CHAMPIONS LEAGUE

Cristiano se sacó la espina frente a Barcelona

El portugués nunca le había podido anotar a los culés por Champions, ni con el United ni en Real Madrid, ayer se mandó un doblete en su regreso al Camp Nou.

Cristiano Ronaldo celebra el gol en el duelo entre Barcelona y Juventus. Foto: EFE.
Cristiano Ronaldo celebra el gol en el duelo entre Barcelona y Juventus. Foto: EFE.

Cristiano Ronaldo nunca le había podido anotar a Barcelona en un partido de Champions League. No lo había hecho con el Manchester United -con el que enfrentó tres veces al equipo catalán- ni con Real Madrid, donde jugó dos partidos por Champions ante los culés.

Ayer, en el partido en el que los dos mejores futbolistas del mundo volvían a estar frente a frente y que marcaba el regreso del portugués al Camp Nou, se sacó la espina. Colaboró con dos penales, ambos muy bien rematados, para dejar a Juventus en lo más alto del grupo C del máximo torneo europeo.

La expectativa por volver a ver a Cristiano y Messi cara a cara en un partido era grande. Con la salida de CR7 hacia el fútbol italiano se habían terminado los duelos con el argentino. Y ayer hasta se temió que alguno de ellos no fuera de la partida, pero ni Koeman ni Pirlo quisieron privar a los futboleros del mundo de verlos enfrentarse otra vez.

Si bien es cierto que en los partidos entre ambos Leo le saca ventaja al portugués, ayer Cristiano fue amplio vencedor. Ambos se saludaron antes de que el juez pitara el inicio. Y la sonrisa de Cristiano hablaba de su característica confianza.

En realidad, por más que en la ida habían ganado los catalanes (en aquel partido al que faltó CR7 porque se estaba recuperando de COVID-19), el presente del equipo culé no era el mejor para enfrentar a la Vecchia Signora.

Los de Koeman venían de ser sorprendidos por el Cadiz en el último partido de LaLiga. Además, llegaban al juego sin Dembelé, lesionado. Y su ausencia se sumaba a la Ansu Fati y a la de Gerard Piqué.

El primer remate del partido fue de Cristiano a los 7’, pero Ter Stegen lo atajó. Sin embargo, apenas cinco minutos más tarde el portugués decía acá estoy yo en su ya famoso festejo.

Ronald Araujo, que ayer fue titular en Barcelona, quiso detener a Cristiano en el uno contra uno en el área, pero utilizó sus brazos más que el cuerpo y el árbitro Tobías Stieler no dudó: cobró penal. Y CR7 lo remató con su estilo: inatajable.

A los 20’ Juventus amplió la diferencia tras una habilitación del colombiano Cuadrado (una más) que aprovechó McKennie para darle de volea y marcar el segundo.


Hasta ese momento el partido fue todo de los italianos. Buffon era un mero espectador. Recién a los 21’ llegó el primer remate de Messi y de Barcelona al arco, pero Buffon se mandó gran atajada; la primera frente al argentino para comenzar ganándole un duelo que se acrecentaría en el segundo tiempo.

Pasada la media hora, Cristiano realizó una gran habilitación para Morata, pero Araujo puso la cabeza para que la pelota no llegara a destino.

Messi, que había comenzado mal el partido al igual que la mayoría de sus compañeros, despertó al final del primer período. Lo mejor se vio cuando la pelota le llegaba de los pies de Jordi Alba, pero siempre se encontraba con las manos de Buffon.

El primer tiempo terminó con un tiro de Messi y el complemento comenzó de la misma manera, pero Buffon le negó el gol en ambas ocasiones.

A los 50’ una mano infantil de Lenglet en el área le permitió a Cristiano rematar otra vez desde los 12 pasos. El primero había siso al medio, este fue a un costado, pero el resultado el mismo. Juventus marcaba el tercero y se quedaba con el primer lugar del grupo y mejores expectativas para el sorteo.

Incluso pudo haber marcado el cuarto tras un remate de Cristiano que Bonucci solo tuvo que empujar, pero lo anularon por posición adelantada.

Barcelona mejoró porque apareció Messi en el segundo tiempo, pero estaba solo; era el único que hacía algo interesante. Remató nueve veces al arco pero sin suerte.

Juventus, ya con Rodrigo Bentancur en cancha, aprovechaba para salir de contragolpe y Araujo tuvo que jugarse la ropa en un par de oportunidades. Hasta que salió lesionado.

La última de Messi fue a los 89’, pero ahí estaba otra vez Buffon. Tras el pitazo final, Gianluigi, que le había ganando todos los duelos al argentino, le pidió la camiseta. Obviamente, Messi enseguida se la dio y recibió a cambio la amarilla del arquero que dentro de dos meses cumplirá los 43 años, pero ayer atajó como en sus mejores tiempos. ¿O son estos sus mejores tiempos?

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