Turf

De la alegría de un Jockey a tensa espera

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Nakom

Un Jockey Club especial, la segunda gema de la Triple Corona abierta, con candidatos para todos los gustos. Una semana previa que se vive de mil formas, el cosquilleo de las últimas noches que no te dejan dormir. El sueño interrumpido por una llegada, por un grito, por un triunfo que se espera y la hora de largada no llega, nunca. El sueño, al comprar un potrillo es poder verlo debutar, por qué no ganar, soñar con un clásico y más allá, correr, disputar y hasta ganar una de Triple Corona.

Tras pacientes cuidados, Nakom llegó al Jockey Club con los diez puntos, en fango y con gritos que llegaban desde muchos rincones burreros. El conducido por Damián de Arrascaeta derrotó a bravos adversarios para beber un sorbo inmenso de gloria con las sedas del Viejo Ferro. Uno imagina abrazos, festejos y llantos de felicidad que ilusionaban con la victoria del potrillo.

Llantos que tuvieron un cambio sustancial: la rodilla de Nakom sufrió una fisura para que el llanto de felicidad pase a llantos por la lesión del pingo. De la luz a la sombra, de la ilusión del Derby a la larga espera de recuperación. Pero, ¿quién te quita lo bailado? Quién se olvida de los abrazos, de la llegada al disco, del abrazo imaginario con Bonacci y De Arrascaeta en la redonda. Nadie. Las carreras de caballos tienen esos cambios de frente, esos cambios de sonrisas a lágrimas.

Quien que alguna vez disfrutó de un triunfo de esta índole seguramente sufrió de una lesión de “aquel” pingo que iba a disputar la Triple Corona y correr el Ramírez y no llegó a debutar.

Es la vida misma del burrero, son las diferentes caras de la actividad. La pandemia no permitió a sus huestes poder estar en Maroñas en el día más glorioso del Viejo Ferro que ya sueña con el regreso de Nakom, del debut de un 2018, del primer triunfo de un perdedor que merece ser ganador de más de una. El sentir de un propietario, de un allegado puede cambiar de un momento a otro, todo alrededor de un pura sangre que nos entrega alegrías y de las otras.

Es la vida misma de un deporte que gira alrededor de un noble crack.

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