TURF

Protocolo en buenas manos

Las fuerzas vivas del turf envían señales sólidas para el retorno de carreras.

Maroñas. El Jerárquico se mueve en las mañanas añorando las jornadas de tarde. Foto: Archivo El País.
Maroñas. El Jerárquico se mueve en las mañanas añorando las jornadas de tarde. Foto: Archivo El País.

Desde la disputa de la última carrera el viernes 13 de marzo, las fuerzas vivas del turf se mueven para reactivar las competencias de sangre pura de carrera, una actividad que mueve más de 50.000 personas de forma directa e indirecta a lo largo y ancho del país.

El noble deporte, que data de fines de los 1800 en Uruguay, es una actividad deportiva donde no existe el contacto entre los actores, ni antes, ni durante ni después de una carrera.

Al día de hoy, el entrenamiento de los caballos de carrera no se ha detenido. Cada mañana entran más de 1.200 caballos a varear a Maroñas con una estricta norma: al hipódromo solo pueden acceder, peones a cargo del “pingo”, jockey, vareador registrado y entrenadores. Desde ya hace mas de 10 días, para seguir el cumplimiento de las medidas de seguridad, se le ha prohibido la entrada a los propietarios de los equinos, sostén sumamente importante de la actividad.

Los propietarios, junto a los criadores, son los que financian la actividad, sin costo alguno para la sociedad, junto a un hipódromo que mantiene abiertas sus puertas para un vareo que llevado a la tarde es tener una reunión de carreras.

Una reunión en Maroñas o Las Piedras tendrá estándares máximos de seguridad para los actores hípicos, profesionales a cargo de los caballos y el personal necesario para efectuar carreras. ¿Cómo es posible? Vía el protocolo hípico que en las próximas horas estará en manos de los ministerios de Salud Pública y de Economía y Finanzas. Días atrás se desarrolló una muy importante reunión en oficinas de la Dirección General de Casinos, donde el director de la unidad junto a las gremiales del turf y HRU dieron el paso para dar toque final al protocolo a entregar a las autoridades.

Es el turf, reitero, un deporte sin contacto, al aire libre, en donde los actores pueden mantener una distancia prudencial durante las jornadas de carreras al igual que lo hacen en las mañanas. Es cierto, que para organizar una reunión, la empresa concesionaria del hipódromo debe tener su personal para dar seguridad y organización al espectáculo. Todo ello está contemplado en el protocolo.

¿Una reunión sin público, se preguntarán? Sí, es viable, con televisación por los canales habituales y apuestas hípicas con el sistema de Maroñas On Line, que está capacitado, junto a un call center que puede funcionar bajo estrictas medidas de separación entre operadores/as incluidos también en el protocolo hípico, para que el apostador pueda jugar desde su hogar.
A la fecha, mas de 600 Pymes trabajan en el día a día en Maroñas y Las Piedras. A la fecha han podido subsistir gracias a los aportes que se han realizado, con dineros de los premios hípicos, vía la Dirección de Casinos y pagos vía HRU (facilita todo el proceso) y Redpagos.

A los pagos realizados, los de las reuniones canceladas de sábado 14 y domingo 15 de marzo y las cuatro partidas del premio hípico enviadas por la DGC y distribuidos por HRU, se le suma el aporte del Stud Book (registro de sangre pura de carreras administrado por Criadores y Propietarios) que alcanzará los 4.5 millones de pesos que incluirá a las más de 600 pymes - actores hípicos - y se pagarán en dos o tres cuotas dependiendo del inicio de la actividad.

Por todo ello, es de suma importancia y vital el inicio de la actividad, para que las más de 50.000 personas que dependen directa o indirectamente del turf vuelvan a tener ingresos, para no darle otro dolor de cabeza al Ministerio de Trabajo con seguros de desempleo, para que la estructura que tiene el turf, hoy, no se caiga.

Esa estructura tiene como base firme a propietarios y criadores. Se mantiene con las carreras, al aire libre, sin contacto entre los actores y bajo un estricto protocolo hípico que ya está en manos de las autoridades. Esa estructura tiene a los actores hípicos - más de 600 pymes - que cobran por carrera corrida. Esa estructura no debe caer. ¿Cómo? Con el regreso de las carreras, sin público y con protocolo en mano, en un principio a Maroñas y Las Piedras.

En manos del gobierno está el protocolo. La actividad toda aguarda una respuesta. Las gateras están prontas, los pingos ensillados, los jockeys con antiparras puestas y luciendo la de colores. El pueblo burrero, que solo puede disfrutar de carreras vía Internet de hipódromos del norte, está con la nariz contra el vidrio, de la tele y aguarda nuevamente por un ¡largaron! para volver a disfrutar, de un disco y una foto en nuestros hipódromos. El protocolo, en buenas manos. 

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