SELECCIÓN

El maestro dio una clase mundial

Ofreció una charla que emocionó hasta a los extranjeros.

Foto: Nicolás Pereyra
Foto: Nicolás Pereyra

Termina la conferencia de prensa y, lejos del silencio habitual que solo se rompe por el ruido de los pasos alejándose de la sala, el murmullo se hace fuerte. Óscar Washington Tabárez acaba de dejar una serie de frases riquísima, con su habitual parsimonia para hablar que permite asimilar cada uno de los conceptos, y los periodistas extranjeros están cautivados.

“Es un placer escucharlo”, comenta uno con acento español y otro, claramente un compatriota suyo, le añade: “Este hombre es un fenómeno”. El seleccionador celeste no solo dejó conceptos futbolísticos, sino que -como buen maestro que es- además dio una clase de historia para explicar en buena medida lo que es el presente.

El hilo. “Desde los inicios del fútbol fuimos una potencia en el mundo. Ganamos los Juegos Olímpicos de 1924 y 1928, que significaron títulos mundiales, ya que en ese momento no existía la copa Jules Rimet. Luego se ganaron los mundiales de 1930 y 1950, pero desde entonces se perdió ese hilo conductor entre las generaciones. Una de las preguntas que nos hacíamos cuando no estábamos trabajando, tiempo en el que preparamos lo que fue nuestro proyecto a partir de 2006, fue cómo hacíamos para recuperar ese hilo.Y en este momento creo que, modestamente, podemos decir que lo hemos conseguido, porque somos un equipo difícil para quien nos enfrente. Uruguay es junto a Argentina y Brasil el otro país sudamericano con cultura futbolística; y paro. En Europa, yo diría que la tienen Inglaterra, Alemania y España, aunque en este caso es algo de ahora, porque no lo fue en las buenas épocas de Uruguay”, dijo.

Cultura futbolística. Tabárez explicó qué es esa cultura futbolística (que definió como la que tienen aquellos países en los que el fútbol es parte de su identidad nacional) relatando un hecho que se hizo viral: el festejo de unos escolares. “En Uruguay se pararon las clases no solo en la escuela, sino incluso en las universidades, para que se viera el partido contra Egipto. Y cuando veo que hay niños muy pequeños mirando a Uruguay y ven que gana con un gol en la hora -que es como una religión porque es la manera en que nos gusta ganar- festejaron y se desahogaron, la reflexión fue que esos niños no olvidarán nunca más eso. Quizás se lo transmitan a sus hijos y hasta a sus nietos y eso es retomar el hilo de la cultura futbolística uruguaya”, dijo no sin antes ver quebrada un poco su voz. Se emocionó, sí, como lo hicimos los uruguayos que lo escuchábamos y sentíamos eso mismo. Porque uno puede discrepar con Tabárez en muchas cosas, pero no en cómo ha recuperado para Uruguay esa mística ganadora que le ha permitido estar en tres mundiales consecutivos, además de ganar una Copa América en 2011.

Lo más trascendente es que logró que periodistas extranjeros -esos que no entienden cómo un país con solo 3,5 millones de habitantes tenga tantos grandes futbolistas y una historia que muchos poderosos envidien- también se emocionaran, porque para ellos fue como si Tabárez los iluminara para descubrir el gen celeste y comprender lo incomprensible.

Orgulloso. “Me siento orgulloso de cómo se vive el fútbol en mi país. Ojalá podamos seguir ganando y generando hechos como luego de Sudáfrica, cuando una señora de más de 80 años me escribió una carta en la que me decía que odiaba el fútbol, pero que luego de ver lo que habíamos hecho sentía un deseo irrefrenable de salir a abrazarse con cada uno de los uruguayos”, tiró el maestro como para seguir emocionando a la platea periodística que, con admiración en muchos casos, escuchaba atentamente.

Confesó que los futbolistas son conscientes de lo que generan en el público uruguayo y que eso lo han transformado en algo positivo más que en una carga emocional. “Los jugadores saben el sentimiento que genera el fútbol en Uruguay porque lo hemos conversado mucho y es parte de su motivación en el campo de juego”.

Nunca una sala de prensa con formato de anfiteatro como la del Rostov Arena se pareció tanto a una universidad y no de fútbol, sino de idiosincrasia uruguaya.

El partido. Tabárez también habló del juego de hoy. “Generalmente se saca más aprendizaje de las derrotas que de las victorias”, expresó en referencia a Arabia Saudita. Por lo tanto, confesó que “no espero que el rival nos ponga una alfombra roja. Esperamos un partido duro, del estilo que se han dado hasta ahora!”.

Reportar error
Enviado
Error
Reportar error
Temas relacionados
Te recomendamos
Max caracteres: 600 (pendientes: 600)