REMO

Bruno Cetraro y Felipe Klüver la remaron para cumplir el sueño del pibe

Los celestes serán los representantes del remo en los Juegos Olímpicos de Tokio luego de una espectacular actuación en el Preolímpico de Río de Janeiro.

Bruno Cetraro, Osvaldo Borchi y Felipe Klüver. Foto: Instagram.
Bruno Cetraro, Osvaldo Borchi y Felipe Klüver. Foto: Instagram.

El teléfono les explota. Mensajes y llamadas que se intentan responder con una sonrisa de oreja a oreja y lágrimas en los ojos. Lágrimas de emoción, de satisfacción, de objetivo cumplido. Bruno Cetraro y Felipe Klüver disfrutan de la clasificación a los Juegos Olímpicos, pero ya se ponen la siguiente meta: llegar de la mejor manera posible a Tokio.

El remo, ese deporte que a Uruguay le regaló cuatro medallas olímpicas -una de plata y tres de bronce- tendrá una nueva participación en la máxima cita del deporte gracias a un proceso de trabajo que se trazó objetivos por ciclos y los cumplió.

“Fue un regatón”, le dijo Bruno Cetraro a Ovación, agregando que “la verdad que los chilenos y los brasileños salieron muy fuertes e iban adelante. Nuestro objetivo era estar entre los tres primeros para lograr la clasificación y en el final era entregarse al todo o nada. Con Chile y Brasil al lado porque no se nos pudieron despegar, le dimos con todo lo que teníamos, no nos guardamos nada y gracias a Dios pasamos al frente”.

Los celestes ganaron la final del Preolímpico y sellaron su pasaje a Tokio: “Es mérito de todo el trabajo que hemos hecho durante un largo tiempo y estamos felices porque de verdad estamos viviendo el sueño del pibe”, confesó el remero de 22 años que defiende al Montevideo Rowing, que compitió en el doble par peso ligero con Felipe Klüver, oriundo del Remeros de Mercedes que se vino a vivir a la casa del entrenador Osvaldo Borchi para afianzar el trabajo de un bote que se puso como meta Tokio y hoy disfruta del éxito conseguido.

Bruno Cetraro y Felipe Klüver. Foto: Instagram.
Bruno Cetraro y Felipe Klüver. Foto: Instagram.

“Poder clasificar a los Juegos Olímpicos no es cosa de todos los días y nos llena de orgullo por todo lo que se hizo y por todo lo que se trabajó durante todo este tiempo para poder conseguir esta meta de todo el equipo”, remarcó Cetraro, quien había integrado el cuádruple par celeste que logró la medalla de oro en los Juegos Panamericanos y que luego la perdió por una omisión administrativa.

Bruno nunca bajó los brazos. Entendió que había que seguir remando y lo hizo. Se afianzó en el doble par peso ligero con Felipe Klüver y hoy celebra la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio: “Estamos agradecidos con todos los uruguayos que nos dieron su aliento. Te juro que el teléfono me está por explotar y le quiero agradecer y responder a todos los que están escribiéndonos para felicitarnos, pero a veces no da el tiempo”.

El trabajo y el esfuerzo siempre pagan

La preparación
Cuando explotó la pandemia de coronavirus y los deportistas se vieron obligados a detener sus actividades. Los remeros no pudieron ir al agua, pero Bruno Cetraro y Felipe Klüver se las ingeniaron porque tenían un objetivo: preparar el Preolímpico que se postergó en varias oportunidades por la situación sanitaria. Entrenar en sus domicilios con el remoergómetro, hacer trabajos físicos y charlas por Zoom marcaron la preparación de los celestes que no perdieron ni un minuto de sus días porque la gran meta era conseguir la clasificación a los Juegos Olímpicos de Tokio. Ese esfuerzo, esa dedicación y la entrega por la causa fueron factores clave para que el remo uruguayo lograra su boleto a Tokio y nuevamente tendrá presencia olímpica.

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