Lagos

"En este rubro el límite es lo que uno sueña"

Su afición por los sangre pura de carrera data de su niñez. Propietario por demás afortunado, hoy criador de nota, sigue apostando fuerte a la actividad.

—Afición por los pingos a temprana edad que fue in crescendo en los albores de la adolescencia.

—Tuve la suerte de comenzar a jugar al polo a los 20 años. Sirvió la experiencia. A la larga me di cuenta que los caballos eran mi vocación.

—¿Puros de carrera, resultaron llamador ineludible?

—Media de la década de los 70, invertí en caballos de carrera. Mis sedas cruzaron victoriosas innumerables veces zona de espejos.

—¿Motivado, las miras apuntaron a la crianza?

—Empezamos a criar en un Haras en la Provincia de Santa Fé. Ganamos en credibilidad y apuntamos a cosas mayores. Pasamos años después a criar en nuestro propio establecimiento Orilla del Monte cito en la localidad de San Andrés de Giles.

—¿Por qué Orilla del Monte?

—Dicha denominación tiene su explicación. En nuestro campo de Entre Ríos nació una potranca. El capataz me lo notificó y agregó: "Va a ser buena patrón porque nació a la orilla del monte".

Fue un hecho que me marcó y el día que tuve que ponerle nombre al establecimiento la opción "uno" era Orilla del Monte.

—¿"Sire" elegido en primera instancia?

—El primer reproductor que compramos se llamó Royal Reasoning. El resultado estuvo lindando con la perfección. Ganó la estadística de padrillos de dosañeros en el año1990.

—¿El establecimiento tendió a posicionarse arriba, no miró en gastos?

—Dos años después, compramos otro padrillo que fué bastante importante para el haras llamado Hidden Prize (Music Prospector y Rudys Fantasy) que dió entre otros un ganador del Carlos Pellegrini llamado Second Reality.

—¿El sumum para un criador, recibir en el recinto de los vencedores de tan magno evento a un caballo criado en su establecimiento?

—Vivir ese podio como criador fue fantástico. Orilla del Monte no paró allí, al Pellegrini ganado por Second Reality hay que sumarle el ganado por Fay Wold y el último que ganamos con Life of Victory

—¿Se encaramaron bien arriba entre sus pares. Hasta aquí llegamos?

—Así fueron dándose las cosas. Nos posicionamos bien arriba. Que quede claro: acá no hay límites, sino el límite es lo que uno sueña.

—¿Es redituable su rubro?

—La crianza no tiene la rentabilidad que se ve desde afuera. Los costos por potrillo rondan los USS 12.000 en nuestro establecimiento. .

—¿Emulan de otros criadores la reserva de potrancas?

—Nosotros nos quedamos con 13 o 15 potrancas por año. Hemos tenido muy buenos resultados. Le cito a Magnetic Eye que fue una yegua campeona en Argentina y ganó el Ciudad de Montevideo en Maroñas.

—¿Jugados a la excelencia?

—Orilla creció a nivel pedigree porque en determinado momento liquidaron Comalal la Irenita y la Colina. Allí compramos yeguas madres y potrancas que nos dieron óptimo resultado.

Hoy tenemos 90 yeguas madres. Estamos produciendo alrededor de 85 o 90 potrillos por año.

—¿Logro que dió lugar a festejos?

—En el año 2001 cuando nos otorgaron el Premio Pellegrini al Criador del Año.

—¿Sirling Girl, descendiente de Orpen, está instalada en Ituzaingó apuntando a la Polla de su género?

—La reservamos por genética y tipo. Ganó debutando en San Isidro, en su segunda salida clausuró el marcador en el mismo Hipódromo. Llegó a Uruguay, pasó el lazareto en el Haras Rapetti donde la trataron muy bien . Hace tres semanas que está en Maroñas al cuidado del experimentado trainer Alcides Perdomo. Esperamos que si le toca competir conforme una buena muestra.

—¿Por qué Maroñas?

—Es creíble, no se deja nada librado al azar. Las cosas están planteadas a largo plazo y eso es bueno para los promitentes inversores.

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