Turf

“El Pedro Piñeyrúa lo gané con Fariat, el mejor caballo que corrí en mi vida”

Jorge Washington "Loco" García es uno de los cuatro jockeys que han ganado los cuatro clásicos del Mitin de Reyes. Entre los relatos y anécdotas, es “el Loco” más cuerdo. 

Loco garcia
Jorge W. García

En la previa del Mitin del 2007 el tordillo Tomson se presentaba como el candidato a llevarse el José Pedro Ramírez. Me acerqué al stud de Jorge Washington “el Loco” García, chapa 4976 de la calle Iguazú, donde se alojaba el tordillo. No tuve la más mínima chance de poder hablar con el “cuida” del candidato.
Pasaron los años, sus hijos realizaron contactos, el domingo pasado me encontré con Marcelo y le comenté que “el Loco” es uno de los cuatro jockeys que obtuvieron los cuatro clásicos del Mitin de Reyes conjuntamente a Walter Báez, Ever Perdomo y Vilmar Sanguinetti.
El lunes, como en la jerga burrera se dice, obtuve el visto bueno para concretar una charla con “el Loco”, me abrieron el mismo portón y me recibió con una sonrisa, “persevera y triunfarás” me dice de entrada nomás, frente a los primeros boxes del stud y queda a la espera de las preguntas de rigor.
Jorge Washington García obtuvo el Gran Premio José Pedro Ramírez en el año 1996 con C’Est Donzy (Good Donzyl) del Hs. Divisadero al cuidado de Walter Cuitiño. En 1997 ganó el Benito Villanueva sobre la milla en lomos de Amateur (Aurreko) con los colores de El Zorzal, en 1992 obtuvo el Pedro Piñeyrúa con Fariat (Red Wing Prince) defendiendo los colores del General Rivera bajo los cuidados de Juan C. Vergara.
El Ciudad de Montevideo lo obtuvo el 8 de enero de 1995 con Emboaca, una Emboaba y Diuca de Bichejo bajo la cuida del “Bocha” Guichón mientras que en la prueba del kilómetro lo tuvo como ganador en 1980 con Letilo (Thio) al cuidado de Omar Morales y en 1993 y 1994, con Verme (Vermal) de “Le Capanelle” y con Previsto (Forli New) de la familia Oribe le dieron los respectivos podios de enero.
El primer recuerdo es para su Ramírez: “tengo un muy buen recuerdo de la carrera, el favorito se ‘rompió’ de mañana, Seven Gold y no corrió. Durante la carrera salió adelante, hasta los 1400 me acompañó un pupilo de la familia Storace, luego en mitad de recta gano fácil, me saqué el casco para festejar y empezar a saludar, bien de las cosas mías en carrera, (risas) bien para romper los h..... Para reírse un poco, luego cuando gané, alegría lógica, pero a mi me gustaban ganar carreras, era lo mismo una de perdedores o un Ramírez o un clásico, todas las carreras son iguales”.
Cambiando de caballo, de clásico, agregó que “el Piñeyrúa lo gané con Fariat, el mejor caballo que corrí. Ese corría de verdad. Era del General Rivera. Ese caballo en aquella pista echaba 1’34” sin problemas, ¡imagínate cuánto podía echar ahora en esta cancha! Corría sin cuento, hasta un clásico de 2400 metros ganó ese” refiriéndose a Fariat nos decía García reafirmando que fue el mejor caballo que montó en su carrera de jockey, que sigue vigente.
Fariat ganó la milla en 1’35 3/5, un muy buen tiempo para la época.
García recuerda el Ciudad de Rosario (hoy clásico Maroñas): “lo gané con un caballo del finado Omar Morales, Letilo que tenía un clavo en la rodilla, años después lo gané con Verme y con Previsto, esos fueron seguidos” y agrega que “ganar ese clásico es como ganar la lotería, después que se abran las latas (gateras) hay que largar muy bien, por que si largas mal o te pechan, se te complica la cosa. En una carrera larga te podes acomodar, aquí no, cualquier inconveniente, marchaste!
Comparando con el Ciudad de Montevideo, “el Loco” piensa que “la largada es fundamental, después vos te acomodás, podés venir, segundo, tercero, cuarto, quinto o como quieras, pero lo primero, te repito, hay que largar bien”.
