RUSIA 2018

Razones del dominio europeo

Con sus cuatro semifinalistas convirtieron al Mundial en una Eurocopa.

El saludo entre Hugo Lloris y Eden Hazard, capitanes de Francia y Bélgica. Foto: Reuters
El saludo entre Hugo Lloris y Eden Hazard, capitanes de Francia y Bélgica. Foto: Reuters

Los cuatro semifinalistas de Rusia 2018 son europeos e incluso tres de ellos vienen de países vecinos como lo son Francia, Bélgica e Inglaterra. Así, el Mundial se ha convertido en una virtual Eurocopa. La competencia tendrá un campeón del Viejo Mundo por cuarta vez consecutiva, algo que nunca había ocurrido.

Y con ello serán 12 títulos europeos (hasta ahora son cuatro de Alemania, cuatro de Italia, uno de Inglaterra, otro de Francia y el restante de España, a la espera de que alguno repita o se agregue uno) contra nueve sudamericanos (cinco de Brasil, dos de Uruguay, dos de Argentina).

En Brasil 2014 se rompió una tradición de décadas: por primera vez un europeo conquistaba la copa en territorio americano.

No resulta novedad que el fútbol europeo se ha convertido en el baricentro de este deporte, pues allí se manejan las mayores sumas de dinero, lo que atrae a las figuras del resto de los continentes. Sus clubes han iniciado además la conquista mediática de los grandes mercados norteamericano y asiático, por lo cual Real Madrid, Barcelona o Manchester United tienen millones de hinchas en el exterior. El Mundial de Clubes se convirtió en una lucha desigual de presupuestos entre el campeón de la Champions League y el de la Copa Libertadores.

El campo de las selecciones nacionales todavía responde más al sitio de nacimiento que al dinero, pero no puede escapar de su influencia. Y hay razones muy específicas que explican la superioridad europea en Rusia 2018, lo que incluye aciertos en el trabajo y la organización de aquel lado del Atlántico pero también culpas de este lado del océano.

1

Juegan en su terreno, y siempre se hicieron fuertes en casa

No es la primera vez que cuatro selecciones europeas acaparan los puestos en las semifinales: ya ocurrió en Italia 1934, Inglaterra 1966, Alemania 1974, España 1982 y Alemania 2006. En Francia 1938, Suiza 1954, Suecia 1958, Italia 1990 y Francia 1998 alcanzó a meterse un solo sudamericano entre los cuatro mejores del certamen.

2

Trabajan para mejorar: Francia, Bélgica, Inglaterra y otros

Varias federaciones europeas desarrollan desde hace años trabajos con sus futbolistas jóvenes para mejorar la técnica y el funcionamiento colectivo de sus selecciones. Están los casos concretos de tres de los semifinalistas, pero también lo hacen desde Alemania (aunque esta vez no funcionó) hasta la recién llegada Islandia.

3

La competencia interna: los mejores están en sus clubes

El creciente flujo de dinero hacia los clubes europeos, derivado de los contratos de televisión y patrocinio, determina que hayan acaparado a los mejores jugadores, de cualquier continente. Eso mejora el nivel de competitividad de todos, pero los primeros beneficiados, lógicamente, son los futbolistas europeos.

4

Corrupción sudamericana: el dinero que no llegó...

Mientras los clubes europeos reciben dinero e invierten en mejorar, la corrupción verificada en la Conmebol desvió millones de dólares a los bolsillos de los dirigentes. Ese dinero pudo haber mejorado las finanzas de decenas de los equipos sudamericanos y promover el desarrollo de nuevas figuras.

5

Todos los aportes: cada vez hay más selecciones multiétnicas

Cada vez más seleccionados europeos crecen gracias al aporte de futbolistas hijos de inmigrantes o extranjeros naturalizados: se ve en Francia, Inglaterra, Bélgica, Alemania, Suiza y algunas más. Estos jugadores suman a sus condiciones técnicas las ganas de superar su origen modesto en los suburbios de las grandes ciudades.

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