CONMEBOL

Alejandro Domínguez no permitirá que una movida política atempere el caso Messi

El presidente de Conmebol está firme y el trabajo de la Unidad Disciplinaria estará libre de cualquier contaminación.  

Foto: Reuters
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Última fecha de las Eliminatorias rumbo a Rusia 2018, Paraguay recibía a Venezuela después de haber vencido a Colombia de visitante y todavía tenía posibilidades reales de terminar entre los cinco primeros, pero cayó ante la Vinotinto en Asunción. La nueva confederación sudamericana, que preside el paraguayo Alejandro Domínguez, mandó allí un gran mensaje: basta de sospechas o manejos políticos. En esa Conmebol la palabra "corrupción" dedicada por Lionel Messi a toda la administración de Domínguez tendrá un costo que no podrá evitar la intensa movida política que se está gestando desde Argentina.

Las declaraciones del argentino posteriores al encuentro que la Selección Albiceleste disputó con Chile por la Copa América 2019 serán abordadas por los órganos juridisccionales de Conmebol y no hay posibilidad alguna de que la acción de Claudio Tapia, presidente de la AFA y vicepresidente de Conmebol, con el peso enorme que le entrega además su propia Asociación, consiga que el expediente disciplinario sea abordado al estilo de la antigua organización continental.

La acusación del futbolista argentino fue un golpe en el medio del pecho para la dirigencia continental, que según narraron a Ovación dirigentes uruguayos que estuvieron en Río de Janeiro fue como una gota que desbordó el vaso por el cansancio que existe con relación a las situaciones que se originan con Argentina.

Además, el propio comunicado de la AFA, más el twitter realizado por la cuenta de la Selección argentina y el que luego agrego "Chiqui" Tapia pusieron los pelos de punta. Ser acusados de "corruptos" en medio de una gestión que reconoce haber cometido algunos errores administrativos pero que lucha por tomar distancia de las manchas del pasado va a tener un costo.  

En Argentina, así lo deja ver La Nación, existe en convencimiento que la defensa de Messi y la trascendencia que tiene el futbolista en la promoción de los partidos y campeonatos del continente se convertirán en un factor fuerte que acabaran con tirar por tierra las intenciones de ser reglamentaristas.

Para empezar, cabe destacar que aunque el reglamento disciplinario, en su artículo 7, habla de hasta dos años de sanción por "comportarse de manera ofensiva, insultante o realizar manifestaciones difamatorias contra el propio organismo", no necesariamente se tiene que llegar al extremo de la sanción, pero tampoco ser contemplativos y caerle a Messi con una simple sanción económica.

Igualmente, tal como lo dejaron ver algunos dirigentes por los diálogos realizados en Río de Janeiro, esta Conmebol no cerrará los ojos ni se tapará los oídos.

A una Conmebol que no tuvo problemas de sacar la final de la Copa Libertadores del continente sudamericano pese al enorme ruido que se hizo desde todos los estamentos, tampoco le temblará el pulso para juzgar los dichos de Messi y los gestos de Gabriel Jesús.

Sí, también está en la mira el delantero brasileño por la forma en la que abandonó la cancha después de recibir la tarjeta roja en la final ante Perú. Aunque luego pidió disculpas, su acción también provocó enorme malestar.

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