TORNEO INTERMEDIO

Peñarol y un duro golpe: perdió con Defensor Sporting y se aleja de un objetivo

Mario Saralegui hizo cinco cambios, el aurinegro jugó mal, perdió con jugando en el Franzini y quedó a 10 puntos de Nacional en la Tabla Anual.

El lamento de Cristian Rodríguez y de sus compañeros luego de la derrota de Peñarol ante Defensor Sporting en el Franzini. Foto: Francisco Flores.
El lamento de Cristian Rodríguez y de sus compañeros luego de la derrota de Peñarol ante Defensor Sporting en el Franzini. Foto: Francisco Flores.

Hubo un técnico que estudió y mucho a su rival y otro que nuevamente volvió a priorizar la actividad internacional. Alejandro Orfila supo cómo encarar el partido frente a Peñarol y Mario Saralegui no.

El entrenador violeta puso en cancha un equipo con jugadores jóvenes, rápidos y encaradores para vulnerar a una línea de cuatro defensores de Peñarol que no ofreció garantía alguna en la primera parte.

Con un 1-4-2-3-1, Defensor Sporting comenzó el encuentro en campo rival y dominó las acciones. El 1-4-4-2 por el que apostó Saralegui no dio resultado: hubo jugadores que otra vez demostraron que no están a la altura de Peñarol y el técnico no dudó en sacarlos tras un magro primer tiempo.

El sistema del artiguense no funcionó, el fútbol no apareció y del otro lado, al violeta le salía todo porque sus jugadores estaban convencidos de que podían hacerle daño al rival y vaya si lo hicieron.

Al minuto de juego, Ignacio Laquintana ya empezaba a demostrar que iba a ser una de las grandes figuras de la tarde del Parque Rodó tras definir solo dentro del área mirasol y mandar la pelota afuera.

Era un simple aviso de todo lo que se iba a venir. A los 3’, Pablo Giménez no cobró un penal para Defensor Sporting por mano en el área de Joaquín Piquerez y un minuto después Agustín Álvarez Martínez sacudió a Bernardo Long con un cabezazo tras un centro de Christian Bravo desde la derecha en la única acción que protagonizó el chileno que volvió a dejar en evidencia su clara falta de ritmo y fútbol.

Pero fiel a su estilo, el capitán Andrés Lamas apareció en un momento justo y a los 6’ se vistió de “9” en el área mirasol y puso en ventaja a su equipo.

El remate de Andrés Lamas que vence a Kevin Dawson en el Defensor-Peñarol. Foto: Francisco Flores.
El remate de Andrés Lamas que vence a Kevin Dawson en el Defensor-Peñarol. Foto: Francisco Flores.

De ahí en más, dominio absoluto de Defensor Sporting. Kevin Dawson salvó el segundo tanto violeta a los 7’ cuando el show de Ignacio Laquintana ya causaba estragos en la última zona carbonera.

Sin orden táctico, con malos pases en la salida y sin profundidad ofensiva, el equipo de Mario Saralegui veía cómo el local lo pasaba por arriba porque cada vez que el “Tuerto” cruzaba la mitad de la cancha con pelota dominada se venía una acción de peligro en el ataque.

Y todo eso tuvo su recompensa porque a los 36’, Kevin Méndez, otra de las grandes figuras en la ofensiva del local, sacó un zapatazo que pegó en el horizontal y luego picó adentro. Los jugadores de Peñarol protestaron, pero no había marcha atrás: gol de Defensor Sporting para el 2-0.

El partido se hacía cuesta arriba para el carbonero y los jugadores no reaccionaban. Tampoco jugaban porque sus rivales no lo permitían.

El zapatazo de Kevin Méndez que se transformó en el 2-0 de Defensor Sporting ante Peñarol. Foto: Francisco Flores.
El zapatazo de Kevin Méndez que se transformó en el 2-0 de Defensor Sporting ante Peñarol. Foto: Francisco Flores.

El repliegue de los violetas era tal que hasta sabían cuándo dar el golpe para atacar y ese libreto lo cumplió a la perfección Ignacio Laquintana, quien hizo estragos por la derecha de la ofensiva. Joaquín Piquerez no pudo con él y lo sufrió durante todo el partido.

Pero Defensor Sporting, amplio dominador del primer tiempo, le perdonó la vida a Peñarol. Lo pudo golear en los primeros 45 minutos y no lo hizo.

Por eso, para el complemento Mario Saralegui mandó a cuatro jugadores al campo de juego para refrescar el ataque: Jonathan Urretaviscaya, David Terans, Facundo Torres y Matías Britos.

Ya era tarde. Demasiado tarde. Más allá de que el dominio lo siguió teniendo un Defensor Sporting que en el inicio de la segunda parte tuvo algunas opciones como para liquidar el partido, en Peñarol el fútbol apareció en cuentagotas y a pesar de que el equipo se fue arriba, solo un gol de Giovanni González le devolvió la esperanza a los 66’, pero nada iba a cambiar.

Giovanni González marcó el descuento para Peñarol ante Defensor Sporting, pero no lo festejó para no perder tiempo. Foto: Francisco Flores.
Giovanni González marcó el descuento para Peñarol ante Defensor Sporting, pero no lo festejó para no perder tiempo. Foto: Francisco Flores.

Ni siquiera el ingreso de Cristian Rodríguez por Walter Gargano, quien sigue estando muy lejos de su nivel, gravitó para que el aurinegro tuviera situaciones claras como para empatarlo más allá de algunas jugadas aisladas y una polémica con Andrés Lamas y Matías Britos en el área violeta pidiendo penal para el mirasol.

Lo cierto es que Alejandro Orfila ganó la pulseada e hizo mejor las cosas que Mario Saralegui con el agregado de que los jugadores violetas respondieron de manera notable, se convencieron de que podían y ganaron un partido clave.

Mario Saralegui tras la derrota de Peñarol ante Defensor Sporting, Foto: Francisco Flores.
Mario Saralegui tras la derrota de Peñarol ante Defensor Sporting, Foto: Francisco Flores.

Peñarol volvió a dejar puntos por el camino porque su entrenador priorizó la actividad internacional, pero se olvidó de que si perdía quedaba a 10 puntos de Nacional en la Tabla Anual y último en la Serie “B” del Torneo Intermedio.

Tal como había ocurrido con Montevideo City Torque en el Apertura y contra River Plate en el inicio del Intermedio, los jugadores a los que el artiguense les dio la confianza no respondieron y cuando ingresaron los titulares, nada cambió.

La derrota complica a un Peñarol que recibió un golpe de nocaut a tres días de jugar la revancha contra Vélez Sarsfield de la segunda fase de la Copa Sudamericana, el único objetivo al que se aferra un equipo que no levanta cabeza.

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