Pablo Cuevas

Montecarlo es la primera parada

El tenista uruguayo intentará completar la gira por el viejo continente en canchas de polvo de ladrillo

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Feliz. Así encara Cuevas la gira por Europa, la que encarará acompañado de su familia.

Se inicia hoy en Montecarlo la serie de torneo más importantes sobre polvo de ladrillo, que desemboca en Roland Garros a fines de mayo. Pablo Cuevas juega desde esta semana en el Principado, con la meta en disfrutar de esta gira y con la idea de seguir mejorando en el ranking, pero sobre todo en el juego.

Con un cuarto del año ya en el pasado, el balance del salteño no deja de ser bueno, pese a que sumó dulces y saladas. Ganó en San Pablo el tercer torneo de su carrera, pero también se fue rápido de las canchas duras.

"Antes de iniciar la gira sudamericana hablamos de que nunca empezaba el año tan bien en polvo de ladrillo y, sin embargo, de entrada gané en San Pablo", comenzó repasando el 23 del mundo.

También admitió que "en cemento me costó pasar de canchas rápidas a otras más rápidas aún".

El mejor tenista sudamericano del ranking ATP recordó que "todo arrancó muy bien, siguió bien pero no tanto y luego llegó la molestia de la espalda, que no sólo me incomodó sino que también me distrajo un poco. No pude seguir con el nivel que traía."

Esa molestia lo dejó casi afuera del partido ante Rafael Nadal, a quien hasta casi una hora antes del encuentro estuvo por darle el encuentro ganado por WO, ya que no podía moverse.

La cancha dura.

Pablo Cuevas jugó seis partidos hasta ahora en cancha dura: tres al comienzo en Australia y tres al final en Norteamérica. En cada uno de esos tramos ganó uno y perdió dos partidos.

En este final disputó Indian Wells y Miami, los dos primeros Masters 1000 del año, con victoria sorbe Jarkko Nieminen en California, pero derrotas allí a manos de Feliciano López y en Florida ante Thomaz Bellucci. "En Indian Wells arranqué con triunfo y un partido adelantando por ser cabeza de serie, pero ya en tercera ronda te tocan rivales duros. Perdí un partido parejo ante Feliciano y en Miami caí cuando debía haberlo ganado y más por la forma en que se había desarrollado desde el inicio", recordó Cuevas. "Siempre se puede mejorar, yo estoy contento con mi primera parte del año", enfatizó.

Con Bellucci.

El último partido de Cuevas antes de iniciar la gira europea sobre polvo de ladrillo fue la derrota a manos del brasileño Thomaz Bellucci, quien le ganó 2-6, 6-2 y 7-5 en un partido caliente en Miami. En algún momento se lo vio molesto al uruguayo, incluso con la sensación de haber discutido con el público, que por pasajes se comportaba como en un partido de Copa Davis. "No discutí con el público. Ni siquiera con Bellucci. Lo que sucedió fue que en un momento se cayó al piso y comenzó a renguear y a moverse como si no pudiera seguir en el partido. Eso lo entiendo porque a algunos tenistas les gusta más hacer teatro que a otros. Pero lo que me molestó fue que cuando quedamos a un metro cara a cara en el cambio de lado me gritó ¡vamos!", explicó Cuevas.

"No tengo onda con él porque es medio raro, tímido, pero sí le tengo respeto. Le dije que me parecía desubicado que me dijera eso cuando se estaba haciendo el que no podía seguir. Como había mucho griterío en la cancha se lo dije un poco más alto, para que escuchara, pero después hablamos y quedó todo bien", agregó.

El uruguayo hizo un mea culpa de lo que le costó ese incidente. "Había arrancado muy bien el primer set, dominando y haciéndolo errar. Sin embargo, a partir de ese incidente todo cambió. Al final del partido repasé y me di cuenta que ese entredicho no me ayudó nada porque él se olvidó del dolor y se puso a jugar como pocas veces. No erraba y dominaba el partido", dijo.

El ambiente en el Miami Open es especial y al uruguayo le tocó vivirlo desde el lado positivo cuando derrotó hace casi un lustro a Andy Roddick, entonces ocho del mundo. "Hay mucho público latino y a mí me hicieron vivir algo maravilloso en ese partido, pero el otro día fue diferente. Había muchos uruguayos con banderas y muchos brasileños y aunque esto no influyó en el resultado, está claro que ellos siempre son más y hacen más ruido. Había un lindo duelo de hinchadas, pero siempre que en algún lugar salís a jugar ante un brasileño sabés que habrá hinchas con banderas y ruido. Ya te preparás para eso", explicó.

Empieza la etapa del año que más le gusta.

Pablo Cuevas viajó a Europa para jugar la temporada de tierra, como le llaman allí. Su primera parada es esta semana en Montecarlo y espera disfrutar de algo que hace tiempo no visita. "Es una de las giras más lindas porque los torneos son hermosos. Siempre te terminan gustando los torneos donde te sentís jugando bien, y no sólo por el entorno. Esta es de las más lindas giras y quiero disfrutarla", dijo el uruguayo. Como en 2014 "estaba en otro escalón" del tenis, sólo participó en esta etapa del año de Roland Garros. "Esta vez voy a sumar todo lo que se pueda y con chance de que me vaya bien", prevé Cuevas.

"Ojalá pueda marcar una buena diferencia en esta parte del año. Si me va bien mucho mejor, pero sino no es la muerte. Se puede revertir".

Las razones del cambio de Estoril por Estambul.

Este año Pablo Cuevas no jugará en Estoril, donde supo ser semifinalista en individuales y en dobles. En su lugar, en esa fecha el uruguayo esta temporada optó por irse a jugar al nuevo torneo de Estambul y tiene varias razones para hacerlo. "Por un lado es que ya fui muchas veces a Estoril y, además, me quedé con una mala sensación la última vez que estuve porque no me sentí cómodo con las pelotas que se usaron. Por otra parte a Estambul nunca fui. Dicen que es el mejor complejo de tenis del mundo, voy a ir con mi familia y además quiero cambiar un poco y conocer la ciudad", explicó el tenista uruguayo. "Los dos son en polvo de ladrillo y aunque en este estará Federer, me gusta la idea de ir a probar ahí", añadió.

De nuevo con Alberto Mancini.

En Indian Wells y Miami Cuevas volvió a trabajar con Alberto Mancini en su equipo. "Me va a acompañar en Madrid, Roma y Roland Garros".

Rafael Nadal le cortó la racha.

Antes de perder en Rio de Janeiro ante Nadal, Cuevas llevaba una racha de siete partido seguidos ganados.

Juan Mónaco, el último en ganarle.

La última caída en polvo de ladrillo de Cuevas fue ante el argentino del apellido que, vaya ironía, es igual al del principal en el que inicia la gira.

Sin onda con Thomaz Bellucci.

Se molestó en Miami con el brasileño porque le gritó "vamos" en la cara durante un cambio de lado. "Es medio raro", dijo.

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