TORNEO INTERMEDIO

El cero en el arco vuelve a ser la fórmula para el éxito de Nacional

Al tricolor le han convertido muy poco bajo la conducción de Jorge Giordano y eso le ha permitido abrir una brecha en la Tabla Anual y estar en carrera en la Libertadores.

Sergio Rochet
A Sergio Rochet solo lo vulneraron tres veces en los últimos ocho partidos. Foto: Conmebol

Desde que Jorge Giordano se hizo cargo de Nacional, el tricolor disputó ocho partidos: seis por el Torneo Intermedio y dos por la Copa Libertadores. En total solo sufrió tres goles en contra y mantuvo la valla invicta en seis de los ocho juegos.

Deportivo Maldonado en el triunfo 2-1 del albo como visitante y Danubio en la derrota 2-0 sufrida en Jardines fueron los dos equipos que consiguieron vulnerar el arco defendido por Sergio Rochet.

Con ello, el conjunto tricolor logró ganar seis de los ocho encuentros citados, perder uno y empatar el restante, que fue el 0-0 de Quito ante Independiente del Valle por la ida de los octavos de final de la Copa Libertadores. Esta cosecha le ha permitido sacar una cómoda ventaja en la Tabla Anual del Uruguayo y mantenerse al día de hoy con chance de avanzar a cuartos de final en el certamen continental.

Lo que no ha logrado el tricolor es esplendor en su juego. Nacional es un equipo pragmático, que trata de controlar primero al rival y, luego, de desequilibrar en base a sus individualidades. Es, un poco, volver a las bases del esquema que le permitió ser campeón en 2019. Entonces, Álvaro Gutiérrez tomó a un equipo que estaba muy hundido en la tabla de posiciones (no fue el caso de Giordano ahora) y lo condujo hasta el título del Clausura primero y del Uruguayo luego.

La filosofía del "Guti", expresada en su primer día de trabajo, fue: es vital mantener el cero en el arco propio, porque el equipo tiene un plantel que asegura un gol por partido; por lo tanto, con eso alcanza para sumar de a tres.

Ahora la cosa también va por ahí, porque el tricolor solo anotó tres goles en un partido (3-0 a Defensor Sporting), en tanto en los demás ganó por uno o dos tantos de diferencia.

La apuesta por un fútbol moderno, primero con el argentino Eduardo Domínguez y luego con Gustavo Munúa, naufragaron, aunque con matices, porque en el último caso se peleó el título en una final.

Lo que es una certeza es que, con la premisa de mantener el cero en el arco, sumar es mucho más factible. Si le gusta más o menos al hincha es otro tema.

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