MIRÁ LA FOTOGALERÍA

Calor y bronca en Recife

La selección uruguaya entrena esta tarde en Recife, donde mañana enfrentará a Brasil a partir de la hora 21:45 en el Estadio Arena Pernambuco en la quinta fecha de las Eliminatorias. Mirá la fotogalería.

Foto: José Mastandrea.
Foto: José Mastandrea.
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El bus que traslada a la selección uruguaya se apostó en la rampa de la entada posterior que tiene el Marriott, el ingreso de los proveedores. Los hinchas, esos fieles de la Celeste que van a todos lados, ya no esperaron en vano en la puerta principal. Siguieron hacia atrás y vieron que ahí estaba la guarida policial y había un vallado perimetral rodeando al bus.

Eran las 15.10. Casi media hora antes de la anunciada partida hacia el entrenamiento de la tarde en cancha del Sport Recife. Pero los hinchas, aguantaron a pie firme los 35 grados, el sol a pleno y las órdenes de la policía que pedía una y otra vez, que se alejaran de la vía pública.

Pero la pasión pudo más. Y ahí estaban los uruguayos. Con sus celulares y cámaras de fotos intentando rescatar aunque más no fuese el saludo de los jugadores. Sin embargo, sólo unos pocos agradecieron el apoyo y levantaron su brazo hacia la multitud.

Había banderas de Nacional y Peñarol, camisetas de Huracán Buceo y Miramar Misiones, hinchas de todos los rincones del país, que llegaron a ver a la Celeste recorriendo miles de kilómetros.

La bronca de muchos se dio cuando el bus partió. No hubo gestos ni saludos. “Nos ignoraron”, dijo un riverense, caliente por la situación. “Me fui de Rivera a Montevideo, de Montevideo a Porto Alegre y de ahí a Recife, y no nos saludan. ¡Cómo se nota que no está Lugano!”, tiró malhumorado.

Lo cierto es que la euforia se fue apagando a medida que los jugadores subían y no saludaban. El calor, la presión policial, hizo el resto.

El bus, rodeado por ocho motos policiales y guiado por dos móviles más de la guardia militar, aceleró hacia el entrenamiento.

A las 16.15, estaba previsto el entrenamiento en cancha y a puertas cerradas, Tabárez pararía a los once titulares. La despedida tuvo un sabor agridulce. Para los hinchas, claro.

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