TORNEO PREOLÍMPICO

Lo mejor fue el triunfo: Uruguay no jugó bien, pero le ganó al que debía

Se trató del debut y siempre los nervios juegan una mala pasada, pero colectivamente la Celeste no funcionó. El miércoles ante Brasil se verá qué tanto pesaron los nervios. 

festejo
Festejo. Los celestes celebran el gol de Diego Rossi que le dio la victoria a Uruguay. Foto: EFE.

Paraguay era el rival al que Uruguay tenía que ganarle para aspirar a estar en la fase final del Preolímpico y lo hizo. Fue victoria 1-0 y eso, el resultado, fue lo mejor, por no decir lo único.

La Celeste Sub 23, que aspira a obtener uno de los dos cupos que otorga el certamen que se disputa en Colombia para devolver a Uruguay a los Juegos Olímpicos luego de la última participación en Londres 2012, no jugó bien. De hecho, la victoria parece ser hasta demasiado premio, porque la Albirroja jugó mejor, tuvo mayor espíritu colectivo, ejerció una buena presión y generó bastante peligro (principalmente en el primer tiempo), pero careció de fineza cuando tuvo que definir.

La presión que tiró Paraguay durante la primera media hora de partido desnudó grandes falencias en Uruguay, que durante ese periodo fue dominado, careció de contención, no tuvo paciencia, abusó del pelotazo, falló en marca por las bandas y para romper el esquema rival no tuvo más ideas que lanzar el balón lo más lejos posible.

A los futbolistas celestes se los vio correr demasiado detrás de la pelota, primero porque la perdían y luego porque las líneas no estuvieron juntas. Los paraguayos ocuparon mejor los espacios, se pusieron a espaldas de los volantes, abrieron el juego a las puntas y desde allí pusieron pelotazos punzantes que exigieron al arquero Ignacio De Arruabarrena, quien fue la explicación de que Uruguay se fuera al descanso sin haber recibido goles. Eso y la impericia mostrada por los guaraníes.

Desde lo táctico, Gustavo Ferreyra puso un 4-3-3 ofensivo, pensando en dejar mano a mano a los delanteros con la defensa rival, pero fallaron los futbolistas al no generarle jugadas a los delanteros y cuando los punteros tomaron contacto con el balón, no alimentaron a Juan Ignacio Ramírez por el medio.

Mucho tuvo que ver que el técnico celeste decidió utilizar a Diego Rossi y a Joaquín Piquerez con perfil cambiado. La cancha siempre les quedó al revés en esos primeros 45’ y no pudieron desnivelar.

La cosa cambió rápidamente en el segundo tiempo cuando, al darse cuenta que no tenía sentido mantener a los extremos invertidos, mandó a Rossi por derecha y a Piquerez por izquierda. El “Colo” Ramírez robó una pelota en la salida y Rossi tocó al gol para el 1-0 que fue definitivo.

Uruguay tiene mucho para mejorar. Un pensamiento optimista es que se trató del debut y siempre los nervios juegan una mala pasada, pero colectivamente la Celeste no funcionó. Hubo mucho traslado individual (sobre todo de Maxi Araújo) y poco juego asociado. El miércoles ante Brasil se verá qué tanto pesaron los nervios en el primer juego. 

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