COPA SUDAMERICANA

Cerro está aferrado a la Copa

Los albicelestes marcaron muy bien y no dejaron jugar a Wanderers como le gusta y sabe; pero no pudieron marcar el tan valioso gol de visitante.

Wanderers y Cerro por el partido de ida de la Copa Sudamericana en el Parque Viera. Foto: EFE
Wanderers y Cerro por el partido de ida de la Copa Sudamericana en el Parque Viera. Foto: EFE

"La Copa es lo único que nos queda y nos vamos a aferrar a ella”, le había dicho a Ovación Richard Martínez, el técnico de Cerro, antes del partido ante Wanderers.

Y esa intención de los albicelestes se notó en el empate sin goles de anoche en el Parque Viera ante un muy buen marco de público. Cerro, que llegaba con varias bajas por lesión, las de Brasil, Porras y Pablo Olivera, y tuvo que apelar a futbolistas muy jóvenes con pocos partidos en Primera División, realizó un buen trabajo táctico, fue muy sólido en defensa, se cerró muy bien atrás y dejó el alma en cada pelota.

Tampoco fue sólo eso. En el primer tiempo el albiceleste creó peligro sobre el arco de De Arruabarrena, sobre todo cuando la pelota pasaba por los pies de Facundo Peraza, quien fue el más peligroso, pero tuvo que salir lesionado cuando aún faltaban 20’ para el final.

Ya antes había tenido que ser sustituido también por una molestia muscular el capitán Richard Pellejero, quien no sólo venía de hacer dos goles ante Universidad Técnica de Cajamarca, sino que es el que ordena a sus compañeros y el corazón del equipo. No en vano los hinchas albicelestes, que acompañaron en muy buen número, se pararon todos para aplaudirlo.

Y tantas lesiones (las de los que se perdieron el partido más las de Pellejero y Peraza) tienen seguramente que ver con el difícil momento que vive el plantel de Cerro ya desde el inicio de la temporada: con graves problemas económicos, atrasos en los salarios y sin entrenar de la forma debida. Por eso se aferró tanto a la Copa. Y por eso, lo de Cerro anoche que no le permitió jugar a Wanderers como le gusta, a pesar de sus buenos futbolistas, tiene un gran mérito.

Los bohemios fueron mucho más en el segundo tiempo. Manejaron la pelota, se adueñaron del terreno, abrieron la cancha, pero les faltó lo más importante: rematar al arco y vulnerar al arquero Formento.

Cerro ya no pudo atacar como en los primeros 45’, jugó muy metido atrás, pero sacó cada pelota con el alma. Y faltando dos minutos pudo haber anotado el tan valioso gol de visitante, si no fuera porque “Nacho” González realizó un gran cierre impidiendo el gol del “Gato” Tancredi, que había ingresado.

En una semana volverán a estar frente a frente en el Franzini y solo uno sobrevivirá.

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