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La buena estrella guía a la selección argentina frente al tramo decisivo

Sin Luis Suárez, Uruguay pierde mucho más que al crack en el clásico; la sanción sin efecto de Lionel Messi y la inminente decisión del TAS, aliados del equipo de Sampaoli

El eterno femenino de una imaginativa pintora
Lionel Messi y Luis Suárez durante el partido del Barcelona. Foto: AFP

El fútbol es un estado de ánimo, juran. Se alimenta de emociones, crea ambientes, siembra sensaciones. Y el clásico rioplatense pertenece a esa atmósfera tan singular. Hace 140 días, después de perder con Bolivia 2-0 en La Paz, la Argentina estaba bloqueada por el miedo.

Corría un helado sudor frente al riesgo de no clasificarse para Rusia 2018. La selección todavía no volvió a jugar por los puntos, pero se siente en buena forma, con estrella después de que la suspensión a Messi quedara en la nada y en los próximos días salte al cuarto lugar en la tabla de las eliminatorias , decisión del TAS mediante.

La primera medida de gobierno de Claudio Tapia fue echar a Bauza y Sampaoli parece haber establecido lazos de confiabilidad con una generación de futbolistas que se quejaba por el método y la lejanía de los entrenadores anteriores. Un buen escenario para visitar a Uruguay el próximo 31, camino al Mundial.

El ciclo del Maestro Tabárez suma 11 años y 171 partidos, contra dos amistosos de la era Sampaoli. ¿Quién es el favorito? Ninguno, hasta ayer. La baja de Luis Suárez por alrededor de un mes, debido a la rotura parcial de la cápsula posterior de la rodilla derecha, fue un mazazo en la intimidad del Complejo Celeste, el predio de la selección charrúa. El diario El País y no disimuló el desconsuelo: "La peor noticia", tituló. "Descartado", se lamentó La República. "Sufre la selección", escribió El Observador en su tapa.

Suárez, máximo goleador en la historia de las eliminatorias sudamericana junto con Hernán Crespo, ambos con 19 gritos, es vital en la estructura de Tabárez. Ninguna novedad. Los números lo confirman: desde 2016, faltó en siete de los 16 partidos que jugó su selección y Uruguay perdió cinco y sólo ganó dos. Lo necesita y sufre su ausencia. Suárez es un líder, es fuerte su ascendente en el plantel.

Anoche le confirmaron a La Nación desde el círculo cercano al cuerpo técnico que temen que se resienta la autoestima. Con él, sus compañeros se sienten más cerca de la victoria. El momento, además, justo en el tramo decisivo de la clasificación, subraya la sensación de desprotección. Suárez ya se había perdido las primeras cuatro jornadas de estas eliminatorias, por entonces todavía vigente la sanción que le aplicó la FIFA por el mordiscón al italiano Chiellini en el Mundial de Brasil 2014.

¿Sosa, Francescoli, Forlán, Montero, Recoba, Godín, Lugano. o Luis Suárez? ¿Quién fue, o quién es el mejor? En Uruguay flota un consenso bastante extendido: Lucho es el más destacado de los últimos 30 años. Descartado también Abel Hernández (Hull City), que sufrió una lesión ligamentaria y la rotura del talón de Aquiles, Tabárez hoy apenas cuenta con tres delanteros: Cavani, Diego Rolan (Girondins de Bordeaux) y Christian Stuani (Girona). Ya se especula con las probables convocatorias de urgencia de Gastón Pereiro (22 años; PSV Eindhoven), Maximiliano Gómez (21; Celta), Jonathan Rodríguez (24; Santos Laguna) o Rodrigo Aguirre (22; Nacional). Imposible trazar cualquier comparación. Uruguay ha perdido a su Messi.

Incluso sin su as, la realidad celeste ya activaba algunas alarmas. Uruguay lideró las eliminatoria durante varias fechas, hasta que hace cuatro jornadas cedió la cima cuando el huracán Tite reanimó a Brasil. Perdió los últimos tres partidos rumbo a Rusia -Perú, Brasil y Chile- y su principal argumento de ataque, el cañoneo de Suárez-Cavani, no intimidará ni ante Argentina ni cinco días después en la visita a Paraguay. Igual, en el clásico chocarán dos locomotoras de frente, cada una partiendo de una orilla del Río de la Plata. Tabárez buscará que la emergencia afile los colmillos de sus dirigidos. Siempre insondable, el carácter es un atributo uruguayo que nació para domar tempestades.

El alivio de no tenerlo como rival se vuelve angustia para Messi por no contar con su amigo, en la cancha, para tratar de zurcir el rasgado comienzo de temporada de Barcelona.

La imagen desteñida que ofreció Messi en los dos clásicos ante Real Madrid, por la Supercopa española, puede tener rápida redención ante Betis y Alavés, en las dos primeras fechas de la Liga, que luego se interrumpirá precisamente por las eliminatorias. La baja de Suárez por cuatro o cinco semanas es un problema sin solución para el Maestro Tabárez. El viento de cola que recibe la Argentina se vuelve un aliado, justo cuando las eliminatorias empiezan a ser asunto de unos pocos.

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