TENIS

A Pablo Cuevas la ansiedad le jugó una mala pasada

Tras ir ganando en dos ocasiones, el uruguayo fue eliminado.

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Desazón. Pablo Cuevas tuvo todo para ganar pero se le escapó el partido increíblemente. Foto: Reuters

La explicación…” comienza diciendo Pablo Cuevas a Ovación, y se toma un segundo antes de recrear el partido en el que fue eliminado de Roland Garros en tercera ronda por Gael Monfils, por 4-6, 7-6 (1), 3-6, 6-4, 6-3 luego de tres horas y media de batallar en la fría y gris tarde de la Suzane Lenglen y de estar 2-1 en sets y 4-1 de ventaja en el cuarto parcial.
“Creo que ese game del 4-1 él lo jugó muy bien. De estar 0-40 me puse 40 iguales y ese fue el mejor que disputó desde que comenzó a levantar su juego”, reflexiona el tenista celeste, con la tristeza en sus ojos, pero atendiendo a las preguntas apenas media hora después del final del partido.

Hay un punto en los encuentros en el que lo mental y lo táctico se alienan para lo bueno y para lo malo. “Cuando hice el segundo quiebre no era que lo tuviera liquidado pero me veía ganador del partido”, confesó Cuevas. “Incluso en el 4-3 no era la misma sensación pero me sentía bien porque todavía tenía un quiebre de ventaja”, añadió.

Lo cierto es que luego de ganar el primer set con quiebre en el cuarto game, y de ceder el segundo en un tie break (se quebraron mutuamente para 4-2 primero el galo, y para 3-4 Cuevas) en el que Monfils sacó rápidas ventajas cuando salvó su primer servicio con un ace, y luego una derecha ancha de Cuevas y otra en la red le dieron los primeros dos mini quiebres al 18 del mundo. En su segunda tanda de saques salvó uno con otro ace para 5-1 y y quebró luego en la red para llevarse el set.

El tercer set se lo vio más confiado a Monfils. Sin embargo, en el séptimo game, con su servicio, el uruguayo dominó el juego con su derecha, disputando tal vez el mejor juego hasta entonces, y quebró en el siguiente para ponerse 5-3.

Salvó un break en contra y en su primer set point del tercer parcial, cerró ese tramo del partido a su favor. “A partir del 0-15 la sensación fue diferente, al revés. No me daba bien cuenta por dónde ganarle los puntos producto más de la ansiedad que de la realidad. Era más lo que estaba suponiendo que lo que pasaba. Ese game del 4-3 lo jugué muy mal. Erré un drive y una volea y a partir de ahí cambió todo”, continuó diciendo el uruguayo.

“No me veía lejos de ganar pero no tenía esa sensación. El quiebre con el que arranqué el quinto set me recuperó anímicamente, saqué luego 40-15 y volví a perder el saque”, recordó.

En su autocrítica, el mejor tenista uruguayo agregó que “salvo el game del 4-1, en el resto del set ayudé bastante para el resultado final, algo que antes no venía sucediendo.”

El carnaval de Río

El tenis es un juego con varios componentes, pero la combinación de lo mental con lo táctico es el cóctel explosivo.

Pablo Cuevas, tras ser eliminado ante Gael Monfils en la tercera ronda de Roland Garros dijo: “Es un tema más que nada mental, pero una cosa lleva a la otra. Tener presente la táctica te hace no caer en ese cambio de pensamiento, pero igualmente nunca sabés qué está primero. Porque zafar de esos pensamientos malos te ordena tácticamente. En este partido pasó un poco de cada cosa”.

En medio de todos esos pensamientos, aparece el público, un factor con el que sabe jugar muy bien Gael Monfils, máxime cuando en el partido anterior jugaron dos locales.

“Al público recién lo empecé a escuchar con los ruidos de mi propia cabeza. Mientras estuve concentrado y hasta el 4-3 del cuarto set, sentía que jugaba en silencio. A partir de ese momento, me sentí jugando en el Carnaval de Río”, dijo muy gráficamente el uruguayo, quien volverá a la cancha este sábado para jugar desde las 9 de la mañana de Uruguay dobles junto a David Marrero ante los argentinos de Copa Davis, Leonardo Mayer y Carlos Berlocq.

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