renovar el tridente por detrás de Gonzalo Bergessio junto a Rodrigo Amaral (que se mantuvo en la oncena) y Felipe Gedoz.

Luego de una larga ausencia tendría entonces la oportunidad de demostrar lo suyo. Faltaba que el técnico confirmara lo que había ensayado y lo hizo, entonces Pablo García saltó al campo del GPC, donde había tenido sus últimos minutos en marzo justo un día antes de que se decretara la emergencia sanitaria por coronavirus. Y vaya si respondió.

Pablo García en el duelo entre Nacional y Montevideo City Torque. Foto: Gerardo Pérez.
Pelota contra el piso y cabeza levantada de García para buscar a un compañero. Foto: Gerardo Pérez.

Jugando por la banda derecha se transformó en salida vertiginosa, explosiva, con pelota dominada, desequilibrante; y finalmente en asistidor. Por si fuera poco, lideró la presión alta que ejerció el tricolor para no permitir la salida cómoda de un Montevideo City Torque que se vio sorprendido por el cambio de actitud del rival.

En las primeras fechas el Nacional 2020 se había caracterizado por ser tibio, remolón a la hora de hacer avanzar la pelota y jugado definitivamente a lo que pudiera hacer el insaciable poder goleador de “Terminator” Bergessio. Pero anoche fue otro.

La vara del rendimiento hasta el momento estaba baja, es verdad, pero está claro que la de anoche fue la mejor versión en la segunda etapa de Munúa al frente del equipo. Fue veloz, dinámico, vertical, profundo y letal, porque en la primera estocada el capitán no perdonó. ¿Cuándo lo hace? Prácticamente nunca. Y ahí estaba García, para ser el dueño de la asistencia luego de recibir el taco de Bergessio, encarar y ponerlo de cara al arco para que el goleador del Apertura llegara a siete goles y a 50 tantos como tricolor.

Pablo García en el duelo entre Nacional y Montevideo City Torque. Foto: Gerardo Pérez.
Pablo García jugó los 90 minutos y fue la figura de la cancha. Foto: Gerardo Pérez.

Pablo tuvo su gol a los 31’, cuando “Terminator” lo habilitó en el área, pero el arquero Fiermarin le ahogó el grito luego que el tricolor enganchara muy bien.

La respuesta del delantero tricolor fue un nuevo embate (ahora por la izquierda), el ingreso al área y el pase para que Agustín Oliveros, a los 32’, marcar su primer tanto con la camiseta de Nacional.

Y allí se terminó el partido, porque Munúa mandó a controlar el ritmo, a cuidar el cero en el arco más que buscar el tercer gol y consiguió el objetivo por primera vez en el año, al menos en el Apertura.

Nacional le ganó 2-0 a Montevideo City Torque, está a tres puntos del líder Rentistas y recuperó a Pablo García como para que el panorama futuro se vea con optimismo.

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