SELECCIÓN

Ojo con Rusia

Guillermo Cotugno jugó en el Rubin Kazán ruso y enfrentó a casi todos los futbolistas que hoy estarán ante la Celeste en el último partido del Grupo A.

Guillermo Cotugno en el Rubin Kazán marcando a James Milner en un partido contra Liverpool por la Europa League. Foto: Liverpool FC
Guillermo Cotugno en el Rubin Kazán marcando a James Milner en un partido contra Liverpool por la Europa League. Foto: Liverpool FC

Guillermo Cotugno dejó el Danubio donde se crió a principios de 2015, con menos de 20 años, para enrolarse en el Rubin Kazán ruso. Jugó casi 30 partidos y se adaptó muy bien, a pesar de las diferencias idiomáticas y culturales.

Cotugno enfrentó a varios de los futbolistas rusos que hoy jugarán ante Uruguay. “Antes del Mundial, en los amistosos, no lo había visto bien a Rusia, pero luego arrancó muy bien en la Copa. A casi todos los jugadores los conozco, porque los he enfrentado y sé que tienen una buena selección. El tema con el jugador ruso es que es muy difícil que salga de su país, entonces cuesta verlos. Cuesta conocerlos. Además, al no salir se privan de ese crecimiento que siempre significa para un futbolista jugar en Europa. Por eso de repente, puede parecer que no es una selección muy importante. Pero siendo locales se hicieron fuertes”, analizó el exfutbolista danubiano y de las selecciones juveniles celestes.

“El Mundial ha resultado muy parejo y creo que el partido frente a Uruguay también va a ser así. A Rusia le va servir para medirse, para demostrar si realmente están en nivel para pelear algo importante”, agregó Cotugno.

“En ese sentido están los dos en la misma situación. De todas maneras, creo que va a ser un partido en el que los dos van a estar ya pensando un poco en la siguiente fase y no sé si van a poder demostrar lo que realmente puede dar cada uno”.

Con respecto a las caracterísitcas de los futbolistas rusos, el defensa explicó que no es sólo físico. “Son jugadores muy fuertes, físicos, pero también tienen su técnica. Y si están en la selección es porque son buenos jugadores. Obvio, que no tienen esa garra que tenemos nosotros. Porque no tienen nuestra cultura futbolística. En Rusia el fútbol debe ser el quinto deporte”, explicó.

Cotugno fue compañero de Nahitan Nández en la selección Sub 20 de Fabián Coito e hizo las formativas con José María Giménez en Danubio. Estuvieron juntos desde Séptima División. “Si tuviera que decirles algo les diría que se cuiden de Cheryshev, que hizo un par goles. Es muy técnico y le gusta mucho encarar. Después está Dzyuba, el delantero que parece torpe, pero te aguanta la pelota y la lleva muy bien. Y es goleador. También me gusta mucho el lateral derecho, Fernandes, que es brasileño y lo nacionalizaron. Ese sube y sube. Esos son los mejorcitos”, advirtió.

La Sub 20 celeste en el estadio Domingo Burgueño Miguel

Y resaltó lo bien que pasó en Rusia. “Obviamente, el idioma es lo que más cuesta, pero todo depende de la disposición que uno tenga. Yo me puse a estudiar y a intentar hablar con los compañeros, que es muy importante. Igual como tenía un español y un brasileño en el equipo, se me hizo más fácil. Arranqué jugando y estaba muy cómodo en Rusia, sinceramente no me puedo quejar de nada”, contó quien fue a préstamo al Rubin Kazán. En principio era por unos meses porque debía volver para jugar el Campeonato Mundial Sub 20, pero luego el club compró su ficha. Y firmó contrato por cinco años a partir de ese momento. “Pero en Rusia cambian mucho, mientras yo estuve cambió dos veces de entrenador, cambió el presidente y hasta el director deportivo. Yo terminé jugando, pero al otro año me dijeron que no iban a contar conmigo y ahí surgió lo de Talleres de Córdoba”.

Un joven lateral que se sabe adaptar al mundo

Hace una semana y media que está de vacaciones en Uruguay. Y pasó unos días en Salto donde tiene familiares y los había ido a visitar. Debe regresar a Asturias el 9 de julio, donde defiende al Real Oviedo desde el año pasado.

“Sumamos 65 puntos, quedamos iguales con Numancia para entrar a los playoff por el ascenso. Pero nos ganaron por la diferencia de goles. Y quedamos afuera. Terminemos el año con un gustito amargo porque nos quedamos en la puerta. Pero, al otro día sacamos los pasajes y nos vinimos”, contó Cotugno refiriéndose a él, su novia Camila y al perro Pipo, que viaja con la pareja a todos lados.

Guillermo Cotugno en la presentación con Oviedo. Foto: @RealOviedo
Guillermo Cotugno en la presentación con Oviedo. Foto: @RealOviedo

Tiene un año más de contrato en Oviedo, que milita en la Segunda División de la madre patria, pero aún no tiene claro si seguirá en el equipo asturiano. “Mi representante y el club están viendo si hay posibilidades de salir, lo arreglan ellos, yo estoy tranquilo”, explicó.

“A pesar de que no terminamos bien el año, Oviedo es un club muy bueno. Y no me puedo quejar porque jugué una cantidad de partidos, si no me equivocó 24 y entré en otros ocho o diez. Futbolísticamente, me sentí muy bien y también con la ciudad y la gente. Vivo en Oviedo mismo y allí todo es muy fácil. En cinco minutos estás en cualquier lado. Es una ciudad muy linda y muy tranquila. Muy diferente a la locura de otras ciudades”, afirmó.

“Me ha tocado ir cambiando de equipo y de país todos los años. Por lo general me adapto bien, pero esas cosas a veces dependen más de como sea el grupo y el equipo, más que del fútbol mismo”, explicó sobre su carrera, en la que ha defendido cuatro camisetas: Danubio, Rubin Kazán, Talleres de Córdoba y Real Oviedo.

En Córdoba fue que el perro Pipo se unió a la familia de Guillermo y Camila. “Lo habían dejado abandonado adentro de una cajita en una veterinaria. Y lo adoptamos. Desde ese momento va con nosotros a todos lados. Se mudó a España y ahora también se vino de vacaciones”, contó Cotugno sobre su mascota.

An argentina

Tras defender una temporada al Rubin Kazán, pasó a Talleres de Córdoba y le tocó una temporada muy desorganizada en la que el inicio del torneo se aplazó un mes. Por esas cosas, le costó más adaptarse al fútbol argentino que al ruso.

Compañeros

Guillermo Cotugno tiene hoy 23 años, los mismos que José María Giménez, con quien hizo las divisiones formativas en Danubio y unos meses más que Nahitan Nández, de quien fue compañero en la selección Sub 20.

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