TRICOLORES

El no de Martín Ligüera a seguir como DT que llenó de orgullo a los dirigentes de Nacional

Luego de haber enderezado el barco para conducirlo hasta el título, la idea de la dirigencia era que continuara, pero sorprendió su respuesta.

Martín Ligüera y Joaquín Sosa
El saludo final de Ligüera con Sosa antes de mandarlo al campo. Foto: Estefanía Leal

El título de campeón uruguayo 2020 demoró más de un año en dirimirse, pero Nacional lo disfrutó apenas por unas horas. El miércoles a la tarde el equipo venció 1-0 a Rentistas en el Complejo y dio la vuelta olímpica, pero este jueves a la mañana la dirigencia ya estaba trabajando de cara a la próxima temporada.

Sobre las 9 de la mañana empezaron a llegar los dirigentes y uno de los convocados era Martín Ligüera, el técnico que asumió para los últimos dos partidos del Torneo Clausura, lo condujo a asegurar la Tabla Anual, lo metió en la final del Uruguayo y terminó coronándolo campeón. Fueron solo cuatro juegos, de los que perdió el primero y ganó los otros tres.

La calma que mantuvo en momentos difíciles, el conocimiento que tiene de los juveniles y lo bien que manejó el grupo lo pusieron como candidato a seguir al frente del equipo principal. Entonces se lo propusieron y se encontraron con una respuesta que no esperaban: dijo que no.

La sorpresa fue mayúscula, pero cuando escucharon los argumentos que dio Ligüera no solo lo entendieron, sino que en cierta forma se llenaron de orgullo de saber que tienen a un profesional de su jerarquía en la institución.

Palabras más, palabras menos, lo que les dijo fue que él sabía que tenía que seguir trabajando y aprendiendo, por lo que su lugar todavía estaba en Tercera División. Y que esa intención de seguir creciendo apuntaba a que el día que lo convocaran para ser el técnico de Nacional sea por el convencimiento de que él está preparado para llevar adelante un proceso a largo plazo. Por eso prefería respetar el acuerdo al que habían llegado de que sería el técnico solo por los últimos partidos de la temporada.

Estas palabras fueron como una caricia al alma de los dirigentes, porque entienden que fue el mejor "no" que pudieron haber recibido, ya que se aseguran de seguir formando a un entrenador con un gran futuro, que a su vez seguirá trabajando con juveniles del club a los que podrá potenciar ahora y el día (que seguro llegará) que sea el conductor del equipo principal.

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