TORNEO CLAUSURA

Nacional le dio una paliza a Liverpool, el campeón del Intermedio

El conjunto llegó blandiendo su título al Gran Parque Central, pero el elenco tricolor lo goleó y le dio un duro golpe en el inicio del Clausura.

Armando Méndez y el cabezazo para poner el primer gol de Nacional ante Liverpool. Foto: Francisco Flores.
Armando Méndez y el cabezazo para poner el primer gol de Nacional ante Liverpool. Foto: Francisco Flores.

Después de una gran victoria, viene un gran fracaso y es una afirmación a la cual me afilio. Podrá demorar uno, dos o tres partidos en llegar esa gran caída, pero llega. A Liverpool no le tomó mucho comprobarlo, apenas un juego, porque cayó 4-1 ante Nacional una semana después de haber sido campeón del Intermedio.

Muchas veces se explica en el afloje y puede ser, porque más allá del marcador abultado, la gran derrota fue por la forma. Llegó como el equipo más goleador y el que mejor fútbol había desplegado a lo largo del Uruguayo, pero en el Parque Central no demostró nada de eso. Impreciso en los pases, un conjunto que se ha caracterizado por tratar bien el balón y ser paciente para realizar los movimientos que dejen a una pieza libre para recibir, no encontró espacios para jugar y terminó mandando balones largos que le restaron potencial a sus delanteros, uno de ellos Juan Ignacio Ramírez, el goleador del Uruguayo. Hizo uno y llegó a 20, es cierto, pero fue de penal y en la única clara que tuvo, luego que Mejía le cometiera falta en el área a Olivera.

Que Liverpool casi no generara peligro, hiciera solo un gol y recibiera cuatro no fue casualidad, sino otro mérito de Álvaro Gutiérrez.

Podrá gustar o no el fútbol que despliega Nacional, pero que es efectivo está fuera de toda discusión. Tanto como que el técnico tricolor lee muy bien los partidos. Un gran mérito es saber cuáles son las virtudes y limitaciones del equipo. Con ello sobre la mesa, evalúa y generalmente acierta.

Repasemos decisiones importantes:

1. Salió con un 4-1-4-1 respetando -con criterio- al rival, que había anotado 47 tantos. La fórmula le había dado resultado con el 3-0 del clásico, así que ¿por qué no repetir?

2. A los 21’ mandó el primer cambio: sacó a Cardacio y puso a Seba Fernández. Arriesgado, porque podía ceder contención, pero sacrificó al “Bochita” porque tenía amarilla y le dio buen resultado. Vio que no era tan necesario esperar en su campo y sí más productivo presionar en el rival, lo cual le impidió a Liverpool sacar pelotas bien jugadas con comodidad.

3. Con el partido 3-1 y faltando 38’ para el final, sacó a Brian Ocampo, que había sido figura al generar los tres goles. Lo cuidó para el partido del jueves y le dio minutos importantes a Santiago Rodríguez, quien volvió a jugar luego de tres meses y medio de lesion.

Debo admitir que, salvo la primera, ninguna de las dos decisiones posteriores me parecieron acertadas, pero el equivocado fui yo y no “Guti”.

El mérito del técnico es enorme. Nacional limitó a un equipo que había jugado muy bien, lo dominó, aun sin Bergessio le anotó cuatro tantos y dejó planteada una duda ya en la primera fecha del Clausura: ¿Habría llegado Liverpool hasta la final del Intermedio si hubiera jugado en la llave de Nacional y Peñarol? Imposible responder, pero también es válido decir que ninguno de ellos fue su rival por el título, sino River Plate. Y le ganó.

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