MUNDIAL SUB 20

Bien igual, gurises

Uruguay dejó todo, incluso dos cambios por hacer de Coito.

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Optimismo. De la Cruz, Bentancur, Olivera, Benavídez, Ardaiz y Bueno celebran la conversión de un penal cuando todo estaba saliendo bien.

Ya se había asimilado el golpe de ese empate en el primer minuto de descuento que hizo derramar a más de uno el mate o el café con leche. En Uruguay amanecía y el pasaje a la final del Mundial Sub 20 todavía no se había definido por ese golazo de tiro libre de Samuel Sosa que obligó el largue. Entonces, llegó el minuto 119 que paralizó los corazones celestes.

Jan Hurtado puso la pierna y el balón dio en el caño. La Celeste se salvó y cuando la gente recuperó el aliento, reflexionó: ¿será la suerte del campeón? A ese pensamiento se aferraron los uruguayos y a la confianza en que Santiago Mele repetiría en los penales, a esa altura inevitables, lo hecho el domingo ante Portugal.

Atrás habían quedado los 20 minutos de dominio venezolano en el inicio, el cambio de viento a favor de Uruguay cuando el equipo se ordenó y pasó a controlar no solamente al rival, sino el balón y el trámite del juego hasta protagonizar las jugadas de mayor riesgo.

También ya era historia la celebración de que el videoarbitraje funcionara a favor de La Celeste una vez más (fueron tres en total) al mostrar que hubo penal contra Agustín Canobbio en el inicio del segundo tiempo y el posterior festejo por el 1-0 decretado por Nicolás De la Cruz, quien jugó quizá su mejor partido en el Mundial.

Quedó el lamento por el gol fallado por Schiappacasse que pudo haber significado el triunfo, luego que "Nico" lo dejara mano a mano con el arquero, pero su definición (quizá producto de una dolencia en la rodilla) no fue firme.

Algunos chiquilines llegaron a los últimos minutos muy cansados y así siguieron en el alargue, porque Fabián Coito solo utilizó dos de los cuatro cambios que podía realizar. ¿No ameritaba que ingresaran Rodrigo Amaral y Juan Manuel Boselli para jugar los últimos minutos? Nunca se sabrá.

Gracias al "palo celeste" y al arquero Wuilker Fariñez, que evitó un gol olímpico de Federico Valverde primero y tapó un tiro libre venenoso después al mismo "Pajarito", el 1-1 no se movió y llevó otra vez a Uruguay a la tanda de penales. Pero esta vez Mele no acertó. Fue siempre al lado opuesto del balón y el disparo que no entró fue porque Soteldo lo mandó al travesaño.

Fariñez sí adivinó tres veces: casi le contuvo el disparo a Canobbio, se lo atajó al "Pumita" Rodríguez (de tremendo torneo) y luego le contuvo el quinto y definitivo a De la Cruz. Uruguay se quedó sin final y Venezuela hizo historia al llegar por primera vez a la definición de un Mundial.

Los celestes se volverán a cruzar con Italia, pero en el partido que nadie quiere jugar, el del tercer puesto. Eso no les quita méritos y mucho menos el reconocimiento por haber mantenido ilusionado a todo un país durante dos semanas.

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