TENIS

Los gurises celestes que invitan a soñar

Uruguay y otra clasificación a un Mundial juvenil

El equipo uruguayo. Ezequiel Passarino, Diego Gatti, “Titi” Fumeaux y “Toto” Llanes. Foto: Prensa AUT
El equipo uruguayo. Ezequiel Passarino, Diego Gatti, “Titi” Fumeaux y “Toto” Llanes. Foto: Prensa AUT

Hay una generación de tenistas uruguayos que sigue demostrando todo su potencial con tres líderes con mucho futuro: Juan Martín Fumeaux, Francisco Llanes (ambos de Paysandú) y Ezequiel Passarino (Dolores).

En el Sudamericano Sub 16 de Punta del Este, el equipo uruguayo capitaneado por Diego Gatti logró el tercer puesto y la clasificación al Mundial de la categoría que se jugará a partir del 25 de septiembre en Hungría.

“Estamos muy contentos no solo por lo que fue el Sudamericano y la clasificación al Mundial sino también porque esto es la continuación de un proceso. Ellos ya clasificaron al Mundial Sub 14 y ahora lograron el pasaje al Sub 16”, le contó a Ovación Diego Gatti, el capitán del equipo celeste.

El argentino que se radicó en Uruguay hace ocho años explicó que “los chiquilines demostraron estar en un gran nivel y la verdad que maduraron 10 escalones porque el nivel de estrés que se manejó en esa semana fue alto. Hubo mucha presión en las series, en cada partido y también por cómo se dio el campeonato: el clima, las lluvias y demás”.

Uruguay debutó con derrota 3-0 ante Brasil y luego no perdió más. Le ganó 3-0 a Perú, 2-1 a Ecuador y 2-0 a Colombia para terminar segundo en la serie y jugar por un tercer puesto que definía mucho más que eso: daba la clasificación al Mundial.

“Nos recuperamos bien de esa derrota y después ganamos todos los partidos. El último fue épico. Tuvo de todo”, recordó Gatti.

Es que ese partido, el del tercer puesto contra Paraguay, Uruguay lo ganó de atrás 2-1. Fumeaux perdió el primero, luego Llanes ganó y todo se definió en el dobles. En un durísimo partido en el que los celestes levantaron dos match points en el súper tiebreak, sellaron su victoria 5-7, 6-1 y 12 para clasificar al Mundial.

“Jugar en casa nos benefició porque países como Ecuador y Colombia no están acostumbrados a jugar con este clima de frío y humedad. Lo supimos aprovechar y logramos el objetivo de ir al Mundial”, remarcó el capitán, agregando que “la presión por ser locales también jugó su papel. A los chiquilines los iban a ver sus familiares y amigos y se vive de otra manera, pero en la cancha tuvieron mucha clase para conseguir lo que nos planteamos”.

Uruguay volvió a clasificarse a un Mundial juvenil con una generación de talentos que invita a soñar y que quiere seguir creciendo en el tenis.

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