LA SALUD DE LOS FUTBOLISTAS

Qué hacer con las conmociones cerebrales en el fútbol: casos Lozano y "Palito"

El golpe en la cabeza al jugador de Boston River trae a Uruguay la preocupación mundial. El protocolo del rugby es un espejo; FIFpro critica y exige a FIFA desde el caso Álvaro Pereira.

Leandro Lozano durante el juego entre Boston River y Peñarol. Foto: Gerardo Pérez.
Leandro Lozano durante el juego entre Boston River y Peñarol. Foto: Gerardo Pérez.

La situación vivida hace una semana con el jugador Leandro Lozano de Boston River, al haber sufrido un traumatismo de cráneo durante el partido contra Peñarol, trae al fútbol uruguayo la discusión de qué protocolo se debería implementar para cuidar la salud del deportista ante una “lesión grave que está subestimada”: la conmoción cerebral.

La FIFA ha realizado investigaciones desde principios de la década y en la actualidad provee un protocolo para los médicos de los equipos, aunque por el momento tiene varios puntos importantes que necesitaría incorporar, por lo cual ha recibido críticas.

Uno de los puntos de inflexión ha sido en el Mundial 2014 con el caso de Álvaro “Palito” Pereira, cuando recibió un rodillazo en el Uruguay-Inglaterra por parte del inglés Raheem Sterling y, a pesar de haber tenido una pérdida de conocimiento, volvió a la cancha.

A raíz de ello la FIFpro (gremio internacional de futbolistas profesionales) exigió a la FIFA una investigación para la realización de un protocolo del reingreso del jugador al terreno de juego luego de la conmoción cerebral. Asimismo, dio una serie de puntos base para la política en estos casos. Entre sus tópicos centrales están: que el personal médico del equipo tenga acceso a videos durante los partidos; permitir un período de 10 a 15 minutos para evaluar una sospecha y tener la posibilidad de hacer una sustitución temporaria del jugador que se someta a examen; tener un profesional médico independiente para ayudar a evaluar sospechas; e introducir un mínimo de días de recuperación para la vuelta del jugador conmocionado al juego.

Sin embargo, del 2014 hasta el presente ha habido pocos de esos puntos adoptados por el protocolo FIFA, estando detallado cómo es la vuelta del jugador y, recientemente incorporado para algunos torneos FIFA y UEFA, la presencia de un doctor en el área del video (una especie de VAR médico). “En los protocolos no está del todo claro quién tiene la última palabra para la vuelta de un jugador a la cancha: jueces, cuerpo técnico, sanidad. Es un poco lo que sucedió el otro día”, comentó la Dra. Amalia Romero, de Boston River, lo que coincide con una de las recomendaciones de FIFpro.

También en la misma línea de esos puntos Romero dice: “Sería bueno tener unos minutos” para el análisis. “En el rugby existe el cambio transitorio; en el fútbol sería difícil de implementar, pero sería una solución”.

En marzo de este año FIFpro criticó a FIFA por “fallas en el protocolo de conmoción cerebral actual (...). Corren el riesgo de dañar seriamente la salud de los jugadores”, apuntó.

¿Cuál es el procedimiento médico cuando un jugador tiene síntomas de conmoción? “Se le pregunta cosas inmediatas” para revisar la memoria. “Cómo va el partido, si recuerda dónde está, su nombre. Se va valorando lo que se llama la Escala de Glasgow: la parte ocular, el habla, la parte motriz, pérdida de conocimiento”, afirmó el médico deportólogo Leonardo Schiavone. Por ejemplo, “con una linterna se controla si las pupilas se contraen o no. Se llama reflejo fotomotor. Estás haciendo una evaluación neurológica y así ver una alarma para un traslado inmediato” en una ambulancia para hacerse una tomografía, añadió Schiavone, que durante su período de trabajo en Danubio tuvo un suceso con Emiliano Velázquez en un partido ante Peñarol.

El rugby es un modelo a seguir en el tema del protocolo para la conmoción cerebral, así lo reconoció incluso la FIFpro. El Dr. Marcelo Santurino está ligado a la Unión de Rugby del Uruguay desde 2009 y a partir de 2012 con la selección mayor, Los Teros. Estuvo presente desde el comienzo de la reglamentación en 2011 y en los cambios anuales que ha tenido el protocolo.

