URUGUAY

Filiales: el camino que marcó Torque con el Grupo City 

El fútbol uruguayo, por su inigualable capacidad de generación de materia prima y sus costos es muy atractivo para los grandes capitales extranjeros.

El plantel de Montevideo City Torque en la presentación de la nueva imagen. Foto: MvdCityTorque
El plantel de Montevideo City Torque en la presentación de la nueva imagen. Foto: MvdCityTorque

Al principio la llegada del Grupo City a Uruguay para desarrollar a Torque se miró con incredulidad, luego con escepticismo y finalmente con admiración. ¿Es conseguir grandes grupos inversores el camino para el fútbol uruguayo? Parece que sí.

Uruguay —y en general Sudamérica— mantiene todavía ese aire romántico del fútbol, en el cual los socios y los hinchas son el principal capital. Mientras Europa desde hace tiempo ha apostado a los capitales privados, generando sociedades deportivas que encabezan multimillonarios, América todavía no se ha subido del todo a ese tren.

¿Por qué el fútbol de este lado del mundo se resiste tanto? Una de las explicaciones es que se trata de un mercado exportador, es decir que indirectamente disfruta del dinero que los millonarios vuelcan en Europa a través de la venta de futbolista. Sin embargo, Argentina y Uruguay, por ejemplo, son dos proveedores de materia prima permanente y sin embargo los equipos están sumidos en una crisis financiera constante.

En el caso de Uruguay con un agravante: el mercado es muy pequeño como para cubrir los presupuestos con las recaudaciones de venta de entradas, ya que la mayoría de los partidos —salvo los Nacional, Peñarol y alguno en el que se enfrenten equipos puntuales— dan pérdida en virtud del gasto que genera un espectáculo entre el pago de los árbitros, los porteros y fundamentalmente los operativos de seguridad.

Gerenciamientos

Hace ya casi dos décadas las primeras experiencias por tratar de que los clubes sean rentables llegó a través de los gerenciamientos deportivos. Empresarios con cierto dinero llegaban a las instituciones, ofrecían hacerse cargo de la gestión del departamento de fútbol de ellas y a cambio pedían compartir las regalías, es decir rescatar el dinero invertido inicialmente y repartir luego las ganancias de eventuales ventas de futbolistas.

Los problemas que hubo al inicio fueron dos: que se trató de emprendimientos con dinero finito y poca paciencia, es decir que los empresarios ponían cierta cantidad pero la debían recuperar rápidamente porque no había más; y el otro fue que estos gerenciamientos se desarrollaron en instituciones que estaban muy comprometidas financieramente y por lo tanto no tenían material en divisiones juveniles como para sacarle un gran rédito y mucho menos en el corto plazo.

Por eso las experiencias de gerenciamientos fracasaron, aunque sentaron una base para una segunda etapa que ha sido más próspera. El ejemplo principal es el de Plaza Colonia, que ha crecido futbolísticamente y como institución de la mano de Carlos Manta y Roberto “Chiqui” García. El de Liverpool es un ejemplo de muy buena gestión, pero también de un gerenciamiento encubierto, porque si bien José Luis Palma ocupa la presidencia por la vía de las elecciones, cuando hace falta dinero él lo pone y luego lo recupera; eso sí, sin intereses.

Plaza Colonia en Barinas
Plaza Colonia en Barinas, Venezuela. Está jugando la Sudamericana. Foto: @PlazaColonia
CERRO LARGO

Un camino distinto pero interesante

Cerro Largo es un ejemplo de una buena conjunción entre lo social y lo privado. Bajo la presidencia de Ernesto Dehl el arachán ha logrado una gran identificación con su gente al punto de ser uno de los equipos que más entradas venden como locales. Las fuerzas vivas del departamento, a su vez, han apoyado para armar buenos planteles, dar pelea (el año pasado no perdió ningún partido ante los grandes) y hacer buenos negocios con la venta de futbolistas.

Método Torque

El modelo definitivamente sufrió una revolución cuando aterrizó en Uruguay el Grupo City. Llegó a un acuerdo con el humilde Torque, que en algunas temporadas peleaba por no bajar a Segunda Amateur y en otras por subir a Primera División. La inyección de capitales árabes definitivamente depositó al equipo en la máxima categoría.

En el primer año jugó la final del Torneo Intermedio y la perdió, pero lo más doloroso fue que no pudo mantener la categoría. Pero se rearmó y regresó inmediatamente al círculo de privilegio.

A diferencia de aquellos primeros “gerenciamientos gaviota” que solo tenían fines lucrativos y que no hacían otra cosa que dejar a los equipos colgados de un pincel (cuando se terminaba el dinero se marchaban y dejaban a las instituciones con un presupuesto imposible de sostener), el Grupo City invirtió e invierte en Torque para formar.

La visión es que si en Sudamérica y particularmente en Uruguay hay tanta buena materia prima de futbolistas, lo mejor es instalarse aquí y captarlos para luego distribuirlos —a un menor costo que tener que pagar millones por cada uno— a sus distintos clubes alrededor del mundo: Manchester City, New York City, Girona, Yokohama Marinos, Melbourne City, Sichuan Jiuniu, Mumbai City y en el futuro varios más.

El anuncio de la construcción de una Academia en Canelones (se ubicará cerca de Los Aromos, el complejo de Peñarol) tiene un doble cometido: primero que nada dotar al club de una infraestructura que le permita cumplir con el cometido de gestar futbolistas técnicos; y segundo cautivar a los futuros cracks al transmitirles la idea de formarse de la misma forma en que lo hacen los jóvenes en Manchester, es decir al primer nivel. Barcelona, Real Madrid y Valencia han llegado con sus campus a entrenar niños a Uruguay y de paso detectar si hay alguno de esos que pintan para crack, pero la diferencia que hará el Grupo City es que estará todo el año.

Se presentó la Montevideo City Football Academy del City Football Group. Foto: @MvdCityTorque.
La futura Montevideo City Football Academy en Canelones. Foto: @MvdCityTorque.

Futuro

Uruguay cautiva porque su porcentaje de futbolistas de exportación en relación a la población es inigualable. Esa razón tiene que haber pesado mucho para que el Grupo City decidiera empezar su expansión sudamericana de este lado del Río de la Plata. Y todo apunta a que es solo la punta de lanza de lo que se vendrá.

Hace unos días, por ejemplo, Juan Sartori anunció su idea de que Sunderland (equipo inglés del cual es dueño) también haga una asociación estratégica con un equipo uruguayo para seguir el camino del Grupo City y así tener una filial.

Antes hubo algunos contactos por parte de Atlético de Madrid y de Lazio para también tener equipos filiales en Uruguay. La misión del gobierno y de la AUF será dar garantías y sobre todo un entorno atractivo para que los clubes más poderosos del mundo se instalen en el país y rescaten al tan necesitado fútbol uruguayo, porque de no hacerlo Argentina y Brasil pueden ser una gran competencia porque también son mercados exportadores de mucha materia prima.

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