FUTURO

Esta selección uruguaya pinta muy bien

Uruguay ratificó que está mutando su juego y que tiene un plantel de jerarquía, porque hay suplentes de película

La selección de Uruguay festejando el gol de Luis Suárez en el amistoso con la bandera de 'garra charrúa' atrás.
Foto: Reuters

Definir la columna vertebral de un equipo es la gran obsesión sobre la cual suelen trabajar los entrenadores para empezar a fortalecer una idea de futbolística. La raíz de ello se sostiene por el papel que le toca a determinados jugadores. En Uruguay se ha avanzado de tal forma en esta transformación que empezó a imponer Óscar Tabárez que lo que se ha logrado definir es toda la estructura del cuerpo.

El equipo está tan bien perfilado que la gran medida de lo que se puede esperar en el futuro lo representa la desaparición de la discusión sobre los suplentes. Ahí, donde no hay nada escondido y se puede anticipar con gran porcentaje de acierto la integración del próximo plantel que afrontará las Eliminatorias y hasta la Copa América de 2020, Uruguay está muy fuerte. Y mejor que meses atrás.

El mensaje que se ha propagado entre los futbolistas es contagioso y por esa razón hoy se aborda con seguridad la búsqueda de un juego más elaborado, más dinámico, que asegure proyección ofensiva elaborada. La mejor muestra llegó con el primer gol logrado ante Argentina: 13 toques y golpe mortal a la red. ¡Fabuloso!

Este aspecto, de tener un equipo muy equilibrado, convencido del rumbo que está transitando es fundamental para esgrimir de manera contundente que esta Celeste pinta muy bien. Promete seguir creciendo, elevando la capacidad de generar problemas defensivos a los rivales, amenazando con lograr su objetivo de forma diversa.

Repasemos algunos elementos que indican que el combinado uruguayo va a proporcionar más alegrías a la afición:

1) Manejo prolijo. Se elabora desde atrás, los zagueros buscan al mediocampista que retrocede para iniciar el juego. Se apela cada vez menos al pelotazo.

2) Movimientos. Siempre hay un jugador que abandona la línea para ofrecerse como receptor y colaborar en la construcción.

3) Pases precisos. Se acierta mucho en los cambios de frente y en los toques de primera para que disminuir las posibilidades del rival de tener éxito con su presión.

4) Retrocesos. Nadie se queda cruzado de brazos si la jugada fue interceptada. Hay despliegue veloz para tratar de recuperar la pelota y, de esa forma evitar que se abran grietas en el fondo.

5) Poder ofensivo. Uruguay incrementó la fuerza de su ataque con la velocidad que aportan los juveniles. Ya no se depende de una segunda pelota o de una acción individual de Cavani o Suárez.

6) Versatilidad. El equipo puede modificar su figura y no resentirse en el rendimiento porque sus jugadores se adaptan a la función que se le solicita. Sin Suárez y sin Cavani anduvo muy bien el 4-1-4-1 y con los dos salteños el 4-4-2 también tuvo un pico alto.

7) Pelota quieta. Para el cabezazo o el lanzamiento directo. Se han sumado buenos ejecutantes, lo que ayuda para engañar a los arqueros.

8) Presión. Organizada, colectiva. Uruguay encima al rival cuando la jugada lo demanda y suele triunfar porque sus mediocampistas tienen una gran zancada.

9) Despliegue. Todos entregan hasta la última carga de energía. Y son solidarios para lograr una marca rigurosa.

10) Un banco de lujo. Tener alternativas para mejorar la producción o arreglar un problema es un elemento de enorme importancia. La Celeste creció en este rubro.

Por todo esto, es imposible no pensar que Uruguay pinta bien. Sí, hay un equipo que da para soñar a lo grande.

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