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La otra cara: el documental con los sacrificios de los tenistas

Impulsado por la creencia popular de que los tenistas gozan de un excelente pasar económico, Bruno Tiberti, ex 650º del ranking, realizó un trabajo fílmico para exhibir los obstáculos y las opciones que tienen para crecer, como las Universidades de EE.UU.

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"Estos tenistas están todos forrados en plata", escuchó una tarde Bruno Tiberti y se decidió a hacer algo para demostrar que ello no era así. Tiene 28 años y llegó a ser 650º en el mundo de las raquetas. Su padre, Gustavo Gurí Tiberti, fue número 5 de la Argentina en singles en 1982 e integró el equipo nacional de Copa Davis en 1983. Bruno, que vivió durante nueve años en Ginebra ya que su padre se había radicado allí, hizo un gran esfuerzo para ganarse la vida jugando al tenis profesional, pero desistió en el espinoso camino. Los diversos obstáculos que le hicieron darse la cabeza contra la pared en más de una oportunidad en el circuito tradicional, lo llevaron a encontrar una buena manera de evolucionar en el tenis: estudiando en una universidad de los Estados Unidos. Decepcionado por muchas de las situaciones que había vivido y con una mirada amplia de las dificultades que padece la mayoría de los tenistas -aquellos que no están bajo las grandes luces, claro-, decidió producir, filmar y editar un documental para mostrar la otra cara. "Entendí que era mi única manera de demostrar lo que sentía. El click me lo hizo ese comentario de una señora mayor, en mi club (el Buenos Aires Lawn Tennis Club ). Escuchar eso me hizo enojar mucho, porque además no es real. Un jugador como Renzo Olivo prácticamente no gana plata; la pelea mes tras mes. Soy de la generación de Facundo Bagnis , Guido Pella , Federico Delbonis , Marco Trungelliti . Mi mejor amigo en Andrés Molteni. Y yo a ellos los admiro, porque tienen una gran pasión y se sostienen sólo por eso. Porque en realidad se destruyen el cuerpo, dejan todo, hasta la familia muchas veces", explica Tiberti. 'Lejos de las luces' es el trabajo que realizó junto con su socio, Benjamín Giussani.

Diego Schwartzman. Foto: La Nación / GDA
Diego Schwartzman. Foto: La Nación / GDA

El trabajo fílmico está dividido en tres capítulos. El primero es 'La fortuna', con una duración de 10:55 minutos. "Yo empecé a ganar algo de plata hace uno o dos años. Un tenista que está 120º o 130º del mundo está igualado o pierde plata", dice, con crudeza, Diego Schwartzman. El Peque es uno de los que cuentan lo difícil que es ganar dinero en el tour. "Todo lo que la gente ve en televisión es irreal, es el circo máximo que la ATP quiere mostrar", afirma, fiel a su estilo frontal, Guido Pella. "De los premios que aparecen públicamente, el jugador se queda con un 30 o 40 por ciento, nada más", añade Juan Mónaco, que llegó a ser número 10 de ATP.

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El segundo episodio es 'Caminos', con 8:16 minutos. Allí, tenistas no tan populares hablan sobre lo que significa jugar los interclubes en Europa, una opción para ganar dinero y poder solventarse los gastos, pero que los distancia del "sueño" de ser profesionales. "Muchos tenistas de muy buen nivel toman este camino para poder sacarle fruto al tenis y dejar de invertir en su carrera profesional que sólo es redituable si llegan a ser 80º del ranking", apunta Tiberti. Y agrega, indignado: "Los premios en el tenis son malos. En el golf, por ejemplo, el jugador que es 170º es prácticamente millonario".

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'College', de 8:17 minutos, narra la historia de dos argentinos que hallaron en las universidades de EE.UU. una fenomenal oportunidad de crecer en el deporte y estudiar. "No mucha gente sabe cómo tratan las universidades a los atletas y las cosas que le pagan. Con una beca, el atleta recibe todo gratis: clases, libros, seguro médico, vivienda, comida, raquetas, zapatillas, psicólogos, entrenamientos, viajes, etcétera. Literalmente, te tratan como a una estrella", dice Tiberti, que a los 21 años tomó esa opción: estudió en la Oklahoma Christian University y en el Georgia Gwinnett College. Salió de ese sistema con dos títulos: Marketing y Comercio Internacional.

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"Los tenistas se dedican al deporte desde los seis años. Es un trabajo y un sacrificio constante, sin parar y muchas veces los resultados no llegan. Eso te arruina psicológicamente. Mi papá me ayudaba económicamente hasta los 18, 19 años. Después, un compañero de trabajo de él me empezó a prestar plata. Pero yo iba a jugar un Future, llegaba a los cuartos de final y quizás ganaba 300, 320 dólares. Me daba bronca y vergüenza seguir. ¿Cómo hacía para devolver el dinero? Muchas veces es imposible", relata Tiberti.

Durante los períodos de vacaciones en la universidad, Tiberti viajó a Nueva York para ganar dinero extra enseñando tenis. En ese contexto conoció a una persona que lo contrató para trabajar en una agencia de relaciones públicas que creaba cortos para las empresas. Observando con atención, acompañando a los camarógrafos a las distintas producciones y mirando tutoriales por Youtube, aprendió a filmar y a editar. Eso lo ayudó para crear 'Lejos de las luces'.

Gurí Tiberti, el papá de Bruno, logró buenos resultados en dobles: fue 67º en 1986 y ganó títulos en pareja con Gustavo Luza . En 1998, vivió un hecho que lo marcó de por vida. El ex tenista se encontraba en Nueva York por un viaje de trabajo; en ese momento, viviendo en Suiza, era empleado del banco Baring Brothers. Tiberti tenía reserva en el vuelo de la aerolínea Swissair que, el 2 de septiembre de 1998, 45 minutos después de despegar del aeropuerto John F. Kennedy cayó al mar en la costa oriental de Canadá, provocando la muerte de los 229 pasajeros, pero había cambiado el regreso a último momento. "La gente, que no sabía que había cambiado el pasaje llamaba a mi mamá diciéndole 'Lo siento mucho'. Mi viejo tuvo una suerte tremenda. ", recuerda Bruno Tiberti con una sonrisa.

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