RUGBY

Pablo Ferrari, el elegido para continuar un gran proceso

El rugby quiere profesionalizarse pero sin olvidar los valores del amateurismo.

Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

Ni bien se supo que Sebastián Piñeyrúa no se presentaba a la reelección tras dos mandatos en la Unión de Rugby del Uruguay (URU), el consenso fue unánime para elegir al sucesor de quien hoy se desempeña como presidente de Sudamérica Rugby.

Pablo Ferrari fue el preferido de todos. “Tenés que ser vos”, le dijeron los directivos de la URU, que ya se preparaban para cantar la retirada para darle paso a la renovación en medio de una línea de gestión que reavivó la llama del rugby uruguayo y que no hizo otra cosa que desarrollar este deporte a nivel local para cosechar logros en el plano internacional. Y los resultados están a la vista.

Los Teros se clasificaron directamente al Mundial de Japón 2019, logrando ese hecho por segunda vez en la historia después de Australia 2003, ya que las anteriores ocasiones habían sido tras jugar un repechaje.

Pero detrás de todo eso hay mucho trabajo, planificación y seriedad a la hora de afrontar los desafíos.

“Esto no fue algo que se planeó de un día para el otro. Ya estaba hablado desde hace varios meses y no agarré la presidencia por darse la clasificación ante Canadá”, le contó Pablo Ferrari a Ovación.

A los 48 años, el doctor en Derecho y Ciencias Sociales afronta uno de los desafíos más importantes de su carrera: comandar el rugby uruguayo.

“Desde hace unos 10 años la URU cambió, el rugby cambió y cambiamos todos. En 2012 asumió Marcello Calandra como presidente y logró que todos miráramos para el mismo lado y cada uno encontró su lugar de trabajo. ‘Chelo’ lideró unos años y después vino ‘Pino’ (Sebastián Piñeyrúa), siempre con una línea de conducción bien marcada y entendida por todos. Yo en los últimos seis años me desempeñé como Secretario manejando sobre todo la relación con el Gobierno y el Comité Olímpico Uruguayo, Gustavo Zerbino apostó más a lo social con el programa en las cárceles y las charlas motivacionales, Antonio Vizintín se dedicó a todo lo que tenía que ver con el Estadio Charrúa y cada uno encontró su espacio, convivimos, trabajamos, miramos y tiramos todos para adelante. Obviamente que toda la planificación que se hizo sirvió, dio resultados para fortalecer a la institución y al deporte”, remarcó Ferrari, quien encabeza la nueva directiva que además cuenta con Fernando De Posadas, Daniel Viñas, Andrés Pieroni, Fabio Magno, Héctor Lorenzo y Losada, Santiago Slinger, Daniel Van Rompaey, Leonardo Frugone, Ana María Milburn y Juan Negro.

Ya en plena función, la nueva comisión directiva de la URU trabaja con un solo objetivo: que el rugby uruguayo siga creciendo en todas sus esferas. “Esto no es nuevo para mí porque acompañé ese proceso de cambios y transformaciones, pero la meta es siempre ir por más. Me enfrento a cosas nuevas, pero con la madurez de haber recorrido ya un camino como dirigente deportivo y con un grupo de trabajo que como a lo largo de los últimos años, está dispuesto a seguir tirando del carro con la unidad como caballito de batalla. Nosotros sabemos que si continuamos en el mismo sendero, con trabajo, planificación y responsabilidad las cosas van a seguir saliendo”, dijo.

Y esa serie de acciones que la URU llevó a cabo fueron muy bien vistas por los organismos nacionales y también internacionales. Empezaron a llegar los apoyos locales a través de empresas privadas, del Ministerio de Turismo y Deporte en su momento, ahora de la Secretaría Nacional del Deporte y del Comité Olímpico Uruguayo, quienes catalogan a la URU como una de las federaciones más serias del ámbito deportivo uruguayo.

Pero más allá de esos aportes privados y del Estado, la World Rugby también puso los ojos en Uruguay. “En la medida de que ellos vean que hay gobernabilidad y cumplimiento de los proyectos, apoyan y van a estimular siempre. Esas cosas no tienen nombres propios, somos todos los que trabajamos juntos, hay un padrón de trabajo que se respetó con los años y todavía continúa. Es lo que se siempre se buscó, se terminó logrando y por ese camino apostamos a seguir porque el objetivo es crecer”, contó Ferrari, agregando que “a mí en particular me motiva el trabajo en equipo a nivel dirigencial porque es ahí donde también plasmás los valores que el rugby nos inculcó a todos los que practicamos este deporte”.

