SELECCIÓN

El día “B”

Así es la agenda de los Celestes previo al choque clásico.

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Jorge Fucile y Mauricio Victorino en el entrenamiento de la selección uruguaya. Foto: Fernando Ponzetto

Como suele acontecer los días de partido, los futbolistas no tienen un régimen marcado en la mañana. Se levantan cuando tienen ganas. Descansan hasta la hora que ellos consideran necesaria. Los madrugadores hacen su rueda de mate, otros esperan un rato más y bajan a desayunar y los menos, llegan sobre la hora del desayuno sin prisas.

Eso sí: la hora del almuerzo no se cambia por nada del mundo. Y estaba fijada para las 13.00. En ese mismo instante, con la comida pronta, el plantel, cuerpo técnico y funcionarios, ocuparon el salón-comedor especialmente equipado para la selección, a un costado de donde se encuentra el restaurant del hotel, pero lejos de todos, y en un ámbito de total privacidad.

Tras el almuerzo, fueron de regreso a sus habitaciones y solo saldrán para recibir la charla técnica del maestro Tabárez, también equipada en un salón que se adecuó a las necesidades del entrenador. Eso a media tarde, porque la hora de salida prevista para el Arena Pernambuco es a las 19.30.

A esa hora, partirá la caravana Celeste hacia el estadio. Ya hay móviles policiales rodeando el búnker celeste, y están las motos-guías.

Una decena de hinchas están sentados en la vereda de enfrente, bajo la sombra de un alero, porque el calor trepa a los 34 grados. Hacen el aguante con camisetas de Uruguay y esperan, pacientemente, que aparezca algún miembro de la delegación.

El vallado les impide acceder a la rampa de entrada del hotel, pero no impide que, de vez en cuando, surja el “Uruguayyy, Uruguayyy, Uruguayyy” como grito de guerra cuando pasa algún lugareño con la verdeamarela en el pecho. El clásico se juega a toda hora.

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