ENTREVISTA

“El Uruguay Open es de los torneos que más me gustan”

Luego de tener una muy buena actuación en el Masters 1.000 de París, donde cortó una racha de 10 derrotas al hilo, Pablo Cuevas regresó a Montevideo para jugar el Uruguay Open, el torneo que ya ganó en 2009 y 2014, y que buscará conseguir nuevamente para terminar la temporada de gran manera.

Foto: Prensa Uruguay Open
Foto: Prensa Uruguay Open

-¿Qué significa para vos jugar el Uruguay Open?

-Es el torneo que más disfruto de jugar porque es como que se genera esa presión diferente y linda que a uno le gusta: tener a toda la gente que conocés en la tribuna. Más allá de que mi mujer y mis hijas me acompañan prácticamente a todos lados, competir acá tiene algo especial porque me ve el resto de mi familia, amigos y todos los que siempre me están apoyando. Por eso es una linda oportunidad de poder mostrarme ante todo ese público que me da su apoyo y encima me toca jugar el primer partido de dobles junto a mi hermano, algo que también es muy especial para mí.

-¿Y cómo es hacerlo en el club donde entrenás?

-Está muy bueno. Me siento súper cómodo porque entreno siempre acá, conozco cada rincón y es una sensación rara, por un lado linda de que me vea toda esta gente pero por otro, eso te puede llegar a distraer muchísimo más que en cualquier otro lugar, porque ahí no conozco a la gente que me ve. Acá conozco a la mayoría. Entonces eso hace que se necesite más tiempo para todo y te saca de la rutina, pero como siempre digo, son cosas mucho más lindas las que se viven acá que estando en otro lado del mundo.

-¿Fue clave cortar la mala racha antes de regresar a casa?

-Sí, por supuesto. Cuando sentís que venís trabajando bien, estando muchas horas en la cancha para salir de una situación y los resultados no te acompañan, se empiezan a generar ciertas dudas para ver dónde estás fallando y a veces es bastante más simple de lo que uno cree. Por suerte en esta última semana antes de volver a Uruguay pude revertir esa racha, jugar bastante más tranquilo en esas situaciones que en realidad eran simples, pero que a veces no las podía superar y se tornaban complejas.

-¿Qué hiciste para revertir esa situación adversa?

-Logré simplificar el juego y tuve tres partidos buenos, porque en el tercero no se dio el resultado (frente a Rafael Nadal), pero jugué bien y estuve bastante bien no solo en lo que es el tenis de cómo pegarle a la pelota, porque en torneos anteriores no le estaba pegando mal, pero esto se trata de competir y por ahí lo que estaba haciendo era no competir bien. Entonces cortar esa racha me vino muy bien porque hasta incluso si contra Nadal era el último partido de la temporada, estaba bien porque tener vacaciones y luego aprontar la pretemporada sabiendo que venía con una mala racha, me iba a comer la cabeza y ahora es como que voy a poder disfrutar bien del descanso, recargar energías y planificar lo que se viene en el futuro porque el tema anímico influye.

-¿Cómo fue el después del partido con Nadal?

-”Rafa” es un excelente competidor y yo también lo fui, te diría, que durante todo el partido, pero detalles muy pequeños son los que hacen la diferencia y él es un gran tenista, se equivoca menos. Y este es un deporte de aciertos pero también sobre todo de errores y Nadal ese día lo hizo mejor que yo. De todas maneras me quedé contento con esa última semana por el hecho de haber recuperado ese foco adentro de la cancha y volver a ser competitivo otra vez.

-¿Cuántas veces viste la jugada del punto que recorrió todos los medios del mundo?

-La vi sí (risas), pero me centré más en ver la jugada en la que me lastimé el dedo. El sábado, cuando llegué a Montevideo, me hice una placa y tengo una pequeña fractura en el dedo (mano izquierda) y me hizo recordar a una misma jugada hace siete años atrás cuando me fracturé esa misma mano, pero más arriba. Es muy pequeña y por ahora no me impide jugar, pero vi más eso que la jugada de ese punto que estuvo muy bueno.

-Fue una reacción en milésimas se segundos, ¿no?

-En realidad tenía un poquito de tiempo como para correr y pegar un drive, pero sí, son milésimas de segundos, tomé esa decisión y salió buenísimo.

-¿Cuál es el objetivo en este Uruguay Open?

-Quiero seguir en este camino de ascenso ya que hace mucho no juego en polvo de ladrillo así que el primer partido va a ser importante. Obviamente que cada vez que vengo a un torneo de estos, por el hecho de ser un Challenger y jugarlo en casa, el objetivo está en llegar al fin de semana y estar en la definición.

-¿Qué tan complicado es para un tenista cambiar de superficie en tan pocos días?

-El cambio es complicado porque son diferentes, pero de todas maneras se me hace mucho más fácil pasar de pista dura a polvo de ladrillo. Este año tuve una buena adaptación al revés porque pasé de San Pablo (arcilla) a Indian Wells (cancha dura) en pocos días y obtuve buenos resultados. Acá llegué el sábado, entrené de noche y enseguida me sentí muy cómodo moviéndome fácilmente y pegándole bien a le pelota, algo que me dejó muy contento.

-¿Ganar el Uruguay Open otra vez sería el cierre perfecto de temporada?

-Sin dudas que sería buenísimo. Este es de los torneos más lindos para jugar y me encantaría poder ganarlo por tercera vez para después descansar un poco y poner la cabeza en una nueva pretemporada pensando en el año que viene para que sea con buenos resultados. Si bien este año los tuve, la idea es ser más regular y poder estar más arriba en el ranking. Ese será el gran objetivo.

EL DEBUT

Hoy será en dobles

Pablo Cuevas saldrá a escena esta noche en la edición número 17 del Uruguay Open en la cancha central del Carrasco Lawn Tennis y lo hará en el torneo de dobles junto a su hermano Martín. Los rivales serán el uruguayo Ariel Behar y el brasileño Fabiano de Paula, terceros favoritos del certamen, en un partido que promete un gran nivel de juego. Los Cuevas ya supieron ser campeones en parejas del Challenger de Montevideo en dos ocasiones, ya que levantaron la copa en 2013 y 2014. Antes, Pablo se había quedado con el torneo en esta modalidad también en 2007, cuando junto al peruano Luis Horna, con quien ganó Roland Garros 2008, obtuvo la corona en la capital uruguaya.

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