CONCLUSIONES

Este nuevo Uruguay es capaz de intimidar

La evolución en el juego ofensivo, gracias a la aparición de volantes talentosos y a cómo Tabárez los potencia, acrecienta el poder de ataque celeste.

Federico Valverde - Uruguay vs. Perú. Foto: @Uruguay
Federico Valverde. Foto: @Uruguay

Ganar a puro coraje, y que perdonen quienes hayan querido adjudicarse esos méritos en otras fronteras —algunas no muy lejanas—, ha sido un sello uruguayo. Si hurgan en los libros de historia del fútbol se van a encontrar que muchos de los partidos épicos, inmortalizados por valientes jugadores que se rebelaron ante la adversidad, tienen nombre propio: garra charrúa.

No admite polémica. Y los rivales de los uruguayos son los que la tenían bien clara: el prestigio ganado por la inclaudicable lucha y por la fuerza que se usaba en defender la camiseta los preparaba para sufrir los partidos. Para ir casi a una lucha greco-romana en cada pan de césped.

El nuevo Uruguay, que jamás renegará de su rico pasado, de su estirpe de leyenda, también los va a intimidar. También tendrán que prepararse para una dura contienda. También infundirá respeto. Pero con otras características.

Maximiliano Gómez - Uruguay vs. Perú. Foto: EFE
Maximiliano Gómez. Foto: EFE

Esas son las señales que salen a luz de la revolución que comenzó a imponer Óscar Tabárez tras tomar la firme decisión de lograr una superación en el estilo de juego. Dar un paso hacia adelante en la búsqueda de una forma de jugar que garantice seguridad defensiva y poder ofensivo.

La determinación de implementar un cambio profundo se fortalece gracias a un elemento clave: la selección de Uruguay tiene jugadores de muchísimo talento. Y lo que antes faltaba, ahora sobra. Emerge con potencia.

Rompe los ojos que la nueva Celeste en formación tiene futbolistas que se imponen en el juego, que son capaces de adueñarse del dominio del balón, que ejecutan desplazamientos tácticos que solían ser propiedad absoluta de aquellos que se dedicaban especialmente al rubro contención y que empujan al equipo hacia adelante con sus zancadas largas, sus carreras profundas o sus pases que preparan la jugada decisiva.

Rodrigo Bentancur - Uruguay vs. Perú. Foto: @Uruguay
Rodrigo Bentancur. Foto: @Uruguay

Si este Uruguay que el viernes venció 1-0 a Perú en Montevideo y el martes en la revancha le empató 1-1 aun con un  hombre menos por la inexplicable expulsión de Martín Cáceres hace ver que la definición de equipo equilibrado se ajusta a la idea de ser tan fuerte en ataque como en defensa, es en primer lugar por el convencimiento que existe en cada uno de los jugadores que hay que trabajar todas las transiciones con velocidad. Y por una concepción clave: usar la pelota, manejarla estupendamente y dañar con la utilización de diferentes recursos para llegar al área rival.

El mérito de Tabárez está en trabajar sobre los pequeños problemas para minimizarlos y en encontrar los jugadores cuyas características individuales sean capaces de hacer crecer el colectivo. Sí, apareció una buena generación de mediocampistas, ahora se están sumando otros delanteros, pero también se los está forjando con la confianza que se le entrega.

Diego Godín - Uruguay vs. Perú - Foto: Reuters.
Diego Godín en lucha con Paolo Guerrero. Foto: Reuters.

Y si Uruguay crece es porque los jugadores que generan el juego en el mediocampo tienen el carácter que se necesita para ejecutar los planes que se prepararon.

Ya no es lo mismo. Hay salida por afuera con velocidad. Hay organización con posesión, con triangulaciones, pases cortos o largos. Búsqueda constante del compañero y movimiento para volver a convertirse en un receptor del pase.

Del medio hacia adelante esta nueva Celeste está encontrando diversos argumentos para ganar partidos y algo de enorme valor: un banco de suplentes tan fuerte como el equipo inicial.

Es que Matías Vecino, Federico Valverde, Rodrigo Bentancur, Lucas Torreira, Giorgian De Arrascaeta contribuyen sobremanera para que el ímpetu renovador se sostenga.

Algo similar ocurre con los hallazgos recientes. Con la confirmación de Brian Rodríguez como jugador diferente, capaz de fabricar por sí solo una jugada de ataque o de formar parte de una acción vertiginosa, precisa y ganadora con la combinación con sus compañeros.

Brian Rodríguez - Uruguay vs. Perú. Foto: @Uruguay
Brian Rodríguez escapa a Trauco. Foto: @Uruguay

Tampoco es menor la recuperación de Brian Lozano. El fútbol mexicano colaboró enormemente para que el “Huevo” exhibiera sus conocidas características y Tabárez comprobó que es un jugador más que interesante para ocupar cualquiera de los dos carriles exteriores.

No cuesta nada, en estas horas, hasta imaginarse un equipo con gran vocación ofensiva que pueda juntar a los dos Brian con Edinson Cavani y Luis Suárez.

Desborde, profundidad, definición, certeza en los envíos y en los remates de pelota quieta. Aptitudes que perfectamente elevarán el respeto de ese ataque. Además, queda claro que esa opción tendrá también en el eje del medio a dos de los futbolistas que también son capaces de llegar al área rival. Sin ignorar otro rubro muy bueno: hay laterales se desdoblan con velocidad. Ahí están, hoy en primera línea, Diego Laxalt, Matías Viña y Martín Cáceres.

Queda claro. El equipo está evolucionando. Y va a ser capaz de intimidar a los rivales.

Los Brian.
Lozano y Rodríguez incrementan las ilusiones
Brian Lozano llegó para quedarse en el plantel de la Celeste

Sin Giorgian De Arrascaeta para engancharse con Cavani y Suárez, fue reconfortante observar que por afuera Brian Lozano y Brian Rodríguez pueden gestar el juego que ofrezca mayor cantidad de jugadas de ataque y que eso se convierta en más oportunidades para anotar. Sería bueno probar cómo resulta un equipo titular que los sume a los cuatro juntos.

Creación.
Cualquiera de los del medio arma el juego
Matías Vecino realiza el mayor recorrido y con triunfos individuales

Se veía venir por la capacidad que mostraba cada uno, pero ahora es diferente porque el entendimiento es cada vez mayor. Además, la confianza va en aumento, se construye sin temores a perder la pelota y, lo mejor, es que no se pierde. Se toca en corto o en largo y se meten buenos cambios de frente. Matías Vecino, Federico Valverde, Rodrigo Bentancur y Lucas Torreira se lucen.

Velocidad.
Física por afuera, mental en el toque rápido
Matías Viña

Hay dos formas de tener un fútbol rápido: una de ellas es por la aceleración de los futbolistas y otra por la toma de decisiones. Tener claro a dónde tiene que ir el balón antes de recibirlo es una manera de darle velocidad al juego. Por las bandas hay opciones para que Uruguay sea vertiginoso: Matías Viña, Diego Laxalt, Jonathan Rodríguez, los dos Brian.

Presión alta.
Se realizó hasta con un hombre de menos
Rodrigo Bentancur

Este nuevo Uruguay corrió la cancha con inteligencia, presionó arriba con mucha gente y llegó a hacerlo aún estando con un hombre de menos. Sí, así fue, lo que se convierte en una imagen llamativa para lo que se solía entregar. Se defendió hacia adelante, en lugar de retroceder para meterse en una zona más segura. Y, lo mejor, es que se tuvo el efecto buscado.

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