OVACIÓN EN BRASIL

El tierno gesto de Edinson Cavani con José Augusto, un niño brasileño

El "Matador" uruguayo le regaló su buzo a un pequeño que nació en el país anfitrión de la Copa, pero que tiene costumbres uruguayas. No se saca el regalo ni para dormir.

José Augusto, el niño brasileño que admira a Cavani. Foto: Nicolás Pereyra.

El día de José Augusto fue particular. Faltó a la escuela, fue junto a su padre Conrado al B Hotel de Brasilia, vio de cerca a varios jugadores que admira de la selección de Uruguay, recibió algunos saludos a lo lejos y tuvo un gran premio al final del día: un buzo de Edinson Cavani.

Conrado De Vargas ya es conocido por la selección en Brasilia. En uno de los entrenamientos previo a jugar con Argentina en el debut se coló al predio del estadio, le gritó a algunos jugadores y recibió saludos lejanos.

Ahora, con el retorno de Uruguay a la ciudad en la que vive hace varios años, decidió volver a acompañar a la Celeste pero esta vez junto a su hijo.

José Augusto es brasileño pero tiene costumbres uruguayas inculcadas por su padre. Comen asado, toman mate y admira a varios jugadores, entre ellos Suárez y Cavani. El jueves consiguió ir a verlos de cerca tras una negociación complicada entre sus padres ya que para hacerlo debía faltar a la escuela. Estuvieron casi todo el día acompañando las actividades.

Tras el retorno del plantel al hotel, Conrado y José los saludaron desde un vallado. Cavani fue el último en bajar. “En el momento en el que fue a salir, mi padre le pidió un buzo para mi. Dio tres pasos para adelante, volvió, me dio el buzo y chocó mi puño”, dijo José, con la prenda puesta y sin lavar, incluso con una mancha de pasto en uno de sus brazos. Conrado, al ver la felicidad de su hijo, lagrimeó. “¿Como no emocionarse? Dobló el buzo y lo entregó en la mano a mi hijo. Yo vi que José estaba feliz y él estando feliz, yo estoy feliz”, dijo.

El regalo de Cavani también fue un problema. José se puso el buzo y no se lo quería sacar más. A la hora de dormir lograron convencerlo que debía quitárselo pero la diferencia fue mínima. “Lo convencí diciéndole que vamos a hacer un cuadro. Se lo sacó pero lo abrazó y durmió abrazado”, cuenta, entre risas.

Ayer, José empezó a dibujar. Sus padres le preguntaron qué hacía y les contó que le estaba haciendo un regalo para Cavani. Anoche padre e hijo llegaron al hotel con el dibujo en el que se ve una cancha de fútbol y a José y a Cavani dibujados. En un momento un miembro de la delegación salió a fumar. Conrado le contó lo que pasaba y le entregó el dibujo para que Cavani recibiera el agradecimiento. El funcionario lo tomó y prometió entregárselo. Ellos volvieron a su casa con la esperanza de que el “Matador” vea el agradecimiento y sepa lo importante que fue. José se fue con el buzo puesto. Conrado seguramente tenga que volver a convencerlo que debe sacárselo para dormir.

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