DESDE EL ARCO 

Que siga abrigado El David

JOSÉ MASTANDREA

José Mastandrea

Antes, cuando los resultados eran adversos y el equipo estaba en formación, había que clasificar a Sudáfrica 2010 como sea. Fue en un repechaje. Se llegó a un Mundial después de haber quedado afuera de Alemania 2006, se ganó, y Uruguay terminó metiéndose entre los cuatro mejores del mundo.

Pasaron ocho años y mucho cambió. Hoy, la realidad es otra. Parte de aquel equipo sigue en pie: Muslera, Godín, Cáceres, Suárez, Cavani, el “Mono” Pereira y Tabárez, claro. Antes, Uruguay no era candidato, y nadie pensaba en que podía ser protagonista, y menos que iba eliminar a Sudáfrica, el dueño de casa, pero lo hizo.

Hoy, muchos le dan el rol que debía tener en cancha: sentirse candidato, manejar el fútbol, ser protagonista. Y no lo hizo ante equipos de segundo orden. Soy resultadista. Siempre lo fui. También defiendo la identidad de nuestro fútbol y la pelota quieta, pero esta selección no es la de antes, es otra, es la de hoy, llena de estrellas, de cracks que brillan en los mejores clubes de Europa.

No es la selección de antes, es la de hoy, y en los últimos ocho años creció y sufrió una metamorfosis brutal en calidad y en cantidad. Vale la clasificación anticipada sin calculadora ni angustias. Pero está en deuda con el juego y lo que puede dar.

Hasta el propio Tabárez quedó “preocupado” por el rendimiento del primer tiempo ante Arabia Saudita. Esta selección debería jugar un poquito más, al menos para que El David siga vestido mientras dure el Mundial y banque el frío invernal con la Celeste puesta.

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