RUGBY

Dan Palmer: "Mi propia muerte se sentía preferible a que se descubriera que era gay"

El ex pilar de los Wallabies escribió una carta sobre cómo ocultar su sexualidad lo puso en una espiral descendente, y por qué espera que salir del armario ayude a otros a enfrentar la misma lucha.

Dan Palmer, exrugbista de la Selección de Australia
Dan Palmer, exrugbista de la Selección de Australia. 

Dan Palmer, ex pilar de los Wallabies, selección que fue rival de Uruguay en el último mundial de rugby, decidió contar abiertamente que es homosexual. En una carta publicada días atrás en The Sydney Morning Herald, el ya retirado jugador de rugby, contó que "fantaseaba con desaparecer, con cambiar mi nombre y empezar una nueva vida. No exagero al decir que mi propia muerte se sentía preferible al hecho de que alguien descubriera que era gay".

Su carrera deportiva transcurrió entre 2008 y 2015, llegando a jugar con los Wallabies, la selección australiana y en su relato del tortuoso camino recorrido relató que "estaba increíblemente frustrado, enojado y desesperadamente triste. Me despreciaba a mí mismo y a la vida que estaba viviendo. Estaba atrapado en una narrativa falsa y no veía salida. La mayoría de las noches lloraba hasta quedarme dormido y habitualmente me adormecía con un cóctel pesado de opioides".

La mezcla de medicamentos le llevó a tener una sobredosis con tan solo 25 años. "Después de una sobredosis de analgésicos y de despertarme en un charco de comida del día anterior, tuve claro que me estaba autodestruyendo rápidamente y que algo tenía que cambiar".

Palmer, que tuvo que aguantar malos tragos, como los comentarios hace más de un año de Israel Folau, jugador de la selección australiana que fue apartado del equipo por decir que "los homosexuales deberían ir al infierno", comentó: "Aunque rara vez necesitaba mentir directamente sobre mi sexualidad, nunca corrigí sus falsas suposiciones y les dejé crear sus propias narrativas que enmascararan la verdad. Era un experto en interpretar el papel que se esperaba de mí y mantener el personaje de ficción que se había creado. Tenía tácticas para navegar ciertos temas y evitar otros. Me volví agresivo y defensivo cuando sentí que estaba perdiendo el control de una situación. Cuanto más permitía que esto continuara, más difícil era revertir el ciclo. Detrás de esto también había un profundo sentimiento de vergüenza que es difícil de describir".

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