SELECCIÓN

El anterior intento de cambio del maestro Tabárez que no prosperó

El técnico celeste intentó antes del Mundial de Rusia variar el estilo a partir del doble cinco, pero no tuvo éxito. Faltaron veloces por las bandas.

Rodrigo Bentancur - Uruguay vs. Perú. Foto: Gerardo Pérez.
Rodrigo Bentancur el viernes ante Perú. Foto: Gerardo Pérez.

En la última etapa de las Eliminatorias para la Copa del Mundo de Rusia 2018 se produjo quizás el intento de cambio más revolucionario por parte de Óscar Tabárez. El seleccionador celeste intentó aprovechar los buenos rendimientos de De Arrascaeta, Vecino y Bentancur y combinarlos, para lo cual tuvo que hacer un cambio de esquema. Se terminó definitivamente la era del doble cinco batallador, aquel que lideraron el “Ruso” Diego Pérez y el “Cacha” Egidio Arévalo Ríos en Sudáfrica 2010, y se apostó por el buen pie.

Todo comenzó en Asunción, cuando debutó Federico Valverde ante Paraguay y Uruguay sacó un triunfo 2-1 que prácticamente lo metió en la Copa del Mundo. Por más que “Pajarito” finalmente no estuvo en el grupo mundialista, Tabárez continuó buscando que esta fórmula tuviera éxito. Vecino y Bentancur fueron los elegidos, con Nández y De Arrascaeta por los costados.

Las primeras pruebas fueron buenas, pero la idea nunca terminó de cuajar. El último intento fue ya en el Mundial, en el segundo partido ante Arabia Saudita. Fue victoria sufrida por 1-0 con gol de Luis Suárez. Ya en el debut había ocurrido algo similar en el triunfo 1-0 sobre Egipto. Al equipo le faltó velocidad y claridad por las bandas y por eso no se le sacaba rédito al doble cinco talentoso.

Ya para el juego ante Rusia hubo cambios. Se pasó a un 3-1-4-2, con Torreira como tapón. Allí el equipo ganó en solidez defensiva y las bandas, ocupadas por Nández por derecha y por Laxalt por izquierda, tuvieron mayor profundidad. Fue victoria 3-0, pero el sistema no se mantuvo.

En la victoria 2-1 ante Portugal se volvió al 4-4-2, pero con una táctiva más conservadora, con Torreira y Vecino en el doble cinco y Nández y Bentancur por las puntas, pero sin tanta proyección ofensiva.

Desde entonces el equipo ha sido irregular, consolidando sí un sistema 4-4-2, pero no a sus intérpretes. Quizás con este segundo intento revolucionario sí lo haga.

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