TENIS

Las torres del tenis

La altura y un papel clave en el circuito.

Kevin Anderson. Foto: AFP.
Kevin Anderson. Foto: AFP.

"Cada vez son más altos los jugadores y la altura de la red sigue siendo la misma”. Así de contundente fue Rafael Nadal en 2017, cuando ya se observaba una tendencia en el tenis mundial.

Los jugadores de gran altura están dominando el circuito y el épico partido entre John Isner y Kevin Anderson fue una muestra de eso.

El estadounidense, hoy el jugador más alto del top 10 del ranking mundial (mide 2,08 metros) y el sudafricano (tiene 2,03 de altura) protagonizaron un encuentro que duró 6 horas y 36’ con una clave en el juego: el servicio.

Es que la altura juega un papel clave en ese rubro y en la actualidad, está siendo muy bien utilizado por tenistas que están entre los mejores del mundo de esta disciplina ya que lo vienen demostrando en los diferentes torneos que disputan.

Isner, quien en sus comienzos como deportista jugaba al básquetbol, luego se inclinó por el tenis, pero él mismo ha dicho en varias entrevistas que de no haber optado por la raqueta, se quedaba con la naranja.

Ese aspecto sin dudas fue clave para que el de Carolina del Norte desarrollara su juego en el tenis y hoy a los 33 años sea una referencia entre los más altos.

Pero no está solo. Junto a Anderson, el argentino Juan Martín del Potro (cuarto del mundo y con 1,98 metros) y el croata Ivo Karlovic (más alejado de los primeros lugares ya que está en el 110 pero mide 2,11 metros y es el más alto del circuito) son los de los que podrían estar dentro de la Vieja Escuela en este aspecto, aunque esa “queja” de Nadal, fue direccionada hacia los que encabezan la nueva generación como Alexander Zverev (1,98), Grigor Dimitrov (1,91), Dominic Thiem (1,85), Jack Sock (1,91) y Nick Kyrgios (1,93).

“No creo que sea bueno para el espectáculo que los puntos sean tan rápidos. Si el juego se resume a los servicios o a un solo intercambio, no creo que a la gente le siga gustando el tenis”, expresó el español en una entrevista publicada en noviembre por “Le Monde”.

Pero la “lucha” no es de ahora ni del año pasado. Ya sobre comienzos de los 2000, se instalaba el debate del físico por sobre el talento, mientras Roger Federer brillaba en el circuito y Rafael Nadal comenzaba a aparecer con grandes triunfos.

Ninguno de los dos son representantes de físicos con tanta altura (los dos miden 1,85 metros), pero su talento muchísimas veces pudo más que rivales altos.

De todas maneras, en los últimos tiempos hay una tendencia que está marcada: el tenis del circuito profesional va camino a ser dominado por jugadores altos y de brazos largos que saben utilizar muy bien su servicio.

Y Wimbledon vio cómo otra vez un partido entre altos hizo recordar el épico encuentro entre un protagonista repetido como John Isner y el francés Nicolas Mahut (1,91 metros). Jugaron 11 horas y 5 minutos en la primera ronda de 2010.

Eso abrió otra vez el debate: ¿la altura prevalece por sobre el talento?

Quedó claro que aún no porque Anderson fue finalista y encontró en Novak Djokovic (mide 1,88 metros) un rival con un contexto físico bastante completo para estos tiempos y fue derrotado en sets corridos.

De todas maneras, la puerta está más que abierta. Hoy, seis tenistas que integran el top 10 del ranking superan el 1,90 de estatura y están decididos a complicarle la vida a los talentosos del circuito. ¿Podrán lograrlo?

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