Tenis

Una lucha despareja, que igual promete

Serena Williams y Garbiñe Muguruza juegan desde las 10 de la mañana la final femenina de Wimbledon.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Garbiñe Muguruza.

Serena va por su sexta copa en La Catedral y la española-venezolana apenas por su primera final de Grand Slam.

Además, la uno del mundo puede por segunda vez en su carrera cerrar un ciclo de triunfos consecutivos de los cuatro torneos grandes en un año calendario, aunque no sea en una misma temporada.

Como entre Roland Garros 2002 y el Abierto de Australia 2003, cuando los ganó todos, si la menor de las Williams se queda con Wimbledon 2015, cerrará su círculo inicial en el US Open 2014, pero además, quedará a una copa de completarlo de verdad, como Steffi Graf en su momento.

Tan grande es la diferencia entre una y otra, que cuando Muguruza tenía cuatro años de edad, Serena ya ganaba su primer título de Grand Slam, y ahora va por el 21 en total.

La retadora es la segunda jugadora integrante de la próxima generación en llegar a una final de Grand Slam, si tomamos como referencia el año 1993.

Solo ella, nacida en esa temporada, y Eugenie Bouchard (en 1994) han podido colarse entre las más veteranas.

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