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El sabor de ganar los clásicos

Everton Rodrigues prefiere un podio de Grupo a ganar una estadística

Foto: Ariel Colmegna
Foto: Ariel Colmegna

Desde su llegada en 2006, Everton Rodrigues lleva ganados seis clásicos en el Mitin de Reyes, misma cantidad que el entrenador Walter Báez, con quien coincidió en el “Maroñas” de 2010 con Fui Tambem. Previamente, y luego de ese triunfo, el apreciado látigo ganó con Alcorano (padre de Don Carrasco), con quienes se lució en la milla del Piñeyrúa en 2009 y 2018; con Natri y Grand Salute se adjudicó, respectivamente, en el Ciudad de Montevideo y Piñeyrúa del 2014 y con El Danzarín el pasado año logró el “Maroñas”.

Everton siempre atiende con una sonrisa a flor de piel. “Empecé a correr con 9 años en Rio Grande do Sul, en Brasil, en la parte gaucha de mi país y, como las conocen aquí, corriendo pencas. Luego me fui a correr al hipódromo de Cristal, en Porto Alegre. Ahí monté de 1999 al 2006, cuando me vine para Uruguay. Previamente vine a Maroñas a correr a La Garufa, ganamos la “Polla de Potrancas” del 2003 y me gustó Maroñas”.

Luego de seguir corriendo en Cristal, Everton se radicó en Uruguay. “En 2006 me vengo y cuento con el apoyo en la cuida de Ivo Pereira y con los propietarios Rodrigo Mattos y Jorge Jacobo, ellos construyeron el equipo y comencé mi etapa en Maroñas”.

En 2009 ganó su primer clásico de grupo en el Mitin de Reyes. “Gané con Alcorano el ‘Pedro Piñeyrúa’. Fue uno de los primeros pingos que empecé a correr aquí. Alcorano fue un caballo muy exitoso, gané mi primer Grupo Uno con él y pensar que nueve años después gané con su hijo el mismo clásico y con los mismos colores, es muy lindo”.

Everton no había tenido una buena jornada el pasado sábado. Con ocho montas y tres con chance de podio, llegó al “Piñeyrúa” sin triunfos en su haber. “Las carreras clásicas son las más exigentes, las que más te preocupan en el día, pero como son las primeras carreras del año yo quería ganar alguna antes. No metí ni un marcador, las cosas no salían como esperaba. Se estaba terminando la tarde e igual estaba disfrutando mucho el 6 de enero. Fue un día muy agradable, había mucho público, no había visto tanta gente en Maroñas en un día de Ramírez. No me estaban saliendo las cosas bien, pero sabía que con Don Carrasco tenía la última bala y pude ganar una carrera hermosa”.

Luego de la victoria, en pleno festejo, por la cabeza de un jockey pasan muchas cosas. “En los últimos tres meses del año ya comienzas a pensar qué montas puedo tener en la jornada del Ramírez. A esa altura no tenía montas, quería correr los clásicos, pero no veía la chance. Es algo que te preocupa, todo jockey quiere estar ese día corriendo los clásicos. A esa altura la esperanza era muy poca. Solo en el último mes fue que decidieron correr con Stelatoa el “Ciudad De Montevideo-Jorge Batlle”, con Don Carrasco el “Piñeyrúa” (URU G1) y Reality Bites en el “Ramírez” (G1) a pesar de que yo quería correr a Galeao. Es por eso que es mucho lo que te explota al momento de ganar una carrera. Don Carrasco progresó mucho en la recta, vi que Fitzgerald se cansó muy temprano y supe que el rival era Almirante, que se había ido para adelante. Cuando alcancé y pasé me explotó toda la adrenalina”.

Everton es el jockey que más clásicos ha ganado en Reyes. “Cuando gané mi primera estadística (2008 con 84 victorias) todos me hablaban y me felicitaban. Yo solo pensaba y quería ganar una carrera de Grupo. Hoy como profesional ser el más ganador de clásicos de Reyes es muy importante para mí. Cuando un aprendiz se acerca y te pregunta algo le tienes que decir que hay que trabajar y que para que venga una victoria vas a pasar por muchas derrotas”. Luego de la estadística del 2008, Everton ganó la del 2010 y 2012 con 84 y 65 victorias, respectivamente.

Hoy Everton Rodrigues trabaja con varios entrenadores. “Ahora soy parte del equipo del manager (brasileño) Luiz Cintra. Espero poder seguir montando sus caballos y también con Gustavo Vergara, que tiene seis potrillos del stud ‘Monte Parnaso’, a los que voy a correr. Espero poder tener un buen año”.

Everton Rodrigues ganó el domingo el clásico “I. Leguisamo”, con A Macho JJ en cancha fangosa. “A pesar de la cancha, el potrillo ganó con autoridad. Creo que tiene futuro y que es un caballo muy valioso”.

Luego, con su tradicional sonrisa, fue a saludar a propietarios y profesionales que disfrutaban de la victoria del hijo de Pekos Joke.

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