TENIS

La película de Guillermo Vilas: el conmovedor llanto durante la investigación del Nº 1 del ranking

Se estrenó en Netflix el documental del mejor tenista argentino de la historia, que incluye un pasaje en el que se quiebra al recordar la lucha por ser reconocido como el mejor del mundo por la ATP. 

Momento emotivo en el documental sobre Guillermo Vilas de Netflix
Momento emotivo en el documental sobre Guillermo Vilas de Netflix

Muchos habrán esperado ansiosamente la llegada del martes 27 de octubre de 2020 para apretar el play en su servicio de Netflix. Amantes del tenis o fanáticos del deporte. O simples degustadores de toda clase de documentales. "Serás lo que debas ser o no serás nada" es la pieza que acaba de estrenarse y que involucra a uno de los mejores deportistas argentinos de la historia. A uno de los integrantes de la mesa chica que completan Juan Manuel Fangio, Diego Maradona, Roberto De Vicenzo, Carlos Monzón y Emanuel Ginóbili. Nada menos que Guillermo Vilas. Nombres más, nombres menos, son los indiscutidos en sus actividades, más allá de que algunos de ellos llevaron (y llevan) una vida intachable y menos tormentosa que otros.

El documental transita por muchos momentos de la vida deportiva y personal de Vilas, hoy con 68 años y residiendo en Mónaco con su familia, integrada por su mujer, Phiangphathu Khumueang (a quien conoció en el año 2000), y por sus cuatro hijos: Andanin, Lalindao, Intila y Guillermo Jr. Claro que el eje es uno bien concreto: la pelea por ser reconocido como N° 1 del mundo, algo que la ATP le negó en varias ocasiones. El sistema de ranking era mucho más esporádico que el de la actualidad (en 1975 apenas se publicó en 13 semanas sobre 52) y el argentino quedó como N° 2 en 1975, por escaso margen, y también en 1977. En este último año, además, logró varios récords: de victorias consecutivas en todas las superficies (46) y de títulos conquistados en una temporada (16), entre ellos nada menos que dos Grand Slams, Roland Garros y el US Open.

Guillermo Vilas, en su época como tenista
Guillermo Vilas, en su época como tenista. Foto: Archivo.

De 1h30m de duración, el documental, con el enorme trabajo de investigación realizado por el periodista Eduardo Puppo, tiene varios momentos especiales, pero uno sobremanera, cuando Vilas conmueve con su llanto ante lo que considera una injusticia de la ATP que todavía no ha sido resarcida. Seguramente el pasaje más emotivo y que exhibe una faceta desconocida de un gladiador de los courts, un hombre de una tenacidad pocas veces vista, capaz de batallar horas y horas dentro de una cancha, jugando o simplemente para ejercitar y perfeccionar un golpe. Pero también muy humano.

El tráiler del documental de Vilas en Netflix

Ese momento conmovedor tiene su historia particular también. Se produce a fines de 2016, poco antes de la mudanza del mejor tenista argentino de la historia a Montecarlo. En un momento de una charla natural entre Vilas y Puppo, en el cual hablan de un libro en elaboración. Por una situación accidental dentro del encuentro de trabajo entre el periodista y el deportista, la cámara quedó encendida. Y justo se dio ese instante de quiebre emocional de Vilas, que no resiste lo que considera una injusticia que se extendió durante muchos años. Puppo lo contiene, lo abraza e incluso le hace mención a un tatuaje que Vilas lleva en su brazo izquierdo en homenaje a Alejandro, el hermanito al que casi ni conoció.

Cuando advirtieron instantes más tarde la existencia de esa grabación accidental, junto con el abogado Adrián Sautu de la Riestra, que lleva adelante el reclamo en los tribunales de Nueva York para que se reconozca a Willy como N° 1 del mundo, entre las partes convinieron en que fuese incluido en el documental, a pesar de que mostraba un instante de mucha intimidad y de carácter muy personal de su vida.

Pasajes después, durante una caminata abrazado con Puppo por Mónaco, Vilas resuelve con su estilo mordaz una situación muy particular cuando un argentino lo reconoce por las calles, lo encara y le pregunta: "¿Guillermo Vilas?". La respuesta fue como uno de sus recordados passing shots de revés: "Lo que queda", acompañado de una sonrisa. Un Vilas en estado puro que también mostró su costado de extrema sensibilidad. Un pasaje del documental en el que, seguramente, muchos habrán acompañado su emoción.

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