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Una joya que sigue en obras

La Unión de Rugby del Uruguay ya invirtió más de 750 mil dólares para mejorar el Estadio Charrúa, que desde 2013 se transformó en "La casa del rugby".

En poco más de dos años el Estadio Charrúa pasó de ser una estructura casi que abandonada a un centro de alto rendimiento que no solo es utilizado por el rugby.

Clubes de fútbol de Primera y Segunda División, selecciones de handball y hockey femenino y hasta Diego Forlán han usufructuado las instalaciones del Charrúa, un escenario en el que la Unión de Rugby del Uruguay (URU) ya lleva invertidos más de 750.000 dólares.

"Invertimos en obras, reformas y equipamientos. Tenemos proyectado seguir creciendo porque sentimos que todavía no estamos en la cima de la pirámide y que tenemos mucho más para mejorar y crecer", le contó Sebastián Piñeyrúa, presidente de la URU, a Ovación.

El rugby viene siendo muy apoyado en estos últimos meses, ya que la clasificación al Mundial resultó ser una importante vidriera. Acerca de eso, Piñeyrúa agregó que "la idea es seguir generando fondos, seguir buscando que el Estado y las empresas públicas y privadas apoyen al deporte y crean que es un buen vehículo para educar, sacar chicos de la calle, formar personas y en definitiva mejorar la sociedad".

Desde que en 2013 la Intendencia de Montevideo y la Asociación Uruguaya de Fútbol (AUF) aprobaron el traspaso de la administración y uso del Estadio Charrúa a la URU, el escenario se transformó en "la casa del rugby" y comenzaron las reformas y mejoras en todas las instalaciones.

Obras para contar con una concentración a nuevo, cocina, vestuarios, un gimnasio de primer nivel, clínica médica y de fisioterapia, oficinas para el trabajo de la directiva y el cuerpo técnico son los principales cambios.

Pablo Lemoine, head coach de Los Teros, dijo que "estamos logrando tener las condiciones ideales de trabajo para poder cumplir nuestras metas y exigirle a los jugadores, porque sin tener todo para exigir determinadas cosas, el círculo se vuelve vicioso y no virtuoso".

"La casa del rugby" es una joya para el deporte y está a pleno. La URU continúa trabajando y las obras no paran.

EL PROCESO DE SELECCIONES

En el Estadio Charrúa no solo se puede ver a Los Teros preparando el Mundial de Inglaterra. También está la M20 entrenando para el Mundial "B" de la categoría y la M19 aprontándose para el Sudamericano que se jugará en agosto. Todo responde, al igual que en el fútbol, a un proceso de selecciones en el que tal como expresó Pablo Lemoine, el head coach de Uruguay, se busca "seguir generando la identidad Teros y mantener una misma línea de trabajo con todos".

UNA CLÍNICA DE FISIOTERAPIA

Una de las últimas obras inauguradas en el Charrúa por parte de la Unión de Rugby del Uruguay es la clínica de fisioterapia en la que los jugadores pueden recuperarse de sus lesiones sin tener que moverse a otro punto de Montevideo, algo que sucedía en el pasado. Eso implicaba una importante pérdida de tiempo y más para deportistas amateurs que además de entrenar tienen que trabajar y en muchos de los casos, estudiar y dedicarle tiempo a sus respectivas familias.

UN LUJO PARA EL CAMINO HACIA EL MUNDIAL

El nuevo gimnasio del Estadio Charrúa tiene 460 metros cuadrados con todas las comodidades para los entrenamientos no solo de las selecciones nacionales de rugby, ya que también lo utilizan equipos de fútbol y selecciones de otras disciplinas deportivas. Es un verdadero lujo para la preparación.

TEROS QUE SE RECUPERAN

Alejandro Nieto y Rodrigo Martínez se vienen recuperando de sus respectivas lesiones y entrenan sin parar en el Charrúa. Nieto sufrió rotura de ligamentos en el Repechaje frente a Rusia y está en pleno proceso de rehabilitación. Lo de Martínez es más complicado, ya que si bien está entrenando se le están haciendo estudios debido a la lesión cervical que sufrió en el Sudamericano de 2013.

"EL DIARIO" DEL JUGADOR

Los preparadores físicos de Los Teros trabajan a la par del cuerpo técnico y los jugadores tienen una especie de "diario" que deben completar con cada sesión de entrenamiento que realizan. Cada uno de ellos tiene una carpeta individual que es controlada por Federico Izeta (foto) y Santiago Alfaro. "Tratamos de hacer un control más estricto y darle pautas en el día a día", explicó Izeta.

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