Santurino comentó que primero el tiempo de atención establecido era de 5 minutos y después pasó a 10. “Se hace un test de ubicación, equilibrio y memoria. Ha ido evolucionando. También ha aumentado el número de preguntas”. Además dijo que “se ha empoderado al médico del partido, un médico independiente al de los equipos, el cual tiene la última palabra si el jugador prosigue o no”.

También hay una forma de utilizar el asistente de video médico con tres momentos de observación: primero “se mira el momento del impacto”; segundo “los primeros dos segundos, qué pasa cuando el jugador va al piso, si se protege de la caída”, es decir, “se busca si hubo pérdida de conocimiento”; y tercero “entre los 2 y los 7 segundos si el jugador se quiere parar, si se para adecuadamente, si no se cae o tambalea”.

Finalmente, “entre el video y el test se decide si el jugador es retirado de manera permanente o vuelve a jugar”, explicó.

Es preciso aclarar que para que haya una conmoción no es necesario un golpe en la cabeza, al poderse traspasar el impacto desde otra parte del cuerpo, ni un desmayo (FIFpro dice que en el 95% de los casos no hay); y que el seguimiento al deportista en los días posteriores es imprescindible, así como su correcto reposo para evitar una segunda conmoción, la cual “puede llevar a una inflamación catastrófica del cerebro si no se ha recuperado de la primera”, afirmó FIFpro.

“La conmoción es una lesión grave, pero la contra es que el jugador a los tres días se siente bien", sumó Santurino. “Es una lesión grave que está subestimada y debemos aprender todos para que no sea el jugador quien decida, que haya una estructura”, sentenció.

En el rugby, antes de la introducción del protocolo en 2012, fueron correctamente identificados y retirados el 44% de los casos con conmoción cerebral. En 2017, el 92%.

FIFpro hizo una campaña de concientización con Álvaro Pereira en 2018. “He tenido mi ración de conmociones cerebrales y es horrible. Seguir jugando después de una puede ser incluso mortal”, dice el “Palito”.

La campaña de FIFpro con el "Palito" Pereira.

EL martes

Charla en la Mutual de Futbolistas

El martes en la sede de la Mutual Uruguaya de Futbolistas (Rivera 2392) habrá una charla sobre conmoción cerebral dirigida a médicos y socios a cargo del Doctor Fernando Martínez, neurocirujano Profesor Adjunto Grado 4 de la Cátedra de Neurología. “No fue a raíz del evento del otro día, ya estaba coordinado”, comentó la Dra. Romero, agregando que se trata de un neurocirujano referente en nuestro país”. “Está bueno que se empiece a transmitir los conocimientos, a empezar a hablar de protocolos y ver qué cosas se puedan cambiar”, afirmó la responsable de la sanidad de Boston River.

RUGBY Y NFL

¿Cómo hacen estos deportes?

Si bien la FIFA está estudiando el tema de los futbolistas afectados por conmociones cerebrales y todavía no existe un protocolo general, la organización difunde un instructivo de “reconocimiento de conmociones”.

Para el Mundial de Rusia se estableció una suerte de VAR para estas situaciones. El médico del seleccionado, ayudado por un miembro de su equipo médico ubicado en la tribuna ante un monitor, podía dirigirse al árbitro tocándose tres veces la cabeza. Eso se interpretaba como la señal para que el partido se detuviera durante 180 segundos, en los que el médico debía evaluar el estado del futbolista afectado. Luego, el árbitro preguntaba al facultativo si el jugador podía seguir o no en el campo. Si la respuesta era negativa, el cambio estaba establecido como obligatorio por sobre la opinión del técnico.

Entre las medidas a estudio figura el cambio temporal del jugador golpeado.

La World Rugby estableció que el jugador golpeado en la cabeza debe esperar diez minutos afuera de la cancha, porque el estudio mínimo para verificar su estado insume siete minutos. El protocolo establece con precisión los pasos a seguir para determinar la situación. Si se comprueba la conmoción, el jugador debe ser retirado definitivamente del partido. También se establece cómo deben ser los controles posteriores.

El protocolo de la NFL (fútbol americano de EE.UU.) especifica una lista de síntomas para detectar conmociones cerebrales y ofrece pautas para su evaluación. Si a un jugador se le diagnostica una conmoción, se lo retira inmediatamente de la cancha y no puede volver a jugar hasta que esté completamente recuperado.

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