TENIS

Australia rendida ante Roger

En un año frenético y lleno de complicaciones, Federer vuelve a mandar.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Emoción. Federer y el beso a la copa en Melbourne. Nadie más que él sabe lo que vale. Foto: AFP

Roger Federer sabe que Wimbledon es su casa y por siempre será reverenciado como rey en tierras de reyes ingleses.

Sin embargo, su segundo reinado será también por siempre en Australia. Hace un año, Federer salió a caminar con sus hijas por Melbourne y pisó mal. Fue al día siguiente de perder 6-1, 6-2, 3-6 y 6-3 ante Novak Djokovic en semifinales en la Rod Laver Arena. Había decidido que el viaje hasta Australia valía la pena si sumaba tenis y familia. Antes del primer torneo de Grand Slam de la temporada pasada Roger había perdido la final de Brisbane ante Raonic y después de esa caminata con sus hijas, nada fue igual.

De golpe, como cuando confirmó el nacimiento de sus hijos, sacó un comunicado anunciando que se operaba de meniscos y así se perdió Indian Wells y Miami y después llegó hasta semifinales de Wimbledon, donde no pudo con Djokovic.

También se perdió Roland Garros del año pasado, su primera ausencia en un torneo de Grand Slam desde París 1999 y cerraba su temporada sin un cetro al menos desde 2000. Tampoco fue a Río, seguramente sus últimos Juegos Olímpicos. Roger se perdía todo eso y los aficionados de verle.

En octubre arrancó a pegarle duro con Ljubicic, pero en los últimos dos meses apenas jugó 12 veces y en solo tres de esos partidos con su entrenador se excedió de una hora.

Una vez le contó al diario Schweizer Illustrierte: “Con solo mirarme cinco minutos, Mirka (su esposa) sabe cómo estoy. Un día le pregunté si volvería a ganar un torneo de Grand Slam algún día y ella me dijo que sí. No me miente. Me hubiera dicho que no si pensaba realmente eso.”

La imagen de ambos besándose con la copa de por medio lo dice todo.
Roger volvió a hacerlo y en la cancha Rod Laver, recibió la copa de manos de Rod Laver, nada menos. Uno de sus ídolos de siempre. Australia se rinde ante su nuevo rey. Y el mundo del tenis lo disfruta.

“Si existiera un empate, hubiera compartido el título”

“Llegar a cuartos de final ya era un logro”, confesó Federer luego de vencer a Nadal, pero un rato antes de la final también dijo: “Voy a pelear con todo por este título, aunque después tenga que pasarme cinco días sin caminar”. Sus lágrimas tras el partido serán tan inolvidables como su caballerosidad. “Si existiera un empate en el tenis, hubiera compartido con gusto el título con Rafa”, dijo. Sus números lo hacen inigualable. Con 18 títulos de Grand Slam alcanzó a Martina Navratilova y Chris Evert, quedó detrás de los 24 de Margaret Court, pero en el tenis masculino apenas lo siguen con 14 Nadal y Sampras. Su quinto trofeo australiano lo levantó en ocasión de su partido100 en ese torneo. Debutó en 2000 ganándole en tres sets a Michael Chang. Con 35 años es el tenista más veterano desde Rosewall en 1972 (37 años) en ganar un torneo de Grand Slam. Entre Wimbledon 2012 y este domingo pasaron 17 torneos de los grandes. Un dato superado por los 19 de Becker entre 1991 y 1996 y los 21 de Ashe entre 1970 y 1975.

Nadie antes había derrotado a cuatro top 10 (para ganar un título de Grand Slam desde Wilander en París 1982 (Lendl, Gerulaitis, Vilas y Clerc). Nunca le había ganado a Rafa afuera de Wimbledon: cinco derrotas en París y otras tres en Australia, y sin choques en New York.

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