LA QUINTA TRIBUNA

Cumbre de urgencia en el Mundial de las sorpresas

En penumbras, comenzaron a ingresar uno por uno los representantes del G8, el grupo de los ocho campeones mundiales. La situación era grave y ameritaba un análisis.

La Quinta Tribuna.
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Eran las cuatro de la tarde en Moscú cuando se abrieron las enormes puertas del salón. En penumbras, comenzaron a ingresar uno por uno los representantes del G8, el grupo de los ocho campeones mundiales. La situación era grave y ameritaba un análisis.

El representante de Alemania golpeó la mesa y se puso de pie.

─ ¡Hay que ponerse drásticos! ¡Esto no puede seguir así! Ya lo alertamos el año pasado cuando Italia se quedó afuera. Nos están perdiendo el miedo, dejaron de tomarnos en serio. ¡No puede ser que México nos haya vapuleado de la forma en que lo hizo en el primer tiempo y luego se convirtiera en un caparazón de tortuga en el fondo!

Entonces apareció el delegado de Argentina, cabizbajo.

─ A ustedes por lo menos les ganó un país que llega a los octavos de final, a nosotros nos hicieron frente los islandeses. Un equipo que llega por primera vez a un Mundial, te presiona a los defensas y le ataja un penal a Messi, ¿Dónde se ha visto tanta falta de respeto?

─ ¿Y cómo se explica lo que nos hicieron a nosotros? ─preguntó el representante de Brasil─ Los suizos nos hicieron creer que íbamos a bailar samba en su área, nos ilusionamos con el regreso del jogo bonito y el scratch invencible y cuando estábamos convencidos de que el partido iba a ser un paseo por el parque, empezaron a levantarle la pierna a Neymar, nos empataron y encima con una falta. ¡Con una falta, a nosotros!

Calculadora. Alemania debe ganar y esperar un traspié azteca. Foto: AFP
Foto: AFP

El inglés y el francés no estaban sufriendo como el brasileño, el alemán o el argentino, y definitivamente no como el italiano, que se limitaba a apoyar su cabeza sobre la oscura mesa redonda mientras lloraba, pero también estaban preocupados.

─ Nos salvamos por los pelos─ dijo uno de los delegados con un marcado acento británico─ No queremos más sorpresas. El año pasado nos eliminaron Uruguay y Costa Rica y ahora le ganamos a Túnez en los minutos finales. Nuestros jugadores quedaron exhaustos, todavía no se recuperan de lo que les pasó dentro de la cancha.

Algo similar opinó el francés.

─ Lo que nos ocurrió con Australia es inaceptable. ¿Cómo puede ser que una selección que para clasificarse tuvo que pasar por dos repechajes, uno con Siria y otro con Honduras, nos enfrente de la forma que lo hizo el sábado? ¿Dónde está el miedo al ver a les bleus? ¿Dónde está el respeto por un campeón del mundo?

El alemán seguía masticando bronca, mientras observaba al español, ni contento ni triste, consolando al italiano que no dejaba de lamentarse. Tomó un vaso con agua, se puso de pie y comenzó a vociferar nuevamente.

─ ¡Esto no puede continuar así! La mannschaft es una selección que hace temblar a todo el mundo con tan solo nombrarla. Los equipos más débiles deben temer al ver a nuestros once futbolistas ingresando al campo de juego, ¡Y eso no está pasando!

─ ¡No te puedo creer! Gol de Japón otra vez, no levanto más en la penca ─ se quejó el delegado uruguayo, que no apartaba los ojos de su celular.

─ Walter, estamos todos preocupadísimos y vos solo mirás el teléfono, chabón, ¿Qué te pasa? ─ espetó el argentino.

─ Perdoname, es que no me sale una, se termina la primera fecha de la fase de grupos y todavía no pegué un resultado exacto. ¿De qué hablaban?

─ Estamos reunidos para establecer qué pasos debemos seguir, con el objetivo de evitar que los equipos débiles nos sigan sorprendiendo─ dijo el inglés, diplomático.

Foto: Reuters
Foto: Reuters

Ahí fue que el uruguayo tomó la palabra.

─ ¿De qué sorpresas están hablando? ¿Nadie escuchó a Tabárez? Esto es un Mundial, todos se mueren de ganas de ir y nadie va a dar un partido por perdido. ¿Qué esperaban? ¿Qué los mexicanos les tendieran una alfombra para que vayan rumbo al arco? ¿Que los islandeses se sacaran selfies con Messi en los córners?

El resto de los representantes del G8 miraban impávidos.

─ ¡Esto es una Copa del Mundo! Todos estamos esperando cuatro años a que llegue, nadie va a desaprovechar la chance de brillar una vez que llega, todos quieren la caravana multitudinaria al regreso y eso se gana saliendo a hacerle frente a los gigantes. Y mientras ustedes sigan pensando que los que parecen chicos tienen que asustarse, más difícil se les va a hacer y más oxidadas van a estar las máquinas invencibles. ¿Ustedes oyeron al Maestro hablando así de Arabia? ¿O a los jugadores? Al contrario, Tabárez dijo que no espera un rival que les tienda la alfombra, sino que va a salir a tratar de dar vuelta la situación.

Luego de eso, el delegado uruguayo decidió levantarse y salir. Al otro día, Uruguay tenía que enfrentar el partido más difícil de la Copa.

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