El camino. La Unión de Rugby del Uruguay se trazó un objetivo y lo cumplió. El deporte creció a pasos agigantados y tras poner la casa en orden, llegaron varias acciones que ayudaron al desarrollo.

Una de las primeras fue la concesión del Estadio Charrúa en un convenio firmado en 2013 entre la URU, la Intendencia de Montevideo y la Asociación Uruguaya de Fútbol. El acuerdo fue por 10 años hasta 2022, pero recientemente se hicieron gestiones y se extendió hasta 2028 y con prórroga hasta 2038, según contó Ferrari. La inversión fue millonaria y se superaron los 800.000 dólares en obras. Pero va por más y en marzo se confirmó que el escenario será remodelado de cara al Mundial de fútbol femenino Sub 17 que se jugará entre el 13 de noviembre y el 1 de diciembre.

El Charrúa será una de las sedes y para la ocasión la cancha pasará a ser de césped sintético gracias a la colaboración de la FIFA, pero además, la URU tiene previsto utilizar el tiempo de las obras para renovar vestuarios, tribunas y diferentes zonas del escenario.

“Tener el Charrúa fue el inicio de un camino. Antes el rugby uruguayo estaba totalmente dividido, separado. Teníamos las oficinas por un lado, las canchas para entrenar por otro, gimnasio y fisioterapia en otro punto de Montevideo. Ahora está todo junto y concentrado en un solo lugar, interactuamos entre todos, nos vemos, los diálogos son más próximos, hay intercambio de opiniones. Vas al Charrúa y respirás clima club. Además, lo usan otras disciplinas deportivas para preparar algunos torneos o hacer sus pretemporadas y eso nos llena de orgullo”, recalcó Ferrari.

Y de los logros institucionales se gestaron los deportivos. Tras la eliminación del Mundial Nueva Zelanda 2011, Pablo Lemoine se hizo cargo de Los Teros y Uruguay regresó a la gran cita del rugby luego de 12 años clasificándose a Inglaterra 2015.

El proceso Lemoine dejó su huella, marcó la cancha y de ahí en más llegaron más éxitos. Tras el torneo en Inglaterra llegó el argentino Esteban Meneses para dirigir al seleccionado mayor, pero mientras tanto, las juveniles se aprontaban para sus torneos y los clubes seguían aportando jugadores para nutrir a esos equipos, que salieron a hacerle frente a la competencia internacional con un agregado tan clave como fundamental: la preparación física.

Uruguay se clasificó directo a Japón 2019 tras vencer en la Eliminatoria a Canadá y ahora la URU encara la preparación para ese torneo. “La idea es hacer las cosas lo mejor posible y todo nos lleva rumbo a lo profesional. Apostamos a eso, pero sin perder de vista los valores del rugby amateur, la cultura de los clubes y la pasión por el deporte”, explicó Ferrari.

Como primera medida, 15 jugadores de Los Teros tendrán su contrato como profesionales y varios más seguirán en el régimen de viaticado que estaba vigente desde hace ya varios años con el objetivo de estar siempre a disposición de las selecciones nacionales.

“Los jugadores salen de los clubes y por eso también queremos que las instituciones sigan avanzando y desarrollándose. Apostamos a mejorar la competencia local potenciando el interior para que el rugby sea el segundo deporte del Uruguay”, apuntó Ferrari.

Con el respaldo de un trabajo a largo plazo, resultados a la vista y mucho por hacer aún, el rugby uruguayo redobla la apuesta y ahora le apunta al profesionalismo, pero sin dejar de lado las verdaderas raíces del amateurismo y el amor propio.

Foto: Marcelo Bonjour.
Foto: Marcelo Bonjour.

Mucha experiencia: Lleva 25 años como dirigente deportivo

Pablo Ferrari nació el 16 de junio de 1969 y es doctor en Derecho y Ciencias Sociales. Está casado con Valeria Pérez Rosa, con quien tiene tres hijas: Emilia, Paulina y Julieta.

Hace 25 años que se desempeña como dirigente deportivo y ahora enfrenta uno de los desafíos más importantes de su carrera: ser presidente de la Unión de Rugby del Uruguay. Además, forma parte del Consejo Directivo del Comité Olímpico Uruguayo (COU), es presidente del Panel Antidopaje de Sudamérica Rugby y Miembro del Tribunal de Apelaciones de la ONAU (Organización Nacional Antidopaje del Uruguay).

Antes, Ferrari se desempeñó -luego de ser jugador y entrenador- como delegado y dirigente del Montevideo Cricket Club, fue cronista de rugby en “La República” y “La Mañana”. También fue Director General del Ministerio de Turismo y Deporte, entre otros cargos.

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