Luego de hablar de los clásicos ganados, “el Loco” comentó alguna anécdota de carreras (debe tener miles luego de su extensa trayectoria): “había bandera verde con Luis Camilo, el de San José, yo corría a Fistón, un caballo del ‘Bocha’ Guichón; yo en ese momento andaba bien y andaba con suerte. Para ganar también necesitás suerte, nos damos vuelta y estaba el número puesto, le digo a Camilo, ojalá hayas ganado vos, pero me parece que te ‘pelé’. Cuando vuelvo venía bajando las escaleras el presidente de la Comisión de Carreras, era la última carrera y le digo, ‘si esto no es para bandera verde, ¿para qué quiere el photochard?, usted no baje la roja y pida la foto’, la pide a los tres de sentencia de la raya, que habían dado ganador al otro y me confirmaron que había ganado yo”.
Hoy García cuida y corre de vez en cuando, “para mí esto es una rutina de trabajo, yo con esto me entretengo, me levanto 4.30 de la mañana. Acá tenernos un mazo de barajas, espada, basto, copa y oro, son cuatro. Me gusta correr para distraerme, estoy pesando 53, 54 kilos, hace unos cuantos años pesaba 47 kilos. Yo empecé a correr en Maroñas en 1976 y todavía no dejé de correr (risas)”.
Por algo le dicen “el Loco”, que es más cuerdo que muchos cuando intento llevarlo a los que se vive un 6 de enero “para mí es un día cualquiera, lo vivo como la misma naturalidad de siempre, para mí son carreras comunes y corrientes”, al “Loco” no le moleste que Maroñas sea invadido por miles de personas ávidas de ver un Ramírez, a los mejores jockeys, a los mejores caballos en un día especial para el turf.
“Son las mejores carreras las del 6 de enero, son lindas correrlas, pero para correrlas con chance, ¿si no? Para que m..... las vas a correr (risas)”.
Uno de los distintivos del “Loco” García en carrera era sacarse la gorra antes de llegar al disco: “en un clásico en Las Piedras, con Potri Legend, una yegua que cuidaba Jorge Firpo, la madre de uno de los propietarios me pidió que me sacará la gorra y le dije, ¿y si me saco la gorra y pierde?, me contestó, no pasa nada. Me saqué la gorra, era la Polla de Potrancas, y perdió, le ganó Redención, Firpo, con verde incluida me decía; ¿ganamos? Y le contesté; ¡la regalamos!
Antes de irme, le había pedido solo 5’ y nada más, García me acota “tengo una anécdota con Mario Rodríguez, que en una carrera se me tiró arriba y lo calce con mi pierna y le gané. Pasamos el disco y me agarró por el lomo a palos, yo paré por la milla, Mario estaba enojado como un zorrillo, a la vuelta reclamó y ni bolilla le dieron, se comió un mes y aparte perdió la carrera, lo que le pasó es que se me tiró arriba, yo estribaba más largo que el y lo enganche sin problemas”.
Ya entonado, se mandó otras de sus travesuras: “yo corría a Cherburgo y Walter Báez a Harken, eran dos caballos que los cuidaba el finado “Lito Rodríguez, la única chance era venir cerca, cuando abrían las latas, Harken ya te sacaba ventajas, en los 300 la gente empezó a aplaudirlo, ahí Walter se quedó quieto, faltando 100 me le tiré arriba y Walter me agarró, lo distanciaron y me dieron la carrera, con Cherburgo le gané a Harken en una de 1100 metros”
La mañana siguió su curso, García dentro de su stud trabajando con sus pingos, al rato le vi en la cancha vareando a uno de los suyos, con mas de 70 años a cuestas “el Loco” debe tener más anécdotas de turf y de vida, si supe esperar 12 años, alguno más podré soportar sin oír algún cuento de Jorge Washington García, “el Loco” más cuerdo que entreviste.

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