RUSIA 2018

Los paisajes de Sochi dejan ver que es de Stalin

Su inexpugnable casa de veraneo, su lugar favorito, se conserva como la habitó el líder de la Unión Soviética.

Así se conserva lo que fue la casa de veraneo de Stalin. Fotos: Gabriel Rodríguez
Así se conserva lo que fue la casa de veraneo de Stalin. Fotos: Gabriel Rodríguez
Así se conserva lo que fue la casa de veraneo de Stalin. Fotos: Gabriel Rodríguez
Así se conserva lo que fue la casa de veraneo de Stalin. Fotos: Gabriel Rodríguez

En Sochi, hay una relación muy particular con Iósif Stalin. En el resto de Rusia su figura no es muy popular, sin embargo en este balneario sobre el mar Negro se lo recuerda con melancolía.

Mientras Stalin gobernó con puño de hierro a la Unión Soviética entre 1922 y 1952, Sochi se convirtió en su lugar de descanso favorito. Él impulsó que se convirtiera en el balneario nacional en la década de 1930. El estado invirtió mil millones de rublos, una cifra descomunal para la época, en la urbanización de Sochi. En apenas diez años esta ciudad pasó de 13 mil habitantes a 70 mil.

El líder soviético tenía debilidad por estas tierras. La razón es el reumatismo que sufría. En las aguas sulfuradas del río Matsesta logró aliviar sus dolencias, por ello decidió instalar su residencia de veraneo Dacha en la cima de una colina.

Stalin temía por un atentado en su contra, por eso la residencia es inexpugnable. Tan férrea era la seguridad que su familia la uso de refugio durante la Segunda Guerra Mundial. Hoy en día lleva unos 15 minutos en auto poder subir subir la sierra donde se encuentra la residencia reconvertida en museo y hotel.

Está rodeada de un bosque de cipreses y pintada de color verde esmeralda para que se camuflara con el paisaje. Algunas paredes tienen hasta 70 cm de espesor.

La Dacha se conserva tal cual la habitó Stalin y su familia, con paredes revestidas con madera de nogal y haya. El arquitecto Miron Merzhano debió instalar un sistema de cerraduras especiales para garantizar su privacidad.

Muchas de las habitaciones fueron diseñadas especialmente para él. Como la sala de reuniones con el techo abovedado para generar un leve eco, ya que Stalin no tenía mucha potencia en su voz.

También está la piscina que se llenaba con agua de mar que el servicio doméstico traía desde el mar Negro a unos dos kilómetros de la residencia.

En el museo se conservan objetos originales como su pipa, teléfono, su sillón a prueba de balas o un tintero de plata regalado por Mao.

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