Tenis

Serena y una victoria que vale como ninguna

Disminuida físicamente, se quedó con Roland Garros.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Histórica. Serena se quedó con su tercer Roland Garros.

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Serena Williams se tambaleó en semifinales y en la final. Se mostró muy mal de salud, débil y sin entrenar antes del decisivo partido. Incluso ayer, en la definición, cuando estuvo 6-3, 6-7 (2), 0-2, ante Lucie Safarova. Sin embargo renació y se llevó su tercer Roland Garros, luego de aquellos de 2013 y 2014, y el 20 de su increíble carrera.

Safarova hizo lo que pudo, remontó match point en contra en 3-6 y 5-6, con servicio de la estadounidense, pero lo dio vuelta. Sin embargo nadie esperaba esa tromba de tenis de la menor de las Williams, que pasó como un suspiro y se llevó seis games seguidos para alzar los brazos, dejar caer la raqueta y después agradecer en francés, porque como ella mismo dijo "soy de California, pero tengo mi casa acá, y el público me hace sentir local."

Con sus 20 trofeos de Grand Slam, ahora está apenas a dos de Steffi Graf y a cuatro de Margaret Court.

"Steffi tuvo una gran rival, Martina la suya, pero Serena no. Es la mejor de su época. No tiene rivales", dijo Chris Evert sobre este momento.

Justamente Navratilova, campeona en 1982 y 1984, y poseedora de 18 de los grandes en total, fue quien entregó la Copa Suzane Lenglen.

Una leyenda.

Serena viene en carrera nuevamente, como a fines de 2002 y comienzos de 2003, cuando ganó los cuatro torneos de Grand Slam de corrido, no en un mismo año calendario, pero sin ceder ninguno entre Roland Garros 2002 y Wimbledon 2003.

Desde que se impuso en el US Open del año pasado, ya ganó además el Abierto de Australia y ahora París.

Con sus tres trofeos Suzane Lenglen, ahora se empareja con Mónica Seles, Arantxa Sánchez y Margaret Court, detrás de las cuatro de Justin Henin, las seis de Steffi Graff y las siete de Chris Evert.

Una pesadilla.

Serena dijo a los medios, resfriada, que las últimas 48 horas fueron "una pesadilla". Recordó que tras el partido de semifinales, "me arrodillé en el vestuario y no fui a atender a la prensa. Me fui a mi casa, me di una ducha larga y me acosté hasta este viernes a las cinco de la tarde. Me levanté y sentí que tenía que salir a caminar. Que estar encerrada me estaba enloqueciendo y fue peor", recordó la uno del mundo acerca de lo mal que la pasó.

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