CHAMPIONS LEAGUE

Un festejo con alegría, pero sin la pasión desenfrenada

En el vestuario de Liverpool no hubo desborde, simplemente felicidad por la clasificación a la final del principal torneo de clubes de Europa.

El vestuario del Liverpool después de la goleada sobre el Barcelona
El vestuario del Liverpool después de la goleada al Barcelona. Ver video

El equipo se metió en la final de la Champions League y lo hizo con un partido memorable. Goleada en el templo de Anfield frente al Barcelona. Un gol de tiro de esquina que será recordado por decenas de años y un nivel de juego arrollador que demostró que todo es posible cuando hay convencimiento pleno. Y, después, en el vestuario, alegría. Mucha alegría, pero nada de desborde.

Los jugadores de Liverpool bailaron, regalaron sonrisas, bromas, abrazos, dedos para arriba, pero nada de desborde. Nada de locura sin freno. Ni de saltos o gritos enfervorizados.

A lo mejor se guardaron toda esa energía para la celebración final, si es que finalmente terminan conquistando la Champions League. O para el vestuario de consagración en la Premier League, si es que consiguen sacarle el primer lugar al Manchester City.

Por ahora, disfrutan de su nivel futbolístico, de sus grandes resultados en los dos campeonatos y nada más que eso. No hay desborde. 

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