TORNEO APERTURA

Nacional cerró el Apertura con triunfo y lleno de optimismo para lo que viene

El gol de Gonzalo Bergessio a los 83' valió más que los tres puntos; es una señal positiva para encarar el segundo semestre del año por parte de un plantel que terminó invicto de la mano de Álvaro Gutiérrez.

Gonzalo Bergessio
Gonzalo Bergessio y su celebración por el gol del triunfo. Foto: Marcelo Bonjour

Terminó el Apertura para Nacional y con él un sufrimiento. En realidad no por lo hecho por el equipo en los últimos dos tercios del torneo, sino por esa desesperación que generó haber sumado tantos puntos y que no alcanzaran para pelear el título. Y más allá de algunos errores arbitrales que sí perjudicaron a la institución, fundamentalmente en el partido con Fénix (4-4), la realidad es que la responsabilidad de no haber estado en la lucha es exclusiva de Nacional.

Obviamente que no lo hizo para autoflagelarse; simplemente las cosas no salieron de acuerdo a lo planeado. Se apostó por un técnico extranjero como Eduardo Domínguez que se marchó sin ganar ni uno solo de los cinco partidos que disputó por el certamen local (solo dejó la obtención de la Supercopa Uruguaya) y con su salida quedó hipotecado el futuro deportivo del tricolor, hundido en la penúltima posición de la tabla cuando el presidente José Decurnex decidió dar un golpe de timón y poner al frente a Álvaro Gutiérrez. Faltaban diez fechas, pero ya fue tarde.

La excelente producción en puntos (no tanto futolística) del equipo en las últimas 10 fechas no alcanzó, pero dejó sí señales positivas y mucho optimismo por delante. El triunfo de anoche por 1-0 sobre Juventud es una muestra de ello.

Hubo varios méritos, tanto dentro como fuera de la cancha, para que el cierre de torneo fuera con triunfo. De adentro, porque el equipo jamás bajó los brazos; porque se vio dominado en la primera mitad, desordenado (quedaron espacios entre los defensas y los volantes que el elenco pedrense explotó para contraatacar) y ciertamente poco claro con la pelota. Las ausencias de Santiago Rodríguez y de Rodrigo Amaral se sintieron mucho en la generación. Pero el equipo tuvo rebeldía y serenidad. Luis Mejía fue héroe al evitar dos goles en el primer tiempo y en el final lo fue Gonzalo Bergessio, metiendo a los 83’ el cabezazo del gol ganador.

Y afuera la virtud fue de Álvaro Gutiérrez, que nunca sobreexigió a sus futbolistas, que no los puso nerviosos, que los alentó y los ordenó para que en el segundo tiempo Nacional fuera una fuerza muy superior hasta trasnsformar al arquero rival en figura.

Se terminó el Apertura, pero no el año. Para eso falta mucho y la diferencia, hoy, son solo cuatro puntos.

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