TENIS

Cuevas: "Tengo nivel para la segunda semana de un Grand Slam"

No se le puede llamar vacaciones a lo que no fue mucho más que un par de días de descanso, pero Pablo pasó por Montevideo entre su participación en Umag y los Juegos Olímpicos apenas para cargar energías, reecontrarse con su familia y empezar a entrenar en canchas duras con vistas a Río de Janeiro.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Pablo Cuevas

No sé si estoy sacando mejor, pero sí sé que cuando no lo hago bien se complica, como fue el caso de Umag. Siento que en algunos partidos, cuando no saco bien, se me hacen más cuesta arriba. El saque es el termómetro de cómo estoy. Si no anda, es porque ando flojo en todos los aspectos—¿Qué significa ser el 20 del mundo hoy?

—Era mi objetivo para el año, sobre todo consolidarme entre los 20. Estaba 25 o algo así y aunque parece que tenés que escalar sólo cuatro o cinco puestos, hay un colchón grande de puntos y una barrera a superar. Una cosa es tocar el 20 y otra mantenerse y eso es lo que quiero. Estoy en la puerta de los 20 mejores, digamos que pasé y toqué. Ahora quiero quedarme ahí. Tengo unos cuantos torneos en el año para sumar, porque en los Masters 1000 casi no defiendo nada y en el US Open apenas una ronda. Sin barreras de la superficie, con ganas de consolidarme entre los 20, eso es lo que siento hoy a mitad de año y con el objetivo cumplido de ranking. Quiero terminar el año dentro de los 20 mejores y a medida que vas avanzando la zanahoria se va corriendo para más adelante. Quiero estar 16 para salir preclasificado y una ronda adelante en los Masters 1000, así eludís también a los 16 mejores hasta octavos de final. Siempre hay cositas que te van motivando para avanzar un poco más.

—En los top 20 la mitad tiene al menos 30 años. ¿Se puede decir que los dos años invertidos en la recuperación fueron rápidamente recuperados para estar en la media de la elite?

—En el tenis actual con 30 años estás lejos de ser el más viejo. Karlovic acaba de ser finalista y ganar un título con 38 años. Físicamente estoy perfecto y mentalmente con ganas. Ese parate de dos años que tuve me hizo volver con más ganas. Sentir que tengo mucho para mejorar y para crecer en el ranking hace que me motive mucho para entrenar. Si sabés que estás en tu techo se hace más difícil. No es mi caso porque estoy con 30 años en mi mejor momento. Todo indica que voy a jugar unos años más sin ver el final de mi carrera. Lo estoy disfrutando y estoy con muchas ganas.

—En la carrera de Campeones se ve la radiografía del año y está entre los 12 mejores del mundo. ¿Se ponen meta por ejemplo para el Masters de dobles, del que también están cerca con Marcel Granollers?

—Ya me di cuenta que no es bueno estar pendiente del ranking. No me ayuda a la hora de jugar. Cuanto más enfocado y más partidos gane, el ranking mejora. Ahora que estoy 20 me detuve un poco más a mirar esos números. No me estudié todo porque muchas veces estoy por fuera, pero ahora vi la cantidad de puntos que gané en el año y me sorprendí de estar arriba de algunos jugadores, pero por otro lado vi que lo poco que tenía para defender hasta fin de año y casi que sin ganar ningún partido podría terminar entre los 25 mejores faltando la mitad de la temporada. Eso está buenísimo. Estaría infernal estar en el Masters aunque sea de suplente, pero no lo tengo para este año como objetivo. En el dobles estamos más atrás, pero los puntos están todos cerca, quedan tres o cuatro Masters y el US Open. Hay mucho en juego. Con Marcel nos tenemos mucha fe, aunque en los Grand Slams por ahí no nos fue tan bien como en el resto. No me sorprendería estar en el Masters de dobles. Que no me sorprenda no quiere decir que sea fácil.

—¿Es un debe pasar la tercera ronda de los Grand Slams?

—Estoy pendiente antes de empezar un torneo de Grand Slam de tener buenas actuaciones y llegar a la segunda semana, pero no pienso en que la tercera ronda es una barrera. Creo sí que tengo nivel para estar en la segunda semana de un torneo de Grand Slam y este año me queda el US Open para intentarlo. Si no es este año, será el próximo.

—¿Siente que bajó la cantidad de partidos en los que a veces le molestaban detalles grandes y lo desconcertaban?

—Desde que volví a jugar en 2014 fueron muy pocos los partidos en los que por una desconcentración me fui del encuentro. Creo que en la mayoría de los casos los partidos se pierden por desconcentraciones, a veces mayores, a veces menores y no me pasó en esta etapa más de una o dos veces quedar quemado por algo y haber perdido por eso. Estoy más pendiente de mejorar los pequeños momentos, esos invisibles, que te ayudan a mejorar. Durante un tiempo me pasó, pero ahora tengo que hacer memoria para pensar en qué partido fui un desastre y la cabeza no me aguantó. Mantenerme en calma y concentrado es lo que me ayudó a ganar muchos partidos. Cuando me veo más desconcentrado, es cuando estoy más defensivo y más atrás de la cancha; menos agresivo.

—¿El saque está en su mejor momento?

—No estoy muy atento a los porcentajes. Creo que estar más enfocado y agresivo hizo mejorar en todos los aspectos. En el drive, el revés, la movilidad, en cómo salir y cuándo. Probablemente haya colaborado también a que el saque sea un arma. Siento que en algunos partidos, cuando no saco bien, se me hacen más cuesta arriba. No sé si estoy sacando mejor, pero sí sé que cuando no lo hago bien se complica, como fue el caso de Umag. Pese a que hubo un par de factores, creo que fue el partido que peor saqué de la gira. Ahí sí, cuando terminó el partido me fui a ver los porcentajes. Quise ir a corroborarlo y ví 11 doble faltas contra ninguna de mi rival. Es más, terminé el partido con una doble falta. El saque es el termómetro de cómo estoy. Si no anda, es porque ando flojo en todos los aspectos.

DISFRUTA.

El papel de padre.

—¿Cómo te lleva la vida de padre a medida que también crece la niña?

—Por suerte estoy viajando mucho con la familia. Es muy lindo poder compartir la niñez, porque si no estuvieran conmigo me estaría perdiendo su crecimiento, que cada momento que pasa parece que es el mejor de la vida. Disfruto mucho de ver a mi hija que me mira entrenar o jugar, o cómo se entrena con las hijas y esposas de otros tenistas. Está muy pegada a mí. Las pocas semanas que no viajé con mi familila extrañé muchísimo. Cuando vas ganando se hace fácil porque hay mucho de qué encargarte durante la semana, pero las que no toca ganar, se pasa muy rápido haciendo actividades con la familia cerca.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)