ENTREVISTA

"Todo está en la cabeza"

Martín Cuevas regresa al Uruguay Open para ir por el tricampeonato consecutivo de dobles junto a su hermano Pablo. Hoy debuta en singles y contó qué le falta para dar el gran salto internacional.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Martín Cuevas. Foto: Archivo El País.

—¿Cómo fue la lesión en la mano derecha?

—Fue de una pelota para la otra. Estaba entrenando con Pablo y tuve que parar. Los médicos me decían que era una contractura en el antebrazo, pero descansé una semana y no había caso. Me seguía molestando mucho. Los médicos me decían que era una fuerte contractura, me infiltraron dos veces y hasta me dijeron que podían llegar a operarme.

—¿Sintió miedo a operarse, con todo lo que le sucedió a Del Potro y Mónaco, por ejemplo?

—Al final fui a varios médicos y terminé inmovilizando 60 días el brazo. Fueron 20 días antes de estudios, 60 de inmovilización y 15 más para volver a jugar. Fue mucho tiempo. Se me hizo eterno. Pensé mucho, porque si era una operación me llevaría el doble de tiempo. En la segunda infiltración me asusté un poco porque no veía resultados y estuve cerca de operarme. Por suerte no me quedé con la palabra de sólo un médico.

—¿Cuánto cortó la continuidad del año?

—Había arrancado bien con la clasificación de Bucaramanga, muy dura ganándole a Olivo, Collarini y Garín, y luego tuve dos partidos de singles muy duros en la Davis acá, pero me sentía bien. Pero de ahí hasta hace un mes no pude jugar más torneos. Se me hizo imposible cumplir mi meta de terminar entre los 250 primeros del mundo.

—Le toca debutar hoy ante Bagnis. Se conocen muy bien porque jugaron hace un par de semanas en Corrientes.

—Hace como seis años jugamos acá en un Future, cuando yo tenía 15 años y perdí, y hace dos semanas me ganó en un challenger 7-6(5), 6-2. Fue un partido muy cerrado de sólo un qierbre. Es un zurdo aguerrido, pero me tengo fe.

—¿Ya ha tenido que explicar su ausencia de la Davis ante Barbados a quienes lo criticaron?

—Ya he hablado con algunos, pero no me vieron mucho porque recién llegué. Algunos entenderán la decisión y otros no, pero están en su derecho.

—¿Cómo es la relación con las personas que lo patrocinan económicamente?

—Tuve la suerte de conocer a unos uruguayos que vivían en Argentina y me quisieron apoyar. Ellos se portaron 10 puntos, tuve años complicados, de ganar poco, y me pusieron cero presión. Luego de conocer a patrocinadores de otros tenistas, veo que tuve una suerte tremenda de conocerlos y hasta hoy me siguen apoyando. Si no sería muy difícil seguir jugando el circuito. En Uruguay era imposible conseguir sponsors.

—¿Se siente en deuda en algún momento con ellos?

—A veces me da bronca no ganar más partidos por ellos, pero quien más la sufre soy yo. Nunca me hicieron sentir eso. Ojalá un día pueda llegar a estar bien en el profesionalismo para ser todos felices.

—¿Qué paso falta para que dé el gran salto?

—El tema es más que nada de la cabeza. Lo dicen todos los tenistas y es así. Entrenando con los tenistas buenos me doy cuenta que no estoy tan lejos. No creo que Pablo saque ni le pegue más fuerte que yo, pero en los momentos críticos es más constante y maneja mejor la presión. Es sólo ganar dos o tres partidos seguidos y llega la confianza. Todo está en la cabeza.

INSÓLITO.

Echaron al compañero.

En el challenger de Buenos Aires, "Bebu" perdió en semifinales de dobles porque su compañero, Guilherme Clezar, insultó al juez y lo descalificó. "Me quedé con amargura porque veníamos jugando bien. Fue muy raro; ni yo lo escuché, ni el público, pero el árbitro lo expulsó. Estábamos 2-2 y 30-30 cuando le cobraron que había pasado la raqueta para el otro lado dela red y se desencadenó todo".

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