roland garros

Entre aplausos, australianos y celestes

En la cancha 3 estuvieron el presidente de la Asociación Uruguaya de Tenis, algunos hinchas de Cuevas y muchos de Groth

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El saludo al final del partido

La cancha 3 se fue poblando de a poco. Es la que queda más sobre la entrada de público de la puerta A, en la Avenue Gordon Bennet esquina Avenue de la Porte d´Auteil.

Apenas se ingresa, la primera entrada a una cancha al a izquierda, es la que permite llegar al tribuna donde estaban, entre otros, los entrenadores de Pablo Cuevas, Facundo Savio y Alberto Mancini, el presidente de la Asociación Uruguaya de Tenis, Ruben Marturet, una pareja de uruguayos con bandera, y algunos aficionados más que hinchaban por el salteño.
Sin embargo, como en esa cancha durante el día, además de Sam Groth, también jugaban Samantha Stosur y Nick Kyrgios, estaba más poblada de australianos.

Sin embargo se destacaba un grupo de naranja, obviamente holandeses, aunque ningún jugador de los países bajos estaba programado allí.
Cuevas fue quien ingresó a la cancha más tarde. El uruguayo había compartido calentamiento con David Marrero, su compañero de dobles, en cancha dos junto a Tatsuma Ito, mientras que su rival calentó con Fabio Fognini, quien abría la programación en la cancha 2, a la misma hora y ante el mismo Ito.

Como dato inicial del partido, los dos primeros saques de Groth fueron aces, a 198 y 212 kilómetros por hora cada uno. Como para marcar la cancha.

Sin embargo en el peloteo previo, los aplausos se los llevó una de las ball boys, quien detuvo con una mano uno de los poderosos servicios del gigante australiano.

A propósito, “el sorteo lo ganó Cuevas, quien eligió recibir”, según dijo el juez de silla, Santos.

Cuevas pidió entrenador cuando mantuvo su servicio para 1-0 en el segundo set, quien volvió a entrar luego para revisar su tobillo izquierdo, tras una mala pisada en el punto para 6-5 en el que tuvo su mini quiebre Groth.

En el game siguiente a al 1-0 del segundo, el australiano colocó su saque a 232 por hora.

A partir del final del segundo set, cuando Cuevas comienza a poner más en juego las devoluciones y Groth a estar más incómodo, se pudo ver toques en la red, drops (con uno de ellos fantástico el uruguayo cerró el tercer set), devoluciones al fleje, incluso alguna con suerte porque había sido un golpe fallido que entró.

Cuevas mandó en el segundo set y logró establecer su velocidad de crucero.

A mediados del tercero, el uruguayo le alcanzó dos raquetas a su compañero de dobles, David Marrero, para que éste las llevase a encordar.

Groth fue al baño antes del inicio del cuarto set, y ya sobre el final, después de golpear con su raqueta un par de veces unos carteles, finalizó entregando su partido cuando perdió su saque para 3-1.

Algunos uruguayos y varios hinchas de Cuevas de otros países celebraron, mientras Groth igualmente se iba bajo aplausos de los cientos de australianos en la tribuna.

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